
Una sátira sobre el capitalismo
La Comedia Municipal de Mendoza presentó una obra de Bertolt Brecht con dirección de Gladys Ravalle
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La boda. De Bertolt Brecht. Con Guillermo Buttini, Miguel Calderón, Andrea Cortéz, José Alberto Dicésare, Lucy Fernández, David Maya, Francisco Molina, Valeria Portillo y Diana Wol. Dirección: Gladys Ravalle. Asistencia de dirección: Juan Cristóbal Comotti. Vestuario: Omar Lateada. Ciclo de Teatro del País en el Teatro Cervantes. Procedencia: Comedia Municipal de Mendoza.
Nuestra opinión: buena
Escrita en 1919, poco después de haber terminado Baal , esta pieza pertenece al período en que el gran dramaturgo alemán estaba ajustando cuentas con el expresionismo, a fin de marchar hacia la elaboración definitiva de la nueva estética que marcaría toda su producción posterior y que es la del teatro épico. Bien mirada La boda es una suerte de farsa en la que Brecht, tomando todavía algunos recursos de aquella potente corriente artística (el nombre genérico que llevan los personajes, que los hace casi arquetipos; sus rasgos, que están siempre en el borde de la caricatura o el grotesco), comienza ya a practicar su juego predilecto: la sátira de las instituciones del capitalismo.
En este caso, el estiletazo se lo propina a la familia. El pretexto es la reunión de varios parientes y amigos cercanos con el objeto de celebrar el casamiento de una pareja. El festejo se inicia como un encuentro alegre y grato que, poco a poco, va degenerando en una verdadera batalla de acusaciones e inconvenientes revelaciones que exhiben cuánta miserabilidad y añejo resentimiento se esconden bajo las formas en apariencia amables de la hipocresía. Lo que sigue es un derrumbe inevitable. Desde la consideración más elemental por el otro hasta la propia escenografía donde tiene lugar la fiesta quedan hechas trizas sobre el escenario.
Humor ácido
La obra es entretenida y tiene continuas apelaciones al humor, que como suele suceder en Brecht es muy ácido y mueve las estructuras mentales. La talentosa actriz y directora Gladys Ravalle ha logrado que los nueves actores rindan al máximo en la composición de sus criaturas, acudiendo a distintos procedimientos de distanciamiento: las canciones, los cambios bruscos de velocidad en los discursos, el congelamiento de imágenes, la expresividad gestual exagerada. Y ha cuidado con mucho esmero el ritmo. Su trabajo es en ese sentido sobresaliente.
Como dato negativo señalamos que la escenografía de Francisco Suarez Vié, que en la puesta original en el Teatro Independencia de Mendoza era una protagonista vital de la puesta, ha perdido en esta versión calidad, debido a la adaptación a que la obligó la errónea decisión de adjudicarle al espectáculo como lugar de representación el Salón Dorado. En la sala grande, el montaje hubiera lucido de otro modo, porque hubiera expuesto una profundidad y riqueza que acá no tiene y una iluminación distinta.
Ultima semana
- El ciclo de Teatro del País sigue esta semana, la última, con las siguientes obras: El encanto de las palabras, de Rafael Bruza (Entre Ríos, hoy y mañana, a las 21); Ruido blanco, de Sacha Barrera Oro (Mendoza, hoy y mañana, a las 21.30); El enfermo imaginario, de Molière (Santa Fe, mañana y pasado mañana, a las 21); Verona , de Claudia Piñeiro (Río Negro, pasado mañana, a las 19 y el domingo 21, a las 18.30); La forma que se despliega, de Daniel Veronese (Mendoza, pasado mañana, a las 21.30 y el domingo 21, a las 21); y Tiempo suspendido (Tucumán, domingo 21 a las 20.30).




