
Un canto esperanzador
Ficha técnica: Oliverio /Dramaturgia: Darío Cortés (inspirado en textos de Oliverio Girondo) / Intérprete y director: Darío Cortés / Actuación en video: Clarisa Balcarce, Viviana Suraniti / Escenografía: Sabrina López Hovhannessian / Iluminación: Facundo Estol / Vestuario: E. Tambutti, M. Dominatriz / Música: Julián Minckas y Puerto Infinito / Sala: SHA, Sarmiento 2255 / Funciones: sábados, a las 23 / Duración: 60 minutos / Nuestra opinión: buena
A poco de comenzada la función queda atrás el sinsabor de la espera de pie que se prolongó por casi cuarenta y cinco minutos, e hizo comenzar el espectáculo con una demora que predispone de la peor forma al espectador. Sin embargo, el logrado trabajo de Darío Cortés como dramaturgo, director y protagonista de Oliverio rápidamente hace olvidar la tardanza (un desagradable hábito que se repite con cierta regularidad, sobre todo en las salas con abultada programación y poco margen de armado de la puesta entre una obra y otra).
Darío Cortés apeló a los textos de Oliverio Girondo, haciendo foco en determinadas y recurrentes ideas que se desprenden de la obra del poeta. El agobio de los seres urbanos, la rutina tediosa y el camino errante de los perdedores abrumados por un mundo vertiginoso, capitalista y competitivo que no les da lugar ni comprensión, se conjugan con lograda síntesis en la piel del protagonista.
Partiendo del absurdo, el humor y el drama de Girondo, Darío Cortés le da vida a un ser que, rápidamente, se convierte en una criatura entrañable. Se trata de Oliverio Cienfuegos, un ex empleado del Correo, despedido por apropiarse de libros de Oliverio Girondo y correspondencia ajena.
La atmósfera de Tim Burton tiñe el universo de este antihéroe que busca liberarse de sus miedos, de los fantasmas que lo invaden y de la imposibilidad de volver a construir el milagro del amor.
En Oliverio , Darío Cortés se luce en un desafío que puede hacer colapsar al más talentoso. Su triple rol de actor, dramaturgo y director se vincula en un todo coherente desde la palabra, la imagen y la corporalidad.
Es sugerente la escenografía que remite a un espacio de opresión. En cambio, la intervención del video resulta innecesaria, ya que corporiza la imagen femenina a la que refiere el protagonista, pero que en el plano de lo no tangible hubiese resultado más sugerente y potente.
La caracterización gótica del personaje sumerge al espectador en un universo de márgenes, del que rápidamente se sentirá parte. La necesidad de ser comprendido e incluido en un todo social, apartarse de los miedos y encontrar la valentía para dar el gran salto hacia esa vida deseada convierten a Oliverio Cienfuegos en un ser cercano. La escena final es todo un canto esperanzador, nada despreciable en estos tiempos desarmonizados.






