Una pena de comedia
Ficha técnica: Negro y blanco y... sangre / Autor: Jorge Medina. / Intérpretes: Germán Kraus, Marta Bianchi, Miguel Habud, Paula Volpe, Sabrina Omedo, Silvina Scheffler, Emiliano Rela. / Escenografía: Alejandra Vila. / Luces: Sandro Massironi. / Asistente de dirección: Lucas Porzebny. / Dirección: Carlos Evaristo. / Teatro: Premier (Corrientes 1565). / Funciones: jueves a sábados, a las 21.30; domingos, a las 21. Duración: 60 minutos.
Nuestra opinión: Mala
Durante la noche de bodas de la hija mayor de una familia acomodada, las sorpresas son muchas. No sólo la muchacha anuncia que está embarazada, sino que además su madre se trastorna ante la posibilidad de que el hijo sea negro. La abuela paterna tuvo relaciones con un brasile ño y el fruto fue el padre de la chica. La señora de la casa sólo admite descendencia rubia.
Pero esta cuestión es desplazada de inmediato. A la fiesta llega un sacerdote, tío del novio, que ha sido enviado desde el Vaticano por el propio papa Francisco; una invitada destacada pierde su ropa interior; el hijo se entera de que es adoptado y además se expone como gay. El revuelo no termina allí: sorpresivamente, nos enteramos de que el jefe de la familia es un corrupto y manda a matar a un hombre a través de un sicario colombiano. Además, de a ratos, asoman referencias a la actualidad: el Indec, los Cedin...
Negro y blanco y sangre es un texto de una pobreza notable. Su trama no tiene rumbo, sus personajes carecen de definición y la acción avanza con buen ritmo porque ese grupo de intérpretes está conformado, en su mayoría, por destacados profesionales. Explotan al máximo su histrionismo y dan vida a este mundo que recrean sólo porque poseen buenas herramientas expresivas.
En verdad, hacer una muy buena comedia debe ser mucho más sencillo que dar vida a esta dramaturgia pobre y, en muchos momentos, con pasajes verdaderamente chabacanos.





