
Soberbia versión de una tragedia

Edipo rey / Autor: Sófocles / Versión y dirección: Jorge Vitti / Intérpretes: Fabián Vena, Alejandra Darín, Alfredo Castellani, Willy Lemos, Eduardo Cutuli, Juan Carlos Ricci y Claudio Mattos / Escenografía: Héctor Calmet / Iluminación: Gonzalo Córdova / Vestuario: Natalia Queirolo / Sonido: Gerardo Boglioli / Producción y asistencia de dirección: Fiorella Camji / Duración: 65 minutos / Sala: C. C. Cooperación / Funciones: viernes y sábados, a las 20 / Nuestra opinión: muy buena
Sin lugar a dudas, esta obra de Sófocles es una de las joyas del teatro griego, no sólo por su estructura dramática, sino también por la lectura que ofrece al colocar al hombre frente a un destino que no puede modificar. La suma de todos los poderes que le otorga su condición de rey de Tebas, la omnipotencia que ejerce desde su cargo y la soberbia que anida en su alma al ser considerado el salvador de la ciudad no sirven frente al designio de los dioses. El oráculo fue categórico al pronunciar la sentencia: hay que encontrar al asesino de Layo. De la misma manera, Edipo, altanero, dicta una dura sentencia antes de conocer al culpable, sin sospechar que esas palabras recaerán sobre su propia cabeza.
Edipo rey es una de las tragedias donde se aplican con total claridad las tres unidades aristotélicas, con una peripecia que se va develando durante toda la obra hasta que la verdad queda expuesta.
Para la acertada versión dramatúrgica que realiza Jorge Vitti, Héctor Calmet diseña un espacio escénico que recrea las representaciones originales: un ámbito despejado -la entrada a palacio-, altas columnas -recreadas por cortinas angostas que cuelgan desde el techo-, complementado por el diseño lumínico de Gonzalo Córdova que genera espacios de luz y sombras sugerentes. Natalia Queirolo escoge un vestuario moderno con algunas reminiscencias clásicas que se adapta perfectamente a las necesidades del drama, de la misma manera que el plano sonoro incluye ritmos actuales para introducir la presencia del coro.
Parte del mérito corresponde a la actuación, donde Fabián Vena imprime al protagonista esa actitud soberbia que se va transformando lentamente en incertidumbre, para terminar abrumado por la angustia. De igual manera, Alejandra Darín va componiendo a Yocasta con imperceptibles matices que van exponiendo el descubrimiento de la monstruosa verdad. Es la primera en darse cuenta de la realidad que llevará a la destrucción de su familia.
El resto del elenco responde con acierto a las características de sus personajes, aunque habría que señalar que Willy Lemos muestra a Tiresias demasiado asustado y no registra la sabiduría y templanza de su carácter.
Gracias a los méritos de lo ya mencionado se puede apreciar la riqueza de un texto valioso, a lo que también ayuda el aceitado ritmo que imprime la dirección de Jorge Vitti.



