
Una tragedia griega en código "okupa"
Ciudadela , de Belén Parrilla. Con Maitina De Marco, Germán Moldován, Carolina Painceira, William Prociuk, Natalia Salmoral y Martín Urbaneja. Escenografía: Marina Frecha. Diseño de luces: Agustín Oroz. Realización de objetos: Cristián Veneciani. Música: Mariana Hinterwimmer y Francisco Suárez. Dirección: Belén Parrilla. Los viernes, a las 20.30, en Puerta Roja.
Nuestra opinión: bueno
Seis personajes luchan por su subsistencia en medio de un ambiente hostil, en medio de un exterior que estalla a cada paso. Adentro, en esa especie de ciudadela que se ven obligados a armar, pasan sus días entre el aburrimiento, cierta inevitable promiscuidad, una tensión permanente y la lucha diaria por vivir con lo que los otros dejan. Entre esa atmósfera opresiva se cuelan cumbias villeras, claras referencias a la tragedia griega y un código "okupa"muy bien trabajado en lo corporal, los diálogos y en lo que se refiere a la utilización del espacio escénico creado por Mariana Frecha.
Eso le permite a Ciudadela -primer trabajo de Belén Parrilla como autora y directora- expandirse, crear tensión e instalar una violencia latente que rebota a pocos centímetros del espectador. Hasta le permite a la creadora sostener al trabajo desde lo testimonial sin necesidad de hacerles hablar a los personajes sobre las injusticia de clase. Nada de eso hace falta porque todo está ahí, a la vista del público. En ese terrerno, la guerra de Troya está acá nomás, cruzando la General Paz. Y para que eso tome cuerpo, Maitina De Marco, Germán Moldován, Carolina Painceira, William Prociuk, Natalia Salmoral y Martín Urbaneja se entregan con suma convicción para el armado de sus personajes.
El trabajo de puesta de Belén Parrilla está apoyado en un exhaustivo realismo que no deja nada librado al azar. Claro que la crudeza de ese realismo no encuentra su mejor resolución escénica en las instancias finales cuando el conflicto alcanza su grado límite y esos héroes menores se enfrentan a un destino marcado de antemano.





