
Vuelve a escena "Huesito Caracú"
A su retorno de España, Hugo Midón repone hoy su espectáculo, en el Teatro Alvear
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A su regreso de España y de la exitosa participación de "Vivitos y coleando" en el festival Teatralia, y al mismo tiempo que dirige para el público adulto "El grito pelado", de Carlos Pais (que subirá a escena a fin de mes en el Teatro de la Ribera), el director reestrena su espectáculo para niños "Huesito Caracú", en el Teatro Presidente Alvear
La platea del Alvear está a oscuras. Se puede distinguir la alta silueta de Hugo Midón, moviéndose desde un extremo al otro, entre las butacas, para ver todos los ángulos del escenario. A cada momento, da una indicación, los actores responden, y casi siempre la escena termina en risas. Es evidente que todos se divierten, que juegan aunque también está claro que lo hacen en serio. Gaby Goldberg es el único reemplazo en la obra que cuenta además con la interpretación de Gustavo Monje, Diego Reinhold, Gustavo Adrián, Florencia Aragón, Marcelo Albamonte, Nicolás Villamil y Daniel Zaballa.
También están Carlos Gianni, autor de la música y director musical, cuidando que el ritmo de la acción se corresponda con los sonidos, mientras la coreógrafa Doris Petroni les sigue los pasos a los intérpretes. Tanto la escenografía de Alberto Negrín como el vestuario de Renata Schusshein esperan su turno para terminar de definir el carácter gauchesco del espectáculo.
Vigencia de dos clásicos
Midón hace una pausa para conversar con LA NACION sobre su trabajo. Está muy feliz por la experiencia en España. "Los sorprendió el musical infantil y también que cantáramos en vivo, ya que allí se usa mucho el playback. Fue emocionante -recuerda sonriente- recibir para "Vivitos..." los aplausos de pie, sentir que la gente se conmovía con canciones que ya tienen más de diez años, pero que dicen cosas que son actuales. En 1989 escribimos un tema que habla de la guerra: "Esto de pelear y hacer la guerra por ser dueños de la tierra, no va más. Esto de imponer lo que yo quiero por el miedo, no va más...". En ese entonces hablábamos de otra guerra, pero en España están participando de una ahora, y las palabras eran las justas.
"Con "Huesito..." está pasando algo similar. Me parece que toda la protesta, la resistencia ante la situación desfavorable que se vive en el campo, se juntó con la movilización popular de 2001 y 2002. Se reactivaron algunas cosas del espectáculo que son permanentes, y que denuncian la oscuridad que literalmente vive el campo nuestro, como al margen de todo proceso de desarrollo.
"La imagen bucólica del campo hay que sacársela de encima porque no es así para nada. En el campo hay injusticia, soledad, aislamiento, aunque sea siempre una pobreza más digna que la urbana."
Midón reflexiona, desgrana pensamientos, parece bucear en su interior para aclarar una postura con la mayor sinceridad. Arroja, a veces, una frase y sonríe, como esperando el efecto y luego redondea su significado. Todo concurre al tratar de explicar qué es este género tan particular, cómo se hace.
"Nos seguimos divirtiendo al hacer espectáculos para niños -dice- porque jugamos entre nosotros, lo que nos permite generar creatividad, todo el mundo siente que puede aportar, de hecho lo hace.
"Hay quienes reponen una obra a la ligera en lugar de mejorarla; se usa el éxito obtenido para continuar la temporada. Se da por sentado que gustó, pero no perciben que el producto se va deteriorando, aparecen las grietas...
"Yo lo tomo, todos lo tomamos como si se estrenara ahora. Para mí, un reestreno tiene su vuelta a las luchas del teatro, a ensayar y hacer cambios si son necesarios. En este caso está la actitud nuestra de valorizar el espectáculo mientras se mantenga en cartel.
"Siempre hay cosas que se pueden mejorar. Un cambio de sala significa otras condiciones. Vamos cambiando, pero cambia también el público. Cada función es distinta y las cosas cambian de un año a otro, especialmente en este país siempre lleno de acontecimientos, aunque no de cambios profundos."
Nuevos proyectos
Varias cosas ocupan en este momento a Hugo Midón. Entre ellas, la dirección de una pieza para adultos, "El grito pelado", adaptada por Carlos Pais.
También está empezando a trabajar en la régie de "Hansel y Gretel", en el Teatro Colón, que tendrá escenografía de Alberto Negrín y vestuario de Renata Schusshein y subirá a escena en julio. También es posible que Midón busque sala para "Vivitos y coleando", a su regreso de España.
Siempre que puede, Midón se refiere a la necesidad de que exista una estrategia cultural de los organismos oficiales en cuanto al teatro para niños.
"Para darle mayor fuerza al teatro para niños, más que proyectos individuales se necesitan proyectos globales, un movimiento con varias propuestas con una intención educativa del Estado. Desaparecieron los teatros de verano, que se hacían con gran éxito de público y a precios populares. También desapareció el Festival Metropolitano de Espectáculos Infantiles, que se hacía con poco gasto y estaba bien organizado. Sería bueno que hubiera ciclos para las escuelas, pero no solamente que la escuela vaya al teatro, sino algo que esté más ensamblado con lo curricular."
En cuanto a la estética de los espectáculos infantiles, Midón opina: "Muchos asocian teatro infantil con comedia musical. Pero la comedia musical sólo garantiza variedad. El teatro, como yo lo veo, tiene que estar apoyado en la acción, no en el texto, que es algo flexible. La acción, en cambio, es clara y definida. Cuando se trata de chicos, narrar por medio de la acción me parece muy importante. Cuando el espectáculo se apoya en el texto, se habla acerca de las cosas y no se hacen las cosas, entonces naturalmente es aburrido, porque el espectador puede perderse el sentido de una palabra, y no saber qué está pasando. Pero cuando se cuenta mediante la acción, de eso sí sabe el público: un abrazo es un abrazo en cualquier lado, es universal. Un empujón es un empujón. Yo, espectador, tengo que entender la obra por medio de lo que pasa. El lenguaje del teatro no es el lenguaje de la vida cotidiana en el que a veces uno tiene muchos deseos, pero no los manifiesta. El teatro es el lugar de la manifestación de las cosas. En el teatro para chicos esto es básico y, si está bien entendido, se puede generar un tipo de teatro en prosa, pero rico en acción".
Midón aborda el tema del desencuentro que se produce a veces entre el dramaturgo y el público infantil: "Muchas veces quienes hacen teatro para niños cuentan cosas que piensan que a los chicos les interesan, pero que a ellos mismos no les importan. Cuando el teatro no es una revelación para uno, entonces no es una revelación para nadie. El teatro sirve de alguna manera para que quien lo hace pueda descubrir aspectos nuevos de la realidad, que el espectador pueda a su vez compartir. Tiene que haber un punto de inquietud en el que hace teatro para generar inquietudes en quien recibe. No me gusta y me parece cuestionable lo que a veces se hace, de decirles a los niños lo que es importante y lo que no lo es: el discurso normativo no va."
Los niños y los cambios
"Los niños son más complejos, más ricos, más inesperados que lo que los adultos a veces quisiéramos -sigue Midón-. Lo que necesitan es honestidad. Por eso el acercamiento debe hacerse con generosidad, mucho cuidado y mucha humildad, porque aprendemos juntos. El hecho de aprender junto a los niños trae como beneficio, para mí, por lo menos, el hecho de que uno está revisando la realidad permanentemente.
"Uno puede ver los cambios de los tiempos, registrarlos, participar en ellos, evolucionar. Es un renacer permanente, porque al aceptar que las cosas no son de una sola manera y para siempre sino que cambian permanentemente y al estar abierto a la posibilidad de cambiar, uno está por lo menos más cerca de ese fluir constante de la infancia.
"A veces la gente me dice: "Pero vos ya sabés cómo es la cosa", y no es así: no sé. Estoy ahora, para el día de este nuevo comienzo con la misma ansiedad de siempre por lo que va a pasar. Me pregunto: esto que se me ocurrió a mí, un episodio en el campo en estilo gauchesco, ¿cómo será recibido? No me propuse recuperar el teatro gauchesco ni acercar el campo a los niños. Lo hago porque estoy impregnado de eso, y me sale.
"Uno tiene que tratar de descubrir su mundo y sus intereses, y a partir de ahí intentar trasmitirle esto a otros."
"Huesito Caracú" sube a escena desde hoy, a las 16, en el Teatro Alvear, Corrientes 1659, y seguirá en el mismo horario los sábados y domingos.



