
Un Hamlet argentino
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Es sábado por la tarde. La zona del zoológico está casi desierta, extrañamente. Aunque dentro de la sala Sarmiento, dependiente del Complejo Teatral de Buenos Aires, todo es movimiento. El elenco y los técnicos de "Hamlet de William Shakespeare", obra de Luis Cano que dirige Emilio García Wehbi y protagoniza Guillermo Angelelli, se aprestan a iniciar una pasada del espectáculo. Parecería no haber nervios entre ellos. Hace tres meses que ensayan esta experiencia y se muestran muy entusiasmados con los resultados.
En la conversación con el director y algunos de los actores hay dos aspectos que se señalan continuamente. Por un lado, la traición y el respeto a Shakespeare que impone este texto; y, por otro, el placer de haber desarrollado un proceso de creación provocador e inquietante. Luis Cano hace una reescritura particular sobre el "Hamlet" shakesperiano. Respeta los personajes y las situaciones originales y les pone otros textos, más contemporáneos y muy ligados con su espíritu poético, conocido por los espectadores que participaron de algunos de sus espectáculos anteriores, como "Los murmullos", "El paciente" y "El topo".
Para el lector ese juego de traición-respeto debe resultar complejo de entender. Y en verdad lo es. El grupo habla de traición porque, salvo unas pocas frases originales, los personajes dicen otras palabras, y el respeto se da porque la estructura de Shakespeare se mantiene casi intacta.
Cano y Emilio García Wehbi vienen trabajando juntos hace un par de años. El trabajo que los unió fue "Los murmullos" y después de esa experiencia ambos decidieron continuar creando. Por entonces, García Wehbi tomó contacto con "Un dietario", un libro de poemas al que Cano considera "un libro de apuntes sobre Hamlet". Después el autor creó "Hamleth" (sic) y finalmente el primer borrador del texto que ahora se estrena y que se fue modificando de acuerdo a los requerimientos de la puesta en escena.
"Este Hamlet dice por boca de todos los demás personajes -explica García Wehbi-. No habla solo sino con un criterio más rizomático, las responsabilidades están más repartidas. Por otro lado se hace hincapié en la idea de actuación. Así puede apreciarse como una caja china donde los actores actúan, y muestran que actúan, esta historia de Hamlet."
Una de las cosas que más le interesó al director fue poder tomar un clásico a fondo y traicionarlo. "No es la misma obra que escribió Shakespeare -aclara-, porque la mirada es contemporánea. No se podía poner esta obra de forma original. Aquí la comprensión, la mirada, el análisis es actual porque quienes lo hacemos vivimos en este presente."
Entre otros valores García Wehbi reconoce también que a través de su puesta será muy difícil no juzgar a los distintos personajes. "Hamlet, por ejemplo, es responsable de muchas cosas. Es cierto que siempre se lo toma a partir de su virtuosismo y es así como uno se enamora de él, por su misterio, su profundidad. Pero en verdad Hamlet desprecia a Ofelia, mata sin miramientos a Polonio, manda matar a sus amigos Rosencrantz y Guildenstern. En esas acciones tiene cierto grado de impunidad y de responsabilidad. No es ingenuo y eso lo humaniza. No lo transforma en un héroe arquetípico sino en un hombre del presente con sus contradicciones."
Otros personajes
Así como Hamlet pierde ingenuidad, también sucede con otros personajes, como Horacio, Ofelia y hasta los guardias que descubren el espíritu de Hamlet padre. El actor Osmar Núñez, quien interpreta a Horacio, destaca que este personaje "es quien le muestra al público que es un condenado por Hamlet, porque es el encargado de contar siempre la misma historia". Algo que cada vez parecería costarle más y dice que calcula que si la sigue contando terminará "desquiciado". Pero a la vez asoma algo que resulta interesante. Núñez comenta que entre Hamlet y Horacio hubo una historia de amor. "Y uno nunca olvida las historias de amor", acota.
La Ofelia que recrea Maricel Alvarez también resulta inquietante. "Como la de Shakespeare -cuenta la actriz- es un personaje profundamente trágico, su suerte está echada desde la primera escena. Es víctima del desamparo de su padre y del desamor de Hamlet, pero Luis Cano la presenta menos inocente. El autor le permite revelarse ante la autoridad paterna y esto es interesante porque desde una mirada contemporánea no se sostenía que fuese, por ejemplo, cómplice de un complot contra su amante."
Luis Herrara interpreta alternativamente a uno de los guardias y a un comediante. Uno de los temas en los que se detiene está relacionado con la actuación. "Luis Cano -explica- propone una vuelta de tuerca muy interesante y esto se acentúa en la puesta de Emilio. Los comediantes juegan un rol muy disparatado. Casi podría decirse de un convencionalismo grotesco que contrasta mucho con la propuesta actoral de la obra: mucho más intensa, lavada, menos ligada con la composición, cercana al naturalismo pero sin ningún tipo de énfasis. Se podría hablar de una actuación no actuada."
Un nuevo Hamlet comienza a mostrar su historia a partir de esta noche. Su mundo también está relacionado con la Argentina y en especial con una generación. Emilio García Wehbi la denomina la generación "gozne", aquella que no representa la militancia de los 70 ni la democracia posterior al 83. Allí asoman algunos puntos de contacto muy interesantes para reconocer entre el mundo de Hamlet del siglo XVII y el de hoy, en este rincón del mundo.
El elenco de la obra se completa con Marta Lubos, Ricardo Díaz Mourelle, Fernando Rubio, Gabo Correa, Marcelo Subiotto, Guillermo Arengo, Norberto Laino, León Dogodny, Blas Arrese Igor y Horacio Marassi.
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