
Almuerzos con lo peor de la TV
Un resumen previsible y juguetón con algunos cambios de la mano de Alberti
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Duro de almorzar, programa de actualidad y humor. Conducción: Fabio Alberti. Panelistas: Fernanda Iglesias, Josefina Pouso, Guillermo Pardini, Gustavo Noriega y Marcelo Panozzo. Locutor: Fabián Cerfoglio. Producción ejecutiva: Vanina Gibert. Dirección: Gustavo Peduto. Producción general: Diego Gvirtz. Una producción de PPT para Canal 13, de lunes a viernes, a las 12.
Nuestra opinión: buena
De todos los cambios registrados en un ciclo que ya lleva por lo menos un par de cambios de horario, de título y de canal, el que acaba de ponerse en marcha se vislumbra como el más significativo.
Es cierto que la excusa del programa se mantiene tan inalterable como su puesta en escena: de la mano de un conductor y de cinco panelistas se pasa revista a las miserias y a las extravagancias de la pantalla chica. El ahora llamado Duro de almorzar es, desde los lejanos tiempos de Indomables , otra de las tantas muestras de una empresa que, desde su misma definición, resulta insustancial.
Si lo que se muestra es tan malo, tan impresentable, tan expuesto a la ironía y al escarnio, ¿por qué habrá tantos programas diarios pendientes de todas estas sobras? La primera respuesta a esta pregunta es que resulta muy cómodo hacer televisión exclusivamente sobre la base del montaje de imágenes previamente emitidas por otros canales. TV de segunda mano.
Sin embargo, por más que persevera en el mismo camino, la nueva etapa muestra algunos matices dignos de mención. El del horario no es menor: la hora del almuerzo es menos propicia para excesos y desbordes en torno de la TV más vulgar y ramplona, materia prima de la que éste y otros programas de su tipo suelen ocuparse. Más allá de algunos deslices, Duro de almorzar en general no se desboca.
Camino propio
La segunda novedad es la del conductor. En lo formal, Fabio Alberti sigue la línea de Roberto Pettinato: presenta cada uno de los informes y bastonea el debate posterior entre los panelistas. Pero al mismo tiempo quiere marcar un camino diferente al de su antecesor.
Alberti no disimula las ganas de ocupar ese lugar y seguramente, con el andar del ciclo, se irá soltando cada vez más. Tiene ingenio, el desparpajo que exigen las circunstancias y, sobre todo, las cosas muy claras con relación a lo que tiene que hacer. De paso, con su "reflexión" final deja en claro que este Duro de almorzar quiere parecerse en algo a Todo por dos pesos , lugar en el que nació ese sketch. Los panelistas también asumen esa realidad: sabemos que nada de lo reseñado aquí justifica un gesto indignado o una frase pontificadora. Lo mejor es un buen chiste, algún comentario mordaz para salir del paso, algo que entienden muy bien Noriega, Pardini y los recién llegados Pouso y Panozzo.
Las secciones nuevas también se acomodan de a poco. Funciona bien la idea de entrevistar en el piso a un invitado que cada día sale literalmente de un closet. Depende de la producción encontrar cada 24 horas figuras rendidoras, aunque hasta aquí funcionaron bien Mercedes Morán, Natalia Oreiro y Fernán Mirás. No pasa lo mismo hasta aquí con la cocina, que hasta vivió un pequeño blooper en la emisión inicial con la madre del futbolista Cristian Fabbiani, quien había sido convocada en principio para preparar un plato y fue invitada a despedirse cuando las cosas estaban por la mitad.
A primera vista, todo luce más organizado y con menos desborde en esta etapa. Los panelistas se escuchan entre ellos, se divierten y hacen que la hora pase rápido hablando de los temas ligeros, fugaces, insulsos y olvidables que nuestra perezosa televisión convierte desde hace un buen tiempo en importantes.
5,3
Puntos
Comenzó el lunes último con 6,3 de rating y parece estabilizarse alrededor de los 5 puntos





