
Una versión muy contada
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"Riquete en el paquete", versión libre del cuento de Charles Perrault "Riquete el del copete", por el grupo Código Clown. Intérpretes: Gabriel Tortarolo, Paola Nicodemi, Estela Huergo y Ricardo Beherens. Libro y música: Ricardo Beherens y Estela Huergo. Vestuario, máscaras y objetos teatrales, Teter Huergo. Dirección: Ricardo Beherens. En Liberarte, Corrientes 1551. Este espectáculo se presentará en el Festival Infantil de Necochea, durante este mes.
Nuestra opinión: regular
El cuento de Perrault "Riquete el del copete" es la fuente literaria de esta obra: en un reino de fantasía, nace el príncipe Riquete, único heredero del trono, que sorprende a todos por su monstruosa fealdad. Al mismo tiempo, en el reino vecino, nacen dos niñas. Una de ellas, Rosalinda, bella, y la otra, Ursula, fea.
Un hada asiste a todos los nacimientos y otorga dones a los bebes para compensar sus futuras dificultades. El príncipe Riquete será poseedor de gran inteligencia y talento que podrá transmitir a la persona a quien él ame. La princesa Rosalinda, aunque hermosa, está destinada a ser torpe y poco inteligente, y podrá transformar a su amado en un apuesto caballero. Su hermana, en cambio, a pesar de la poca gracia de su aspecto físico, fascinará a todos con su ingenio y sabiduría.
La historia, si bien es muy simple, presenta algunos elementos de interés, propios de los cuentos de hadas, como el peso de un destino especial, la ayuda de un ser mágico, el equilibrio entre dones y dificultades y la amenaza de un destino adverso.
Hay, también, contrastes que dan espacio para el absurdo y para profundizar equívocos y enredos propios de la comedia del arte, estilo que se eligió para la estética de la obra, pero que no han sido aprovechados.
Pese a un ajustado trabajo actoral e ingeniosa puesta, los realizadores no han logrado una buena versión teatral. Los intérpretes se mueven como trabados, atrapados en la red de las palabras, ya que se recurre a la explicación en lugar de la acción, problema que podría achacarse casi totalmente a la limitación de la dramaturgia.
La versión escénica
La puesta está hecha con sumo cuidado y se ve en ella la mano profesional de sus realizadores. El efecto visual generado por el vestuario y las máscaras es delicado y los actores se muestran muy versátiles en la composición de los personajes, convincentes, bien definidos, que duplican en número al elenco. En ese sentido, el enfoque satírico de la comedia del arte aporta un enfoque interesante para los chicos más grandes.
Sin embargo, el desarrollo de la trama es lento y el dinamismo escénico es escaso. Las escenas se suceden a través de cuadros sumamente estáticos en los que la acción se subordina por completo a la palabra. Pocas escenas se representan; la mayoría de ellas se cuentan.
Este protagonismo de lo verbal se agrava, además, por el hecho de que los textos, en ocasiones, se vuelven complejos debido a que la inteligencia de los jóvenes príncipes se expresa exclusivamente a través de un lenguaje rebuscado y una demostración de intelectualidad y acopio de información. Faltan la gracia del ingenio, el humor refinado e incluso la ternura que debería aparecer cuando Rosalinda comprueba la dimensión del amor de Riquete. De alguna manera, al identificar la torpeza con un problema físico de coordinación y a la inteligencia como un recitado enciclopédico, se agrega confusión para el espectador.
Hay también otros elementos del argumento, como una posible guerra entre los dos reinos y un pretendiente ambicioso y calculador, agregados que solamente parecen funcionar como un peso más en el desarrollo porque demandan mayores explicaciones. De ese modo, las propuestas más interesantes del argumento se diluyen en la lentitud de la escena al punto que deben ser enunciadas por los personajes en las escenas finales.
Es posible que el espectáculo logre ajustes y fluidez con el tiempo, y que el oficio de los actores consiga despejar la maraña textual que los ciñe. Es posible que se logre espontaneidad y humor en la comunicación con el público y que se simplifique el relato dramático dándoles mayor lugar a los protagonistas y reduciendo el papel poco atractivo y confuso de las dos nodrizas que no sirven muy bien como relatoras.
De todos modos, hay un mérito en el rescate de un cuento que tiene interesantes facetas para explorar y en el trabajo de puesta de buen nivel.




