Todo vuelve: desde las reivindicaciones sociales hasta el boom del psicoanálisis

La lección de anatomía sigue vigente en una nueva versión, dirigida por Antonio Leiva
La lección de anatomía sigue vigente en una nueva versión, dirigida por Antonio Leiva
Volvieron a la escena obras emblemáticas de los años 70 y 80 como La lección de anatomía, El Kaso Dora, Muerte accidental de un anarquista, Juegos a la hora de la siesta o Solita y sola
Leni González
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20 de septiembre de 2019  

Hay obras que echaron fuertes raíces en la tierra fértil de determinadas coordenadas de tiempo y lugar. Si había que mostrar algo, ellas encontraron la oportunidad justa, ese timing azaroso que convierte en éxito aquello que un rato antes o después no acertaría al mismo blanco. Fenómenos de la recepción difíciles de prever pero mucho más sencillos de comprender a la distancia, algunas de estas obras están hoy en cartelera, en circunstancias diferentes pero defendiendo en escena la vigencia y actualidad que sus directores consideran vivas.

La lección de anatomía, de Carlos Mathus; El Kaso Dora, de Roberto Torres; Solita y sola, de Ricardo Talesnik; Muerte accidental de un anarquista, de Darío Fo, y Juegos a la hora de la siesta, de Roma Mahieu: obras estrenadas en las décadas del 70 y 80 que poco tienen en común salvo su vocación de "molestar" señalando lo que la sociedad metía bajo la alfombra. Obras que hoy, cuando parece que todo puede ser mostrado sin tabúes ni persecuciones, vuelven a buscar su público.

Libros, artículos y hasta un documental quisieron contar el éxito de La lección de anatomía, 36 años ininterrumpidos de funciones desde 1972 a 2008 y el regreso en 2017, después de la muerte de Mathus, con la dirección de Antonio Leiva, quien fue parte de esta obra desde la primera función. El texto y la puesta no se modificaron, salvo la música incidental y algunos modismos del habla. En la obra no hay un argumento, ni personajes tradicionales, ni tiempo ni espacio, sino una sucesión de escenas sobre los conflictos humanos comunes a todos los espectadores. Si bien no fue prohibida durante la dictadura, las funciones eran interrumpidas para pedir documentos al público y al elenco, se prendían las luces, a las actrices les pedían libreta sanitaria (como a las trabajadoras sexuales) y los patrulleros esperaban a la puerta de la sala.

"No teníamos idea de lo que significaba, tenía 21 años cuando empecé a hacerla. Hacíamos funciones casi todos los días y el sábado, dos o tres. Es cierto que entonces muchos se acercaban a ver los desnudos totales y porque aparecían temas como el aborto, el suicidio, el abuso, la alienación. Hoy ya no se da ese asombro, pero continúa el poder del desnudo como reconocimiento, es una toma de conciencia. ¿Quién puede pararse frente al espejo y decir 'este es mi cuerpo'?", dice Leiva, pareja de Mathus durante 48 años: "Era un visionario. Nos conocimos en el Di Tella. Hacíamos teatro físico cuando nadie lo llamaba así. La obra mantiene su universalidad porque habla del ser humano sin lugar ni época".

Muerte accidentada de un anarquista
Muerte accidentada de un anarquista Fuente: LA NACION

Giras por la Argentina, América latina y Europa, se calcula que fue vista por unos dos millones de espectadores. Gustavo Garzón, Daniel Fanego, Carlos Andrés Calvo, Ronnie Arias, Virginia Innocenti, Claudio Gallardou y Alicia Aller son solo algunos de los que se formaron en esta experiencia. También Liliana Pécora integró el elenco después de protagonizar, en 1982, a la primera Dora, la paciente más famosa de Sigmund Freud.

Basada en Fragmentos de análisis de un caso de histeria, la obra El Kaso Dora fue escrita por el psicólogo Roberto Torres, también su primer director, y se estrenó en el Teatro del Centro. "Era el auge del psicoanálisis, como ahora las terapias alternativas, y la hicimos mucho tiempo. En 1999, volvimos en la Facultad de Psicología. Y al mismo tiempo, por esos años se hacía en el Vitral, pero otra puesta, muy distinta", dice la actriz sobre la versión que dirigía Franca Guthmann y Jorge Guala a principios del milenio con mucho éxito. Su asistente era Gerardo Dispenza, productor que este año decidió reponerla en la Comedia. "Me parecía un poco antigua pero, a la vez, interesante por el recorrido que hace Dora, que empieza sin casi poder hablar hasta terminar arengando al público. La verdad es que nunca había visto la obra. Le agregué algunos cambios para darle actualidad", dice el director Marcelo Gamarra sobre el confuso encuentro entre esta paciente y Sigmund, un carnicero que vive abajo del piso del doctor pero que decide llevar adelante la sesión atraído por la joven "histérica".

Estrenada en 1976 en el Payró, Juegos a la hora de la siesta, de Roma Mahieu, sí fue censurada dos años más tarde por la dictadura "por mostrar técnicas propias de la subversión". Con distintas versiones y en democracia, volvió a hacerse varias veces: en 1994, en el Paseo La Plaza, con producción de Lino Patalano, dirección de Oscar Ferrigno y uno de los primeros papeles de Diego Peretti. También Virginia Lombardo, que había sido parte del elenco original, la dirigió en distintas oportunidades (una de ellas, con elenco solo femenino). Este año, Mariana Álzaga, directora de la escuela teatro Eureka, la repuso con alumnos. Si bien terminó hace poco, ya preparan una segunda temporada porque "es una satisfacción hacerla": "Siempre me gustó. Los personajes son niños interpretados por adultos. Todo parece inocente hasta que, de pronto, asoma la violencia y lo más oscuro, las relaciones de poder, de sometedor y sometido, la sumisión y la rebelión. Por supuesto, la violencia, en otras formas, sigue entre nosotros, no está solucionada", dice la docente y directora.

La primera versión de Solita y sola, con Marilina Ross
La primera versión de Solita y sola, con Marilina Ross Fuente: LA NACION

A lleno total de lunes a sábado, Marilina Ross reinó en el café concert con el unipersonal Solita y sola, en El Gallo Cojo, de Lino Patalano. Escrito por Ricardo Talesnik y dirigido por David Stivel, Ross tuvo que interrumpir las funciones en 1972 por un accidente en el columpio con el que se hamacaba en escena; cuando las retomó, en 1974, al poco tiempo debió escapar a las amenazas de la Triple A que la llevaron al exilio. Este año, Patalano convocó a Ross para que dirigiera a Marta Mediavilla en una nueva puesta que adaptó Marcelo Caballero ( Lo quiero ya, Piano blanco).

"Fue tal vez lo primero que se hizo sobre la supeditación de la mujer al sistema patriarcal imperante. Se mostraba la crianza desde que era bebé de una joven con ironía y bastante humor lo cual hacía más digeribles las injusticias mostradas. Las canciones también ayudaban pero eran menos que en esta nueva versión y la enriquecieron mucho. Antes la gente lo tomaba más como un divertimento eso de la 'liberación de la mujer', ahora que se ha tomado mayor conciencia, la obra toma otra densidad", dice Ross sobre la versión que en el Maipo Kabaret.

La vida de Patricio Contreras cambió a partir de noviembre de 1983, antes de la asunción de Raúl Alfonsín y todavía en un clima de amenazas, cuando se convirtió en la revelación de Muerte accidental de un anarquista. En el Teatro Bambalinas, de San Telmo, continuó en 1984 -de miércoles a domingos, y dos funciones los sábados- y después hizo temporada en Mar del Plata. Cuando Luis Brandoni lo vio, supo que el chileno sería su partenaire en el programa Buscavidas, por Canal 13.

Muerte accidental de un ricotero toma el modelo de la obra de Fo para referirse al caso Walter Bulacio
Muerte accidental de un ricotero toma el modelo de la obra de Fo para referirse al caso Walter Bulacio Fuente: LA NACION

"El Puma Goity, Garzón, muchos me contaron que venían una y otra vez a ver la obra. Claudio Tolcachir la vio de chico y me dijo que por eso quiso ser actor", dice Contreras. Quien no la vio fue el director Leonardo Prestia, pero sí la leyó, le gustó mucho y quiso dar nueva vida al texto traducido por Alfredo Zemma. "Es divertida, irónica y tiene un fuerte contenido social, un texto maravilloso con mensaje, la lucha por desenmascarar al poder, la injusticia, la represión, la criminalización impune de los 'perejiles', temas muy vigentes", dice el director. Acerca de esa vigencia, otro ejemplo: se acaba de estrenar Muerte accidental de un ricotero, basada en la obra de Darío Fo pero adaptada al caso Walter Bulacio, asesinado a los 17 años por la policía en una razzia por los alrededores de un recital de Los Redonditos de Ricota en el estadio de Obras Sanitarias, en 1991. Crimen sin responsables juzgados, los adaptadores y directores Daiana Kiernan y Luciano Ferrari realizaron una larga investigación para ajustar el texto a las declaraciones de los testigos implicados.

Si bien el estreno en Buenos Aires de Esperando al zurdo fue a fines de los años 50 -y no en los 70 u 80-, su espíritu de protesta social la mantuvo eficaz en un contexto de resistencia y lucha política. Alejandra Boero, directora junto con Pedro Asquini de Nuevo Teatro, armó la puesta en el sindicato de la alimentación, un espacio no convencional muy potente para montar la obra sobre la huelga de taxistas en Nueva York. Fue un éxito y varias escenas eran interpretadas en las clases de actuación de Boero, Agustín Alezzo o Augusto Fernandes. No fue la única creación de Clifford Odets que dirigió Boero: también El pibe de oro, en 1980, en el San Martín, y en 1944 y, ya en Andamio, en 1996, Despierta y canta.

"Es importante hacer esta obra porque apunta a problemas actuales, que continúan porque el mundo no se ha modificado en muchos aspectos y hay que seguir luchando. Noto la falta de conciencia, el empobrecimiento cultural de los jóvenes. Hay que rescatar la memoria", dice Hugo Álvarez, desde 2017, el director de Esperando al zurdo, que continúa en su tercera temporada, con el mismo texto original más el agregado de algunas canciones. Nunca olvidó aquella versión de Boero en 1957. "Hoy más que nunca, ese teatro que nos movía a reflexionar es necesario", dice para resumir este remozamiento de los contenidos de hace varias décadas.

La lección de anatomía

De Carlos Mathus con dirección de Antonio Leiva

Teatro Buenos Aires, Corrientes y Rodríguez Peña.

Viernes, a las 21, sábados, a las 23.30. $400.

El Kaso Dora

De Roberto Torres con dirección de Marcelo Gamarra

Teatro de la Comedia, Rodríguez Peña 1062.

Lunes, a las 20.30. $400.

Muerte accidental de un anarquista

De Darío Fo con dirección de Leonardo Prestia

Teatro El Ojo, Perón 2115.

Sábado, a las 22.30. $350.

Muerte accidental de un ricotero

Adaptado y dirigido por Daiana Kiernan y Luciano Ferrari

El Cubo, Zelaya 3053.

Viernes, a las 23.30. $450.

Esperando al zurdo

De Clifford Odets con dirección de Hugo Álvarez

Corrientes Azul, Corrientes 5965.

Sábado, a las 21. $300.

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