
Teatro cantado, música escuchada
Una obra para los amantes de la canción
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Los versos traducidos de una canción de Björk suenan con la misma intensidad poética que la leyenda acerca de las bondades del formato digital incluido en la contratapa del CD "Lovesexy", editado por Warner Music para su artista Prince en 1988: "El sistema de audio de disco compacto digital ofrece la mejor reproducción posible de sonido en un pequeño y conveniente disco... Para mejor resultado se debe aplicar el mismo cuidado en su manipulación que el que se emplearía con un disco de vinilo convencional... Nunca use limpiadores abrasivos... Si sigue estas sugerencias el disco compacto le dará el disfrute de ser escuchado durante toda la vida".
Palabras leídas con el mismo rigor artístico con el que se recita la letra de "Hyperballad", en donde la pequeña islandesa Björk canta eso de "hago todo esto antes de que despiertes, así puedo sentirme más feliz de estar a salvo, aquí en lo alto, contigo".
"Decidí canción" es una obra hecha con amor... a la canción y a la música, pero también con devoción al objeto que envuelve la música, a la tecnología que permite reproducir música y a los sentimientos, percepciones, demencias, trastornos u obsesiones que transmite la música a ciertas personas. Una versión local y teatral de ese lenguaje que el inglés Nick Hornby instaló como propio desde su novela-película "Alta fidelidad" y para una generación que creció acunada por el rock y el pop, en todos sus formatos: vinilo, CD y ahora también MP3; en caja, edición especial o limitada; con walkman, discman, parlantitos de PC y displays multifunciones.
La música es eso que pasa mientras estás ocupado haciendo planes, podría haber sido el verso de "Beautiful Boy", la canción que Lennon escribió para su hijo Sean. Y, en este caso, el plan de este grupo teatral consiste en reunirse para escuchar música. De ahí a una obra disparatada, pensada y recreada por jóvenes en proceso de creación, un paso. Don Cornelio y la Zona, Rufus Wainwright, Celeste Carballo, Mateo, Prince and the New Power Generation, Café Tacuba, Alberto Cortez y Arbol. Excusas para emocionarse con la simpleza de una canción o parodiar la vida moderna y la reacción humana frente a la necesidad de consumir música, sea como sea.
"Una canción te puede hacer sentir agradecido por la música que conocés, por la que todavía no has oído, por los libros que has leído y los que vas a leer, quizás incluso por la vida que vives", escribió Hornby en su libro "21 canciones", y aquí se coincide en el concepto, pero se utilizan otras formas.
El playback, repeat, repeat all, la época en que bailabas como única época posible, los tracks, el policarbonato, el láser, los surcos y la compulsiva traducción de letras. En esta reposición, "Decidí canción" ofrece el derecho y el revés de un universo tan cercano que hasta produce asombro por la frescura de su tratamiento. ¿Cómo no se me ocurrió? Sin contraindicaciones, ideal para esas noches en las que uno encuentra en la música el único refugio.
Los sábados, a las 22, y los domingos, a las 20, en el teatro Mantis Club, Pringles 753 (reservas al 4433-4734). Escrita y dirigida por Gustavo Tarrío, con Diego Velázquez, Vicky Carzoglio, Renata Lozupone, Leandro Stivelman y Valeria Lois.




