
Recuerdos junto al mar
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"Mar de Ajó". Libro y dirección: Ezequiel Díaz. Intérpretes: Leonora Balcarce, Ezequiel Díaz, Azul Lombardía y Lucila Mangone. Asistencia de dirección: Mariana Cecchini. Teatro Anfitrión, Venezuela 3340; 4931-2124. Viernes, a las 21.30. Duración: 50 minutos.
Nuestra opinión: bueno
Claudia y Débora juegan a los dados y mantienen una conversación trivial. Algo en sus voces, en la manera de moverse y de mirar las ubica en distintos planos o, hasta podría pensarse, en diferentes historias. Lucila Mangone interpreta a su Claudia de manera casi barroca, mientras que Leonora Balcarce echa mano a un aséptico minimalismo para llevar adelante a su Débora, características que, si bien son contrapuestas, no hacen ruido, todo lo contrario, le agregan a ese devenir un relieve, una textura teatral encantadora. Ni qué decir cuando aparece en escena otra hermana, Marga (Azul Lombardía), más emparentada al registro del personaje de Mangone, lo que convierte la charla en un contrapunto delirante y sumamente divertido.
Nada especial sucede en principio en la que resulta ser la casa de Claudia, hay recuerdos, personajes del pasado, padres ausentes, hasta que el absurdo, primero, se va colando, no sólo en la manera de hablar de las hermanas, sino en la realidad que las empieza a rodear, para luego dar paso a la tragedia, que se desencadena cuando llega el cuarto hermano, Iván, y salen a la luz secretos y amores prohibidos que hacen estallar la tranquila realidad de esa familia que tiene una especial simpatía por el misterio, por la cosa no dicha.
Ezequiel Díaz, que no sólo es uno de los actores del cuarteto sino que, además, es el autor y director de la obra, lleva adelante muy bien su cometido hasta casi el final de "Mar de Ajó". Es como si durante todo el tiempo que él no estuvo en escena (entra hacia el final) pudo dedicarse a mirar a sus actrices y a dirigirlas, cosas que se perdió un poco cuando él y su personaje entran en acción. A medida que la obra va alejándose del tono zumbón (toda el drama estaba escrito en el rostro de Débora) y se va metiendo en carriles oscuros y densos, apenas matizados con algunos chispazos del color inicial, la pieza va perdiendo un poco de su ritmo y de su efectividad.
Dan ganas de que no se develen los misterios para que siga su curso ese expresivo y colorido diálogo entre los aún más expresivos y coloridos hermanos. Así y todo, "Mar de Ajó", es una propuesta sumamente aconsejable para quienes gusten en indagar en qué andan las nuevas generaciones de teatristas. De hecho, tres de los cuatro protagonistas de la pieza vienen del siempre inquieto grupo Los Susodichos y gran parte de su mística está presente en esta obra.
Está muy bien resuelto el marco escenográfico donde se realiza "Mar de Ajó", con una onda setentista que le da un plus tanto a la parodia como a la tragedia. A esto ayuda, sobre todo, el precario modo de iluminación a base de lámparas de pie y agónicos veladores.




