
Presentan "Palabras encadenadas"
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Uno de los espectáculos españoles más exitosos en las últimas temporadas, "Palabras encadenadas", de Jordi Galcerán, subirá esta noche a escena en el Teatro Cervantes, con Esther Goris y Víctor Laplace, con la dirección de Tamzin Townsend, creadora de origen inglés que desde hace diez años trabaja en Barcelona. El proyecto se llevó adelante con la participación de las empresas culturales Pentación SA, de Madrid, y Focus SA, de Barcelona.
"Este es un texto muy moderno y muy impactante -dice Tamzin Townsend-. Propone un juego retorcido, violento, con un humor muy negro. Es una obra que está llena de sorpresas: hay terror, suspenso. Es un thriller, algo que normalmente no encuentras en el teatro y sí en el cine. Allí hay psicópatas de todo tipo..."
"Palabras encadenadas" es precisamente la historia de un psicópata y sus crímenes. La obra -según se anticipa- muestra la imposibilidad de marcar límites entre locura y cordura, entre verdugo y víctima.
Ese mundo le fascina a Townsend. Tanto que cuando estaba por decidir qué carrera estudiar dudaba entre dirección teatral y criminología. Ella misma cuenta que tiene "libros y libros y libros" que hablan de psicópatas, donde se analizan sus perfiles y también sus crímenes. "Por eso -aclara- cuando leí esta pieza no dudé, tenía que dirigirla".
-¿ Encontrás algún punto de contacto entre la dirección teatral y la criminología?
-Hago teatro porque me gustan los personajes, me interesan los seres humanos y sus relaciones. Soy una espía de la vida. Me gusta escuchar conversaciones, soy terriblemente curiosa y siempre pienso: "Debo poner ese momento, esa mirada, en escena".
El teatro para esta artista es un lugar que le permite buscar un poco de ilusión. "Sientes que quieres decir algo y eso te excita, te enamora, te fascina, te obsesiona y tal vez todo eso te pasa por querer decir sólo una frase. Pero sabes que ella va a impactar. Es como subir la adrenalina. Lo que me preocupa es que en el teatro cada vez encuentro menos de eso. Sí lo hallo cuando escucho música.
-¿Sólo con la música?
-Durante el Festival Internacional de Buenos Aires vi las dos funciones de Goran Bregovic. No lo podía creer. ¡Hacía tanto tiempo que no sentía esa energía en un escenario! Salí tan cargada de excitación que por la noche no podía dormir. El junta unos ingredientes y mata...
-Pero son ingredientes muy puros, muy sensibles...
-Sí, esas tres mujeres cantando te pueden hacer reír, llorar...
-¿Es difícil encontrar esos ingredientes puros en el teatro?
-Sí. En una obra de Shakespeare está toda esa nobleza. Hablo de él porque es mi pasado. Puedes encontrar todo eso y mucho más. Y también en "Palabras encadenadas", un texto que impacta con fuerza.
La historia familiar de Townsend está muy ligada con el arte. La madre, actriz; el padre, escritor. Y cuando terminó la universidad un novio le propuso viajar a Barcelona. Él después regresó a Inglaterra, pero ella ya había iniciado su carrera. Su primer trabajo fue una pieza de Alan Ayckbourn. Actualmente reparte su actividad entre Barcelona y Madrid. En la capital española comenzará a ensayar en las próximas semanas "Diez", del joven dramaturgo Juan Carlos Rubio, uno de esos textos "modernos" que tanto le importan porque "hablan de cosas que nos interesan ahora".
Su paso por Buenos Aires la ha marcado notablemente. Habla mucho de "la energía de esta ciudad" y también, obviamente, la asombran ciertas cualidades de los porteños.
"Creo que en Buenos Aires se viven unas contradicciones enormes: la pobreza, la riqueza. Se dice que hay crisis, pero vas al Colón y hay tres mil personas y todo el tiempo estás con gente que tiene ganas de salir y ver cosas. Admiro esa energía. La gran mayoría de la gente que trabajaba en mi equipo después del ensayo se iba a ensayar otra cosa. Pero a la vez viven continuamente en problemas, con crisis, con recortes de presupuestos. No hay dinero, pero la gente no para, deja la piel en todas partes. Esto en España no me entraría en la cabeza. De a ratos me debilitaba, veía en las noticias las manifestaciones y pensaba: "¿Qué estoy haciendo acá?" Pero llegaba al teatro y toda esa gente tirando para delante me potenciaba. He ido a las salas alternativas y me enteraba de que la gente que actuaba había pagado su propia producción. Yo he trabajado gratis, pero nunca pagué por lo que hice. Es muy fuerte. Que en este momento tan inseguro alguien salga a hacer su proyecto y paga para eso... Yo los aplaudo."





