Un tranvía llamado Deseo: el regreso de un clásico inolvidable
A cien años del nacimiento de Tennessee Williams, regresa una de sus piezas emblema, con la mirada de Daniel Veronese
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Creo que esta obra tiene que ver con las relaciones humanas, con la imposibilidad de recibir y de dar afecto. Por supuesto, si vas a los manuales te dicen que el tema es otro. Pero nosotros hemos trabajado sobre una mujer que entra en una casa en el momento no adecuado, con cierta fragilidad para vivir y relacionarse con el mundo", reflexiona, con esa encantadora cordialidad, Daniel Veronese, el director de Un tranvía llamado Deseo, la conmovedora pieza por la que Tennessee Williams ganó el Pulitzer, allá por el año 48, y que el público local puede ver en el teatro Apolo. En la charla con La Nacion, lo acompañan los protagonistas: Diego Peretti, Erica Rivas, Paola Barrientos y Guillermo Arengo. Este magnífico texto, que cuenta con varias puestas alrededor del mundo, sucede aquí y ahora para este grupo de artistas talentosos.
Aunque tal vez resulte necesario ir por partes y recordar que Un tranvía llamado D eseo es un clásico del teatro norteamericano; que fue estrenada en Broadway, en 1947, dirigida por Elia Kazan y protagonizada por Marlon Brando y Jessica Tandy -ganó dos Premios Tony y el Premio a la mejor obra del New York Drama Critics Circle-; que en 1951, Elia Kazan también dirigió la versión cinematográfica protagonizada por Marlon Brando y Vivien Leigh -cuatro premios Oscar, entre otros galardones-.
¿Será aquella película una referencia de peso para el público? Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero Veronese arriesga una mirada-respuesta al interrogante: "No estoy teñido de la película, porque la vi hace muchos años y, tal vez, muchos no la hayan visto nunca. Recuerdo que Kowalski era como el gran protagonista. En este caso, la trama quizá se centraliza más en Blanche -adelanta-. Lo bueno de la obra es que no podemos decir que Blanche es inocente o culpable, lo mismo con Kowalski. Uno puede tomar partido por cualquiera y espero que suceda eso con la gente. Sería un error ir en contra de la película: prefiero más bien ignorarla. Mi versión es sobre la obra de teatro".
El armado del andamiaje
Blanche llega, sin previo aviso, a la casa de su hermana Stella, quien está casada y vive en los barrios bajos de la gran ciudad. Esto contrasta con la actitud de Blanche, de mujer delicada de clase acomodada. Sus destellos de cierta ingenuidad y arrogancia generan desconfianza en su cuñado Stanley, un duro obrero de origen inmigrante y veterano de guerra. Su personalidad atrae y repele a Blanche con idéntica intensidad. Mientras, ella no comprende del todo cómo Stella tolera vivir en ese espacio precario, a la vez que se muestra fascinada por su esposo, un violento "simio" -así lo etiqueta Blanche-. La determinación brutal y extrema de él por develar los secretos del pasado de Blanche, funcionarán como detonante para que ella se evada, definitivamente, de la realidad.
El cuarteto protagónico es de lujo. Jóvenes, pero con sobradas muestras de talento. Hoy, conmovidos, apasionados, comprometidos en la tarea de contar esta historia.
Peretti (Kowalski): -Está muy bien escrita: sólo hay que seguir la partitura. Es una obra a prueba de actores: es necesario seguir al director, las relaciones entre los personajes? y lo que salga de este grupo, sale. Lo que hablé con Daniel fue no renegar de la fuerza bruta que Tennessee Williams marca en Kowalski. Si hay que romper un vaso o un vidrio? Parece un chiste, pero es esencial, porque este personaje habla a través del físico. Cuando habla, es muy básico, en contraposición con Blanche, y equidistante de Stella.
Rivas (Blanche): -La visión de Daniel hizo que quedara una fibra muy desnuda de una época y un lugar específico. El director se encontró con los personajes, y los actores pudimos sacar lo propio. Es un regalo enorme. En diferentes momentos de haberla leído, me parecía que no se trataba de lo que escuchaba que se decía sobre Blanche. En esta obra nadie tiene razón, o todos tenemos razón. No tiene una moraleja y eso la hace muy interesante.
Barrientos (Stella): -A pesar de que es una obra muy conocida y leída, conlleva una carga de versión propia de los personajes y de lo que sucede. Es un ejercicio tratar de lavar de prejuicios, de encontrarnos entre nosotros, como el encuentro de estos actores interpretando estos roles. El único modo posible fue encontrarme con Stella en este contexto de ensayos.
Arengo (Mitch): -Es una obra que fue escrita hace unos 70 años, y Williams estaba queriendo hablar políticamente de un montón de cosas. Pero, para mí, a estas alturas de la soirée , tiene que ver con la fuerza de lo sexual, de lo femenino-masculino. Mitch me parece que es un lugar de bisagra, en el que las fuerzas están más trenzadas. Para mí, es muy claro eso, porque el autor describe a los personajes -incluso a los que no están y son traídos por los que están- con características muy claras en términos de fuerzas de lo femenino y masculino. Me parece que Mitch es eso. Después le gana el mundo de lo masculino y se queda ahí.
Durante la charla, Veronese se refiere a los desafíos de la puesta, y destaca un momento específico: "Quizá las escenas más trenzadas y de rompimiento, como cuando Blanche rompe con el mundo, donde cualquier esperanza que estuvo manteniendo durante toda la obra se quiebra, fue una escena muy difícil".
Por su parte, Rivas comparte que intenta "ser consecuente" con la exigencia que quiere desarrollar para darlo todo. "Querés poner toda tu sensibilidad, tu inteligencia, tu cuerpo para que esta historia atraviese a la gente -explica, con el entusiasmo que se deja ver cuando sus ojos se ponen grandes-. Querés sumar toda la pasión y el amor para que esto resucite todos los días y así poder hacer algo vivo. Y deshacerme de los prejuicios fue muy importante", sonríe la actriz.
Peretti asiente, como lo hicieron los demás ante cada palabra de ese colega con quien comparten escenario, como grandes cómplices: "Me encantó estar con este grupo porque hubo una misma genética de trabajo -reflexiona-. El riesgo es llegar a dibujar un personaje que sea operativo en la historia, porque, en este caso, es una historia muy potente. Si uno es funcional al cuento, el resultado será como cuando uno la lee", sentencia, satisfecho.
Veronese quiere destacar a los personajes de apoyo, que no están ahí, pero están, y son ellos: la brillante Paula Ituriza, Gonzalo Martínez, Martín Policastro, Guillermo Aragonés, Beatriz Dellacasa y Guido Botto Fiora. Palabra de director: "Todo el grupo es muy contenedor y hace que esto funcione. Como dice [Mauricio] Kartún, son actores a los que les tirás un hueso y te devuelven un perro".




