
¡Todo a la basura!
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De: Los macocos (Casablanca, Salazar, Wolf) / Basada en: El inmortal de Marta Gavensky / Dirección: Ricardo Talento / Intérpretes: Martín Salazar, Gabriel Wolf, Dan Breitman, Leandro Aita, Rosina Fraschina, Iván Larroque y Fernando Rosen / Video: Sebastián Irigo / Dirección musical: Lucas Ferrara / Escenografía: Fernando Dopazo / Vestuario: Marta Albertinazzi / Sala: Teatro de la ribera / Duración: 100 minutos.
Nuestra opinión: muy buena .
Lo que hace sobresalir a Los Macocos de otros grupos de clown es su capacidad de crear espectáculos con tantas líneas de discurso. Por un lado, una sencilla, para todas las edades, divertida, colorida, en la que se cuentan las peripecias de una compañía de circo, Le Reciclé, que quiere escapar del inmenso basural en el que se ha convertido la Tierra; para ello deberán demostrar su maestría circense, con números de acrobacia y malabares. Por otro lado, desde ese basural, Los Macocos aprovechan para hacer una crítica profunda al ser humano, a su individualismo, y su falta de conciencia que lo llevará inevitablemente a un futuro oscuro e indeseable. Quizás esta línea, la más interesante y densa, es la que esta vez los eleva y los destaca.
¡Todo a la basura! es una versión de El inmortal , una pieza de Martha Gavensky que se estrenó allá por 1975. Pero esta vez sólo les sirvió como puntapié para crear una nueva obra, aggiornada a los tiempos que corren. Una escenografía impecable, muestra solamente desperdicios y basura por todas partes. Una pantalla en el centro nos cuenta que el mundo se volvió inmundo y que la Tierra ahora se llama Basura. Con permanentes juegos de palabras e intertextos teatrales, muestran su bagaje, que es mucho, y su interés por el arte, la cultura y la sociedad. Parafraseando a Hamlet dicen que algo huele a podrido... y ya no es en Dinamarca, sino en todos lados.
En medio de toda esa mugre, algunos buscan objetos de otros tiempos, añoran aquel pasado y con las cosas que van encontrando, de alguna forma, lo reconstruyen: hablan de Los Redonditos de Ricota cuando tocaban en Palladium, de antiguos políticos, de artistas, de viejas costumbres como respirar aire normalmente –ahora purificado por unas máquinas– y tomar agua. Como en este mundo la memoria ya no existe, este grupo de teatreros busca reconstruirla. Para ello, recurren a la sabida existencia de un ser mítico llamado Carlitos a quien consideran el salvador. De ese personaje poco saben en concreto, que fue cantante de tangos (Gardel), boxeador (Monzón), político (Menem), jugador de fútbol (Bilardo), músico (La Mona Jiménez, Charly García y el Indio Solari), actor (Balá y Calvo); pero están seguros de que con su aparición el mundo se salva y ellos viajarán a la estratosfera, parafraseando a Menem. No se sabe por qué esta figura es tan importante, ¿será porque suponen que ese "a.C" y "d.C" que ven aparecer en algunos objetos corresponda a un tal Carlitos que ha marcado el cambio de era y que tiene que estar siempre presente, garantizando la tranquilidad?
Ricardo Talento, un gran referente del teatro comunitario, se suma a esta propuesta como director. Y todo cobra aún más sentido. Es que esta compañía de circo, Le Reciclé, supone que haciendo un buen número se salvarán, y ya no es de forma individual, sino en una creación colectiva. El futuro depende del héroe colectivo. Las actuaciones son parejas y es seguro que con el correr de las funciones logren llegar a su punto justo.




