
Una irreverente versión de la historia argentina
¡Mueva la patria!, la cumbia villera de French y Beruti
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¡Mueva la patria!, guión y música original Pablo Marchetti, Fernando Sánchez, Eduardo Blanco y Javier Aguirre. Con Esteban Masturini, Natalia Cociuffo, Mariela Passeri, Rubén Roberts, Horacio Vay, Alejandro Dambrosio, Leo Bosio, María Eugenia Fernández, Sebastián Pavón, Leandro Bassano, Yanina Groppo, Karina Hernández y Fernanda Provenzano. Coreografía: Sebastián Codega. Dirección de coros: Ana Carfi. Escenografía: Walter Jara. Luces: Sandro Pujía. Video: Maxi Vecco. Dirección general: Valeria Ambosio. Duración: 90 minutos. En La Trastienda.
Nuestra opinión: buena
A su manera, ¡Mueva la patria! -la "ópera cumbia" creada por Pablo Marchetti, Fernando Sánchez, Eduardo Blanco y Javier Aguirre- sigue la línea trazada por Salsa Criolla , aquel emblemático espectáculo de Enrique Pinti, y El fulgor argentino , el maravilloso trabajo del grupo Catalinas Sur. Los creadores de este espectáculo en el cual se cuenta la historia argentina son parte del equipo de la revista Barcelona , uno de los emprendimientos periodísticos más inteligentes, corrosivos, y políticamente incorrectos de los últimos tiempos.
Los protagonistas (y narradores) de esta trama son dos seres socialmente opuestos -el Negro Cabeza y Romina de Caballito- que, como la historia de nuestro país, hacen alianzas, se mienten, se endeudan, se aman y se ilusionan con futuros perfectos que pocas veces los tienen como ganadores.
De la mano de ellos dos el espectáculo hace un barrido que comienza el 25 de mayo de 1810 y atraviesa los paradigmas más conocidos de este bendito país. Más allá de todo rigor histórico, los autores abordan los grandes temas del ser nacional (todo expresado muy en minúscula) a partir de la iconografía típica de la revista Billiken, pero, claro, según la mirada de Barcelona . La mezcla es interesante aunque, en su estructura dramática, al haber apelado a un relato cronológico la sorpresa escasea. En la traslación escénica del texto parece ser que varios guiños se quedaron en el camino. Uno de los aspectos más logrados son los videos con seudopublicidades históricas, viñetas, dibujos y noticieros truchos, en los que la mixtura entre el tono que utiliza la revista y cierto humor a Todo x 2 pesos alcanza su mejor pico irónico. También es interesante el trabajo sonoro en el cual, casi a manera de un leitmotiv , aparecen insólitas versiones de la marcha peronista y del Himno Nacional. Lamentablemente, en la función que presenció este cronista hubo varias falencias en el uso de los micrófonos y en la operación técnica del sonido. Viniendo de un equipo de profesionales, seguramente con el paso de las funciones se logrará el equilibrio deseado.
Párrafo aparte merecen los actores y la puesta de Valeria Ambrosio ( Mina... che cosa sei? , Rent ). Valiéndose de una mínima escenografía y una inteligente utilización del espacio escénico, Ambrosio centra su trabajo en lo actoral y le saca el jugo a cada uno de los intérpretes, que, a lo largo de una hora y media, se dan el lujo de cantar y bailar nuestra historia como país. Esteban Masturini, como el morochón del conurbano, y Natalia Cociuffo, como la chica de Caballito con pretensiones de vivir en Palermo Hollywood, encabezan un elenco sumamente profesional.
A ¡Mueva la patria! le falta la irreverencia que sus mismos creadores sacan chispas en la revista quincenal. No importa: es la primera obra teatral de Marchetti-Sánchez-Blanco-Aguirre. También es cierto que cuando la irreverencia latente del texto se apaga un poco, los actores se encargan de sacarles chispas a French o a Perón en medio de esta gran ensalada criolla.
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