
Una casa tomada por la poesía
Luego de "Cortamosondulamos", Inés Saavedra recreará otro mundo mágico
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Inés Saavedra es la creadora de "Cortamosondulamos", aquella delicia teatral basada en textos de Silvina Ocampo. Esa mágica historia de dos hermanas peluqueras, Mabel y Marta, que abrió sus puertas en un agosto de hace tres temporadas y que hasta hace poquitas semanas estuvo desparramando los chismes del barrio.
Pero el universo de Silvina Ocampo fascina a Inés Saavedra, y ahora va por más. El año pasado participó de un homenaje que le hicieron a la escritora en el Malba, y ese disparador es el que luego de muchos ensayos la incentivó a estrenar mañana "Divagaciones". El espectáculo se fue armando sobre la base de varios encuentros mágicos. El primero de ellos, claro está, fue la poesía de Ocampo. Pero hubo más.
Un día, a Inés le estaban haciendo una entrevista en FM La Tribu. Allí conoció a María Marta Guitart, una mujer de casi 30 años que se sube a los colectivos para recitar poesías de Federico García Lorca o Alfonsina Storni. "Me acuerdo de que una de las periodistas anunció su presencia y yo, prejuiciosamente, pensé que se trataba de una estudiante de teatro que estaba haciendo sus primeras armas -recuerda-. Pero cuando comenzó a recitar me di cuenta de que tenía el don de la palabra."
Del estudio de radio partieron en busca de un colectivo. Durante la caminata, María Marta le dijo muy suelta de cuerpo: "A mí la poesía me tomó".
"Es increíble verla recitar en los colectivos, parece una refugiada chechena. Pero cuando la escuchás te transporta. Es muy fuerte", sigue recordando Saavedra mientras toma un café en la cocina de La Maravillosa, su estudio/teatro.
Con la mira puesta en este nuevo trabajo comenzaron a reunirse dos veces por semana para leer poesías de Silvina Ocampo. Cada una a su tiempo leía y marcaba frases en páginas fotocopiadas. Para explicar el procedimiento, saca de una bolsa de zapatos los testigos de esos encuentros. "Hicimos una especie de cadáver exquisito", apunta. Inés le preguntaba qué tenía, por ejemplo, sobre el tema de soledad, y ella sacaba una frase que decía, por ejemplo: "Cuando miro retratos siento que la vida se me escapa". Así fueron armando una especie de libro/objeto con frases recortadas y pegadas bajo ciertos criterios temáticos. Una especie de procedimiento surrealista que se convirtió en el original del texto de "Divagaciones".
Claro que también "Divagaciones" es el nombre de un libro de poesías inéditas de Silvina Ocampo. "Por otra parte, fijate vos que «divagaciones» en portugués significa «despacio». Es perfecto para este espectáculo, porque las palabras que se ponen en escena hablan de un mundo delicado, de un universo muy profundo. Por eso todo tiene que estar muy cuidado. Siento que una propuesta de este tipo es genial para un domingo a la tarde. Algo así no es para un viernes a la noche después del trabajo. Pero para un domingo o para un sábado temprano está bueno. Es que la cabeza tiene que estar abierta", se entusiasma.
Delicias y poesía
Apenas la gente ingrese en el living de esa hermosa casona de Medrano se le convidará con un strudel de amapola que hace Tatiana, una señora rusa que crió al hijo de Inés. "Todo el mundo habla de amor después de comer ese strudel", exagera (?) Inés. "Es que la amapola es droga", dice Inés que dice Tatiana cada vez que la escucha decir esa frase.
Después el público entrará en una habitación en la cual "comenzarán a pasar cosas". La gente verá el espectáculo sentadita en unas sillas recién compradas ubicadas en un patio rodeado de plantas y flores. Todo cuidado hasta el mínimo detalle.
Inés tiene más cómplices. Por un lado, junto a ella actuarán María Marta Guitar, "la chica tomada por la poesía"; Diana Szinblum, la creadora de otra exquisitez que se llamó "Secreto y Malibú"; Martha Billorou, la otra peluquera chismosa de "Cortamos..."; Sol Lebenfisz, y Fabiana Flacón. Y, claro, Tatiana Pinchuk con su strudel y su chelo.
Pero hay más gente involucrada en este nuevo viaje. Como la vecina que habita del otro lado del patio, a quien le pide que prenda una luz porque el reflejo "queda tan lindo...". O la señora que vive justo arriba, a quien le pide que baje el contestador para que no interfiera y ella, otra poseída por la palabra, lo hace con suma responsabilidad.
Mal que le pese a Inés Saavedra, "Divagaciones" es un espectáculo de poesía. Pero sabe que lo suyo no es el recitado liso y llano, sino la recreación teatral de un mundo que requiere de esa bella casa palermitana, del chelo y hasta del strudel de Tatiana. Y, claro está, las palabras de Silvina.
"La poesía te puede llevar a un lugar de encorsetamiento. Como que todo lo que decís es serio, es importante. Yo siento que este trabajo fue hecho desde un lugar de desparpajo. Desde ahí es que encaramos estas divagaciones", señala con esa voz que tanto admiraba Batato Barea.
-¿No te dio temor empalagar a la gente con otro trabajo basado en textos de Silvina Ocampo?
-Lo pensé, pero hay que reconocer que esta propuesta es muy diferente de "Cortamosondulamos". No sólo por el formato, sino también porque es muy distinta la Silvina narradora, y lo que yo hice con esas narraciones, de la Silvina poeta. Y fijate vos que ella no trascendió como poeta. Es más, si te comprás las obras completas el material puede que no impacte, hay que trabajarlo mucho. Pero no me asustó volver a Silvina. Todo es distinto, hasta la casa está distinta.




