Barbeito, el hombre que amaba a las estrellas
Armando Barbeito era un hombre de otro tiempo. Vivió una época de esplendor televisivo, pero completamente ajena a la idea que tenemos hoy de ese medio. En la actualidad, una estrella es casi siempre el resultado de una cuidadosa e insistente operación de marketing. Allá lejos, en el apogeo de su tarea como productor todoterreno, Barbeito amasaba con sus manos la materia prima del estrellato. Logró encumbrar a figuras hasta allí desconocidas (Susana Giménez) e hizo más que nadie para que una estrella llegada desde otro lugar (Mirtha Legrand) también comenzara a brillar con luz propia en la pantalla chica.
En tiempos de una televisión de nombres famosos recurrió al talento artesanal para conseguir sus máximos logros. En el libro Estamos en el aire recordó aquel tiempo de competencia feroz en el que cada canal tenía su propio programa de almuerzos. Era el verano de 1974 y Canal 9 había contratado a Nélida Lobato para enfrentar mano a mano a Legrand, por entonces en el 13 y transmitiendo desde Mar del Plata. Barbeito la hizo bajar de un helicóptero y logró que la comuna marplatense cerrara seis cuadras para que unas 10.000 personas pudiesen saludarla. Llegó al estudio en compañía de Luis Sandrini. La recibió, cantando, Imperio Argentina. "Tuvimos 52 puntos de rating. Nélida Lobato, 6. Nos matamos pero le ganamos", evocó en ese libro.
Armando Barbeito trabajó con los más grandes. Murió a los 94 años y sus restos fueron inhumados ayer. Su nombre no puede faltar en toda gran historia que se escriba sobre la televisión argentina.






