
Una vida dedicada a los títeres
Sarah Bianchi consiguió agrandar su museo y presenta la temporada 2008
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"Tengo varios proyectos para este año", dice Sarah Bianchi, siempre jovial e inquieta, y comenta con alegría que su Museo del Títere tendrá nuevas vitrinas que le permitirán mostrar material que está guardado. "No está bien que los muñecos duerman en un depósito; los tenemos para que la gente los vea", dice. Para la fundadora del museo, los títeres, muñecos fabricados con materiales de lo más variados, en distintos tamaños y obedeciendo a diversas técnicas de manipulación, son "actores que han trabajado interpretando sus personajes, y que ahora descansan". Excepto uno, Lucecita, protagonista de muchos espectáculos del teatro de Mane Bernardo y Sarah Bianchi, que sigue haciéndole travesuras a su creadora. Lucecita viaja con Sarah y suele acompañarla a sus charlas, incluso en el exterior. "Acaba de terminar un libro -dice Bianchi- que se titula Autobiografía y memorias de un títere genial . El tachado lo pongo yo -dice riendo- porque Lucecita no es nada modesto."
Y ahora que terminó con este libro, trabaja con otro. "Reproduce -aclara- los programas que hicimos con Mane [Bernardo] en televisión, en el 53, el 55, hasta el 70 y pico, incluyendo los guiones. Tal vez les sirvan a algunos titiriteros", concluye con sencillez. "Me asombran las cosas tan mal hechas en títeres que se ven en televisión", dice apenada. "¿Es que creen que la gente no se da cuenta de lo malos que son? ¿O es que los chicos no importan?"
Esta titiritera de larga experiencia (que ya cumplió 50 años con la profesión) cree firmemente en el trabajo, la perseverancia y el rigor profesional, y lo ha demostrado con hechos. Por algo tiene la mayor colección de premios que podemos imaginar. Pero en este momento lo que le interesa es concluir con las reformas en el museo y, además de las vitrinas nuevas, montar algunas exposiciones, estrenar nuevos espectáculos y reponer otros. Entre esos proyectos figuran dos reposiciones de títeres para adultos que fueron muy exitosos: ¿ Y por qué no Bagdad Café? , con tangos, y Un hogar sólido , de la mexicana Elena Garro, además de un nuevo espectáculo para niños de su autoría: Parecidos, pero no iguales .
El museo se reabrirá el 1º de marzo con las funciones de sábados y domingos, para los chicos, a las 16 y 17.30. En abril comienzan las funciones durante la semana para las escuelas. Entre las compañías invitadas figuran: Del Sinfín, de Oscar Navarro, con Historias de circo (que inaugurará la temporada con funciones el 1º, 2, 8 y 9 de marzo); Mano a mano Títeres, de Viviana Rogosinsky, con El caballero Jorge y el dragón ; Fantoche Violeta, de Julieta Viveros, con Pérez y Compañía ; el Teatro de Títeres Barrilete, de Aidé Andreone, con el estreno de Piquiyí , y Aferrate a la baranda, de May Zanone y Sebastián González, con Irulana y el Ogronte , entre otros.
"El museo es un espacio abierto a los titiriteros del país y del exterior. Por supuesto: seleccionamos los espectáculos, teniendo en cuenta sus valores y a nuestro público", aclara la directora, que para la coordinación cuenta con la colaboración de Silvia Musselli. "Tratamos de tener en cuenta sus posibilidades de viaje y de acomodarles un poco las fechas. Hay compañías de Catamarca, Córdoba, Chaco, Mendoza, ya comprometidas, que se presentarán durante el año".
Las actividades programadas incluyen exposiciones (fotos, afiches, bocetos); talleres; títeres y teatro de sombras, a cargo de Italo Carcamo; narración, por Marita Berenguer, y títeres para niños, por Adriana Etchenique. Comenzarán en abril y la inscripción se abre en marzo.
Otro aspecto que interesa y preocupa a esta experimentada titiritera que es invitada en forma casi permanente a integrar jurados nacionales y regionales es la limitación en la dramaturgia en el teatro de títeres. "Salvo contadas excepciones, los espectáculos carecen de un buen libro -dice-; parecen ignorar reglas básicas del equilibrio dramático, que no siempre se pueden suplantar con la simpatía y la movilidad de los muñecos. El cuento está ausente y se trabaja poco la palabra como comunicadora de la acción."
"En cambio, hay que reconocer que hay una mayor preocupación en los realizadores por mejorar el aspecto de la producción. Se puede observar, en general, un progreso en el aspecto visual y en la precisión de las técnicas. Pero sigue siendo difícil la problemática económica. Las circunstancias actuales no permiten armar y sostener elencos, de modo que a la fuerza, salvo excepciones, la mayoría de los titiriteros son solistas por necesidad", analiza.
Las funciones se harán a las 16 y 17.30, y se cobra un bono contribución de 8 pesos. El museo abre a las 15 y la entrada es gratuita; también puede ser visitado durante la semana.




