Tristes almas errantes
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The Dybbuk . De la compañía polaca TR Warszawa. Adaptación y dirección: Krzysztof Warlikowski (basado en la obra de Szymon Anski y en el cuento de Hanna Krall). Intérpretes: Magdalena Cielecka, Ewa Dalkowska, Renate Jett, María Maj, Andrzej Chyra, Redbad Klijnstra, Zygmunt Malanowicz, Jacek Poniedzialek, Jerzy Senator, Maciej Tomaszewski, Tomasz Tyndyk. Escenografía: Malgorzata Szczesniak. Música: Pawel Mykietyn. Iluminación: Felice Ross. Traducción: Awiszaj Hadari. Teatro San Martín. Función: hoy, a las 15. Duración: 2.10.
Nuestra opinión: buena
No es fácil encontrar la manera de entrar en el universo que plantea la compañía polaca. Se hace arduo, además, adecuar el oído al idioma y la vista al titulado electrónico, herramienta más que útil, pero que, por momentos, obliga a elegir entre leer y mirar lo que sucede en escena. Pero la inquietud dura poco, no requiere mucho tiempo que el ojo, el oído y la cabeza acomoden cargas para que ese mundo que, en principio, se presenta cuestionador hasta la risa y sumamente existencialista, comience a percibirse en sus infinitos dobleces.
The Dybbuk transcurre en distintos planos, en los que por momentos los actores se dirigen al público, lo incluyen y se hacen cargo de sus reacciones, pero en otros ese planteo casi narrativo pasa a ser eminentemente teatral y el cuento fluye con naturalidad. De todas maneras, es un tema difícil, repleto de simbolismos del que es fácil quedarse afuera.
El director polaco Krzysztof Warlikowski comienza indagando sobre la relación que tiene un grupo de personajes con la religión, con lo divino, con la fe. Y lo que se ve son vínculos rotos, vacíos de contenido, casi azarosos, pero fuertes en su representación. Tanto es así que siguen aferrados a ellos como para llegar a encontrar su significado, algún significado. Y el contenido viene de la mano del pasado, de la memoria, hasta de cierto tipo de mitología.
Es ahí donde entran en escena el dybbuk , una suerte de alma en pena que vaga perdida y que busca reencarnar en alguien que lo ayude a depurar algún pecado o a reparar una injusticia que se ha cometido con él.
Una joven es tomada, tras el ¡Mazel tov! de toda su familia luego de su boda, por el espíritu errante de un amor no sólo no correspondido, sino traicionado en una vieja promesa entre adultos. Acusaciones, juicios, sentencias y exorcismos tratan de revertir el "daño". "¿Qué tengo yo que ver con un tipo de arquitectura de madera que desapareció hace cientos de años en Polonia?", se pregunta Abraham, un joven francés que tarda un tiempo en entender que comparte su cuerpo con el de su pequeño medio hermano polaco, muerto en el gueto cuando tenía 6 años y que lloraba, de miedo, más de la cuenta.
Estas dos pequeñas historias amalgamadas emergen con gran solidez y no sólo ayudan al espectador a orientar la mirada y el entendimiento, sino que ponen en juego la emoción más auténtica. Una que crece casi por curiosidad y termina arrasada. La imagen final de ese hermano mayor que corre en la cinta para mantenerse saludable y darle así mayor posibilidad de vida al pequeño que lo habita es implacable.
El director supo sacar lo mejor de un grupo de excelentes actores, en el que se destacan los protagonistas, Magdalena Cielecka y Andrzej Chyra. A un muy buen dispositivo escénico se sumó un impecable trabajo sonoro que le da cuerpo y presencia física a emociones de lo más variadas y ayuda a mantener la tensión y el interés sobre lo que sucede en escena.
AGENDA
Hoy
- A las 15: Les Ephémères (integral), en el Centro de Exposiciones, F. Alcorta y Pueyrredón.
- A las 15: última función de The Dybbuk (Polonia), en el San Martín.
- A las 18: proyecto entre la embajada de Francia y la Compañía de Danza del IUNA, en El Portón de Sánchez.
- A las 20: última función de Conjunto di Nero (Holanda), en el Pte. Alvear, Corrientes 1659.
- A las 20: La persistencia , dirigida por Cristina Banegas, en el San Martín.
- A las 21: Fetiche , de José María Muscari, en el Sarmiento, avenida Sarmiento 2715.



