
Un desopilante caso policial sólo para reír
"Ribetes insospechados", de Belén Wedeltoft. Dirección: Néstor Scirocco. Con: Paula Montero y Juan Skretkowicz. Música original: Federico Cabral. Locución: Eduardo Colombo. Vestuario: Laura Pons Vidal. Escenografía: Maximiliano Méndez. Luces: Iván Nirich. Fotografía y video: Ale Maffoni. Edición: Santiago Cortabarría. Asistente de dirección: Claudia Valado. En el Chacarerean Teatre, Nicaragua 5565. Duración: 60 minutos.
Nuestra opinión: bueno
El escenario del Chacarerean está muy bien vestido de estudio de televisión, con mucha simulación de acrílico, colores claros y, en el medio, una pantalla de video. Es el ámbito en el que se graba el reality show "Ribetes insospechados", un programa que busca resolver un caso policial de esos que parecen no arribar nunca a la verdad. El hecho que se plantea en el supuesto envío es el crimen de Lorena Pratt, una emblemática estrella porno de los años 90, que ha sido encontrada flotando en la piscina de su mansión. Hay tres principales sospechosas: la hermana de la asesinada, su mucama y su terapeuta.
En una mirada muy aérea podría sospecharse que el texto busca parodiar al género televisivo mencionado y al tratamiento que ese medio de comunicación le da a episodios policiales trascendentes. Pero esos son sólo trazos muy delgados. La pieza de Belén Wedeltoft apunta claramente a hacer reír (y está muy bien) a través del lucimiento de la protagonista: Paula Montero, que, además, es una de las ideólogas de la pieza. Y no está mal, porque la obra divierte y la actriz lo hace bien. Tiene a su cargo los tres roles de las acusadas, con resultados de distinto peso y valor. Su composición de la hermana de la occisa es desopilante e insuperable. Crea a una posadolescente con pocas luces que habla con esa antología de modismos que uno escucha diariamente. A su vez, como la psiquiatra que patea el tablero y se sale de su lógica profesional, realiza un trabajo interesante, apoyado en la modulación de la voz. Pero no es tan feliz su composición de la mucama paraguaya de Lorena. Cualquiera que conozca a alguien de esa nacionalidad sabe que no es el acento correcto, en tanto la postura corporal que adopta es forzada y es ajena a la personalidad de su criatura.
De todos modos, el texto de esta ingenua mujer es tan gracioso que despierta las mayores risotadas del público. Por su parte, Juan Skretkowicz tiene la tarea de componer al conductor de tan cuestionable programa. La personalidad está bien dibujada mediante la frialdad en los cortes comerciales, el desprecio por sus entrevistados y por la audiencia y su aparente compostura cuando se enciende la cámara. Sin brillar, la composición es correcta.
Buenas ideas
La puesta en escena de Néstor Scirocco es muy inspirada. El relato en off está acompañado por imágenes fotográficas muy bien realizadas y provistas de mucho humor, proyectadas en la pantalla. A su vez, detrás de ésta es por donde desfilan las acusadas, dando sus declaraciones como si hubieran estado filmadas anteriormente. En ese sentido, Scirocco usufructuó muy bien ambos planos de acción simultánea, ya que el presentador siempre está activo, aunque esté fuera "del aire". Es destacable la realización fotográfica y la edición posterior.




