
Un paseo por el mundo de Roberto Carnaghi
Con dirección de Gerardo Hochman y con la influencia del nuevo circo, este excelente actor saldrá el viernes a recorrer los mundos de Julio Verne en una obra que apuesta por el gran espectáculo
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El genial Roberto Carnaghi leyó por primera vez La vuelta al mundo en 80 días cuando tendría unos 10 años. Todavía conserva ese ejemplar de la editorial Tor que se devoraba en horas. "Me partió la cabeza", reconoce. Ahora, en una versión libre a cargo de Gerardo Hochman y Roberto De Bianchetti del famoso viaje por el mundo, hará del mismísimo Julio Verne en un espectáculo de gran complejidad escenotécnica que se estrenará el viernes, en el Metropolitan.
-¿Qué viajes te pegás ensayando La vuelta al mundo ?
-Me pego un viaje a la niñez que me hubiera gustado tener. Como todos, tuve una niñez con cosas buenas y malas, pero fue eso. Cuando era pibe, soñaba; me abría la cabeza leer. Mis amigos del barrio no leían. Entonces, yo les contaba el cuento. En verano, después de jugar al fútbol, nos juntábamos debajo de una parra y yo les contaba lo que estaba leyendo. ¿Ves? Esa debe de haber sido mi primera actuación. En ese relato aparecían claramente las ganas de viajar, de conocer a otras gentes. Después, cuando lo pude hacer, me di el gusto. Es que viajar te abre la cabeza. Yo diría que esta obra es un viaje a un mundo que tiene que ver con muchas cosas de mi niñez, con el mundo de Salgari, de Alejandro Dumas, de Verne
Y como si estuviera en un domingo de vacaciones rodeado de sus amigos, se larga a contar una de sus tantas anécdotas. "Una vez, como había tenido problemas, me rajaron de una escuela de curas. Me pasé a un comercial en el cual tuve que rendir libre primer año, algo bastante raro para la época. Una de las materias era historia. Cuando saqué la bolilla, justo me tocó toda la época de Luis XIII, Luis XIV... La profesora comenzó a preguntar y yo le respondía, le daba detalles que estaban por fuera de las cosas que se enseñaban normalmente... Entonces, asombrada, me preguntó de dónde había leído todo eso. «En Los tres mosqueteros, de Alejandro Dumas», le contesté. Ahí estaba todo. Si en un capítulo de ese libro toma todas las peleas que había entre Inglaterra y Francia, los problemas de Luis XIII con el cardenal Richelieu, el que manejaba las finanzas ¡Todo eso lo aprendí de ahí! ¿Qué te pensabas? ¡Yo no soy un intelectual! Dumas trabajaba con historia de la misma manera que Verne lo hacía con la geografía. Sin ir más lejos, una vez apareció un tipo en una cárcel; nadie sabía quién carajo era; que llevaba 20 años ahí cuando en las cárceles de aquel momento nadie vivía más de 3 años. De ese dato, Alejandro Dumas sacó El conde de Montecristo ", dice quien hizo de Lisandro en la exitosa novela que protagonizó Pablo Echarri en Telefé.
Historia de camarines
Carnaghi habla desde uno de los camarines del Metropolitan, esos mismos que conoció cuando a principios de los noventa hizo Sacco y Vanzetti y, el año pasado, La jaula de las locas . Ahora es el turno de Verne. En cierto modo, las tres obras dan cuenta de su enorme capacidad como actor de nadar en diferentes aguas, sea en teatro, en cine o en TV. "Todo lo que tiene que ver con el cuerpo me fascina: jugar, saltar, bailar. Es algo que está en mí como una materia que, lamentablemente, no pude hacer cuando era pibe", reconoce. Por eso mismo, ahora se da el gusto y hasta en el momento de la producción fotográfica en medio del renovado escenario del Metropolitan no para de poner caras, inventar mundos y evocar momentos que tiene guardados en su arcón.
La vuelta al mundo era un espectáculo que tenía en carpeta desde hacer años. En un principio, iba a ser una obra para público infantil, pero, por motivos varios, el montaje fue madurando. Ahora cargará sobre sus espaldas la responsabilidad no menor de hacer un espectáculo para toda la familia. "De alguna manera y con todas las distancias del caso, haremos algo como el Cirque du Soleil, en el sentido de que puede ver cualquiera. Por otra parte, apostar por el juego es como ir al inicio del teatro mismo", dice este entrañable señor, del cual parece que es muy fácil hacerse amigo.
Carnaghi se remite al circo aunque de pibe no tuvo contacto con las carpas que llegaban a Buenos Aires. "Mi padres no eran el tipo de familia que llevaba a sus hijos al teatro y al cine. Mi viejo fue una sola vez al cine a ver una película en la que yo actuaba. No quería ir, pero lo obligué, le saqué la entrada y no le quedó otra. Al teatro sí venía a verme, apenas empecé a hacer teatro en San Isidro", recuerda.
Historias del barrio
De chico vivía en un barrio con calles de tierra cercano a La Cava. Se anotó en un teatro escuela de San Isidro, donde estudiaban María Julia Bertotto, Hugo Midón y Ricardo Monti, entre otros compañeritos de aquellos tiempos. Debutó en la escena oficial en 1970 con un texto de Valle-Inclán, protagonizado por Alfredo Alcón. A partir de ese mojón, compartió trabajos con Olmedo, Milagros de la Vega, Tato Bores, Alejandro Urdapilleta, Ethel Rojo, Héctor Alterio, Antonio Gasalla, Hedy Crilla, Nito Artaza y el mismo Pablo Echarri. O sea, un barrido desprejuiciado por todos los géneros y todos los circuitos.
Ahora compartirá escena junto Paula Robles, Ernesto Claudio, Marcelo Savignone, Ricardo Merkin, Daniel Toppino, Alfredo Allende, Daniel Campomenosi, Montenegro y diez acróbatas de la Compañía de Circo La Arena, en una propuesta que combina elementos de teatro, circo, danza, música y humor en medio de un impactante despliegue escenotécnico armado por Alberto Negrín. "Y como en esta versión metieron mano, haré de Julio Verne para contar su mundo, su pasión por la escritura y su relación con su editor, un tal Hertzel, un tipo que también editaba a Zola y a Víctor Hugo. Pero lo que más me interesó fue el hecho creativo. Y en eso, Gerardo Hochman es una pieza clave. Desde un principio, este espectáculo era algo para crear: eso es lo que me apasiona", apunta el que hasta el verano se calzaba la peluca de Za-Za y movía las caderas con total desparpajo en La jaula de las locas .
Entre sus innumerables trabajos, recuerda cuando hizo Alicia en el país de las maravillas con el actual Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín. "Aquello fue un éxito increíble. Hacía del relator y debía bailaba. Era un juego y yo tengo una cosa lúdica que me gusta. Acá es el juego por el juego, es pura imaginación. Vas a Japón, a China, a Nueva York; poder crear ese mundo en un escenario es todo un desafío", dice quien en estos momentos todos los jueves se asoma por las pantallas de Telefé en Aquí no hay quien viva , en un papel hecho casi a su medida.
Las similitudes entre la vida de Carnaghi y la de Verne son varias. Por lo pronto, cada uno a su tiempo, se trata de dos personalidades que se lo pasan trabajando. Verne era capaz de escribir hasta tres folletines a la vez. El actor, lo es de hacer televisión y teatro como algo normal. Sigue Carnaghi: "Para Verne, primero estaba la escritura y después la familia. A mí me pasó lo mismo. Y ojo que no lo digo con orgullo: todo lo contrario. En cierta manera, sigue siendo así".
Para agendar
La vuelta al mundo , dirección de Gerardo Hochman
Teatro Metropolitan , Corrientes 1343. Desde el 23, los miércoles, jueves, viernes y domingos, a las 20.30; sábados, a las 17 y 20.30.



