
Seres patéticos en un mundo revuelto
1 minuto de lectura'
El sistema de la víctima. Textos, interpretación y dirección: Mónica Cabrera. Dirección musical, arreglos y música original: Claudio Martini. Escenografía: Ana Bonet, Mónica Cabrera, Claudio Martini. Vestuario: Mónica Cabrera. Asistencia de dirección: Ana Bonet. En el Centro Cultural Recoleta. Patio del Aljibe.
Nuestra opinión: muy bueno
En su nuevo unipersonal, la actriz y directora Mónica Cabrera se ocupa de un grupo de mujeres que se sienten víctimas. La vida las ha enfrentado, en diversos momentos, a unas penurias que les han dejado huellas muy fuertes, y el no poder asumir esa nueva realidad o no querer comprender su nuevo statu quo las torna verdaderamente patéticas. En tanto también autora, Cabrera saca el máximo de provecho de esos seres y los coloca en pequeñas situaciones, narrando sus vicisitudes, haciendo alarde de sus dolores o miserias, mientras el espectador ríe con buena gana de cuanto acontecimiento surja de la escena.
Rosamary (la abandonada en el altar), la anciana Felicidad, la suicida Próspera, Bienvenida (que sufre ataque de pánico), la demente Máxima y la pseudoenana Amparo resultan verdaderos prototipos de mujeres, emergentes de una sociedad convulsionada, que necesitan poner afuera al verdadero promotor de sus padecimientos. Como bien dice la autora: "Y ahora, ¿quién vendrá a socorrernos?". Sin dudas nadie lo hará, y esa verdad es aprovechada al máximo por la intérprete para descubrir en sus criaturas un costado realmente dramático.
Mónica Cabrera se coloca los trajes de cada uno de esos personajes con mucho rigor y logra composiciones creativas y muy divertidas. Sobre todo en Rosamary (que abre el espectáculo), Felicidad, Próspera y Bienvenida hace gala de sus recursos interpretativos para dar vida a esos seres descubriendo unas conductas que ella irá moldeando con gestos, actitudes o tonos de voz muy particulares, más allá del valor de cada historia. De Amparo no da muchas señales, pero su profesión de cantante de tangos la completa muy bien. Su repertorio está integrado por composiciones en las que se destacan, también, temas que descubren los padecimientos de otras víctimas, como "Anclao en París", "Andate con la otra", "Charlemos" y "Chichipía".
Profunda y oscura
El sistema de la víctima vuelve a demostrar las cualidades de Mónica Cabrera como observadora de la realidad que la circunda. Su mirada es profunda y sus conclusiones, muy críticas y oscuras. La importante cuota de humor que agrega posibilita sobrellevar esa realidad con menos dolor y hasta sentir algo de piedad por esos personajes.



