
Vuelve “Nuestro fin de semana”
Con puesta de Hugo Urquijo, el Cervantes presenta la primera obra de Tito Cossa
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Cuando una obra vuelve a escena después de casi 40 años, ¿se trata de un estreno o una reposición? A juzgar por una pequeña muestra casera, la respuesta divide aguas. Pero, más allá de las opiniones, lo cierto es que hoy, en el Teatro Cervantes, vuelve a un escenario “Nuestro fin de semana”, el primer texto de Roberto “Tito” Cossa que llegó al público, el 27 de marzo de 1964, generando un buen revuelo en el barrio teatral.
“Como ya ocurrió con Ricardo Halac, se ve a Cossa hondamente preocupado por los pequeños anhelos y las frustraciones tremendas de la gente que vive y padece en su cercanía”, escribió –por ejemplo– el investigador Luis Ordaz en su libro “Historia del Teatro Argentino”.
Joven promesa
Por su parte, la crítica de LA NACION publicada el 16 de abril de 1964 sostuvo: “Roberto Cossa no ha cumplido todavía treinta años y muestra una excepcional aptitud teatral (...) Afortunadamente, esta obra, nada fácil de llevar al escenario precisamente por su tono, ha contado con una dirección excepcional. A nuestro juicio, Yirair Mossian logra con ella uno de sus mejores trabajos, si no el mejor”.
Mossian, como Cossa, era un pibe para ese entonces. “Llegué al proyecto casi por casualidad. Si bien la mayoría no éramos conocidos, con el tiempo Tito se convirtió en un verdadero hito del teatro contemporáneo argentino”, apunta Mossian en diálogo telefónico.
En el 64, cuando estrenó esa obra, que estuvo algo más de dos temporadas en cartel, Mossian estaba atravesando su cuarto de hora (“o mi cuartito de hora”, apunta). Ese mismo año montó dos obras más, y por su trabajo con “Nuestro fin de semana” obtuvo tres premios. Con el tiempo, Mossian pasó por la Comedia Cordobesa, la Tucumana, fundó la Comedia de la Provincia de Buenos Aires y –años después– se convirtió en uno de los más exquisitos críticos teatrales.
Pero volvamos a aquel fin de semana del 64. Según apuntaba la crítica publicada en LA NACION, entre los actores del elenco original “sobresale entre ellos Juan Carlos Gené, que encarna a Raúl con total eficacia”. En ese elenco del Teatro de Jóvenes, cooperativa compuesta por actores formados en el Instituto de la Universidad de Buenos Aires, junto a Gené estaban también Federico Luppi (luego reemplazado por Oscar Ferrigno), Narciso Burse, Alberto del Villar, Beatriz Alemany, Elena Cánepa, Berta Roth, Ethel Agostino y José Arriola.
“En ellos había un nivel de verdad en la actuación impactante”, recuerda Hugo Urquijo, quien, justamente, estrena (o repone) hoy “Nuestro fin de semana”. Urquijo, como el resto, también era un veinteañero apasionado por el teatro mientras cursaba Medicina. Casi cuarenta años después, Pablo Alarcón (en el papel de Raúl) estará acompañado por Rita Terranova, Daniel Miglioranza, Marita Ballesteros, Diego Peretti, María Socas, Roly Serrano, Marcela Ferradás y César Vianco.
Tito Cossa, responsable de semejante revuelo, recuerda cómo eran las cosas cuando escribió su primera pieza: “Era la época de la presidencia de Arturo Illia, gobierno inestable, pero profundamente democrático. Veníamos de la desilusión de Frondizi, de los ímpetus de la revolución cubana. Atravesábamos un período de desilusiones. Por lo cual mi mirada es sobre un país detenido, sin futuro”.
Cossa dibuja un panorama que posee innumerables vínculos con el país que hoy padecemos. Por lo cual preguntar por la actualidad de la pieza parece algo innecesario. “La crisis que se desató en diciembre último demuestra que hay una fatal coincidencia ideológica”, acota Urquijo en una especie de nefasta continuidad histórica. “Mi mirada es sobre una clase media individualista y con convicciones de que se podía vivir mejor con un golpe de suerte”, continúa Cossa.
“Este país es así, Raúl, da para todos. Te lo digo yo. Es un país hecho para tipos como nosotros, que no nos quedamos donde estamos. Buenos Aires es una ciudad llena de posibilidades para gente emprendedora”, dice, en un pasaje de la obra, el personaje de Daniel, en lo que parece una gran ironía.
“Mi lectura –destaca Mossian– estaba condicionada por una época de fuerte discusión política. Tendría que releerla, pero se me ocurre pensar que la actualidad tiene que ver con ciertas coordenadas de tipo político y social. En definitiva, la obra plantea el derrumbe de una clase social. Seguramente en manos de gente nueva el texto va a tomar otro color.”
Un color que, según Urquijo, estará definido por algunos elementos. Por empezar, su puesta estará ubicada en 1958 (“no por nada en especial sino para remarcar que se trata de una Argentina lejana”) y, por otra parte, “desde que Daniel Ruiz (el desaparecido vicedirector del Cervantes) me propuso dirigir «Nuestro fin de semana» no me resultó complejo, porque siempre tuve la sensación de que era una pieza chejoviana, que es un autor de mi corazón. Pero con un Chejov vital, sanguíneo, pasional”.
“Ante esta nueva puesta diría que todo esto me produce emociones encontradas”, reconoce Cossa, que para principios del 60, junto a Ricardo Halac y Germán Rozenmacher, formaba parte de la nueva dramaturgia nacional.
Hoy, algunos de los muchachos del Teatro de los Jóvenes son verdaderos maestros. Gené o Luppi lo son, y ni hace falta explicar los motivos. Yirarir Mossian continúa dando clases en La Plata y, seguramente como el mismo Urquijo, todos ellos siguen soñando con el fin de semana como el tiempo para hacer todo lo que no pudieron hacer durante la rutina diaria.
De alguna manera, lo que les sucede a los personajes de esta pieza que desde hoy copará el escenario mayor del Cervantes. Por eso, si se trata de una reposición o un estreno es un dato menor.
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