Reconstrucción de una ausencia: retrato sentido de la trágica familia Barón Biza

Carlos Pacheco
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20 de septiembre de 2019  

Reconstrucción de una ausencia

Nuestra opinión: muy buena

Autor: Gonzalo Marull. Intérprete: Jorge Gentile. Escenografía y vestuario: Jorge López. Diseño visual: Francisco Castro Pizzo. Diseño sonoro y musical: Diego Sánchez. Dirección: Marcelo Moncarz. Sala: Patio de Actores, Lerma 568. Funciones: jueves, 20.30. duración: 60 minutos.

Una anécdota familiar que se devela en su verdadera dimensión es el germen de la pieza del autor y director cordobés Gonzalo Marull. Una historia en extremo trágica que traslada a la escena con mucha sensibilidad.

El autor construye un monólogo elocuente en el que va narrando la historia del escritor y periodista Jorge Barón Biza. Su padre, Raúl, un reconocido bon vivant en los años 30 rapta y se casa con Clotilde, la hija de un influyente político de Córdoba. La relación en algún momento entrará en crisis. Después de muchas idas y venidas, la pareja se reúne en Buenos Aires para formalizar su divorcio. Pero el marido arroja un vaso que contenía ácido sulfúrico sobre la cara de su mujer y, luego, se pega un tiro. Jorge acompañará a su madre a lo largo de las difíciles situaciones que le tocarán vivir en su intento por reconstruir su rostro. Se trasladarán a Italia donde vivirán varios años y regresarán a la Argentina buscando recomponer sus vidas. Clotilde no podrá recuperar el camino que venía desarrollando dentro del campo político y su hijo Jorge mantendrá una vida dislocada que se sostendrá entre el alcohol, el cuidado de su madre y la escritura, hasta que ella terminará suicidándose, así como lo hará su hija Cristina. Y finalmente Jorge, en 2001.

Reconstrucción de una ausencia resulta un texto extremadamente potente no solo porque esa historia familiar lo es, sino porque Gonzalo Marull logra rescatarla con una minuciosidad extrema a la vez que hace foco en algunos momentos políticos que definen la época. Al autor no le interesa exaltar lo trágico, sino mostrar el mundo interno de unas criaturas desoladas que no pueden continuar con sus vidas porque un acontecimiento del pasado destruyó un futuro posible en el que seguramente se hubieran destacado como personas muy relevantes.

Bajo la minuciosa guía de Marcelo Moncarz, el actor Jorge Gentile reconstruye esa trama con una entrega notable. Se pone en la piel de los distintos personajes, conduce la acción con un ritmo preciso y logra introducir al espectador en su relato. Atrapa desde el comienzo la atención de quien observa y lo va haciendo ingresar en esa trama sacudiéndolo con cada momento sorpresivo que aparece. Gentile logra apoderarse de la narración, su cuerpo vibra con ella y eso se proyecta con mucha fuerza.

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