
Cambió la ira por la verborragia
Paola Barrientos se lució en la obra de Ciro Zorzoli y ahora lo hace en Contra las cuerdas
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"El entusiasmo es un rasgo fundamental de Romina. Siempre tratar de ver «la positiva». También cierta verborragia, que la hace decir cosas que si pensás dos veces, no las decís. Una, para no exponerte mucho. Otra, para no lastimar a otro que no sabés si en realidad quisiera escucharlo o no", describe, sonriente, la actriz Paola Barrientos. Con ojos inquietos, cargados de infinidad de expresiones, se refiere así a su personaje en Contra las cuerdas (Canal 7, de martes a jueves, a las 22.30).
Romina es la colorida amiga de Ana (Soledad Fandiño), a quien escucha, contiene y (de una extraña y graciosa manera) "aconseja". Es que el amor de Ana pivotea entre Ezequiel (Rodrigo de la Serna) y su hermano Luciano (Maximiliano Ghione), y en las vueltas de esos vínculos aparece la opinión de su gran amiga. "Es un poco impulsiva. Un tanto impune, diría, desde la espontaneidad de tratar de levantar la cosa: no se da cuenta hasta que hace las cosas, y ya es un poquito tarde para arreglarla (se ríe). Al tratar de arreglarla, la termina embarrando más", analiza esta interesante actriz, hija de las tablas, que el año pasado brilló en Estado de ira, de Ciro Zorzoli. En la charla con La Nacion, adelanta que Romina comenzará, en estos días, a vivir su propia historia de amor.
–¿Encontrás diferencias en la construcción del personaje, entre el teatro y la TV?
–Hay diferencias. Hay algo en la TV que se va construyendo en relación diaria con los libros. Hay una idea que está abierta a seguir recibiendo información de los creadores y de los otros personajes. Esta Romina, más allá de todas mis ideas, termina siendo el resultado del encuentro con la Ana de Soledad [Fandiño]. En ese sentido, sí creo que es como en el teatro. El personaje se va definiendo en relación al vínculo con los otros personajes. Podés proponer, pero un poco es el entorno el que define.
–¿Qué te llevó a aceptar esta propuesta?
–El elenco me resultó muy atractivo; también que fuera en Canal 7; tener la posibilidad de laburar en tele con un personaje con continuidad y seguir descubriendo cómo es esto de la televisión. Ya puedo decir que encontré el disfrute.
–¿Por qué pesó para vos que fuera en Canal 7?
–¡Es que es la televisión pública! [ríe]. Más allá de que después haya cosas que te gusten o no tanto, es un espacio que se empezó a reconstruir. Es un lugar valioso que habíamos perdido y es importante para todos que florezca. Canal 7, Encuentro, Pakapaka, que a mí me salvó con mi hijo [de dos años], porque no quería que viera tele. ¡Ahora podemos quedarnos mirando tres horas y me la rebanco! [suelta una carcajada]. No me parecen una pequeña cosita. Me parece que son fundantes y me da como orgullo estar participando un poco de eso.
–¿Te preocupa el rating?
-Me empezaría a preocupar en relación a que a la gente con la que estoy trabajando le preocupe mucho, que se transforme en un clima de trabajo insostenible y deje de tener sentido. Es buenísimo no tratar de hacer algo parecido a lo que está haciendo otro para poder emparentarse y sacar dos puntos más, sino que la propuesta sea honesta, sincera y total. Después evaluaremos qué cosas pasaron: está bueno tener en cuenta cuánta gente lo ve, pero también sabemos que el sólo hecho de que la gente lo vea no siempre significa que está bueno. Como lo tenemos probado, no apuntar a eso me parece grandioso.
-¿Percibís el reconocimiento del público?
[Sonrisa tímida] -Empezó a haber algo del reconocimiento de la gente. A mí me da algo de pudor, gracia y entusiasmo, también, recibir halagos. Es? Es copado y es lindo. Al mismo tiempo me da como un cierto pudor, pero me divierte.
La actriz confiesa, en tono de seriedad, pero en broma: "Lo único que no me copa para nada es que está Osmar Núñez [Nievas, el mafioso dueño del taller mecánico] y yo no tuve ni una escena con él [risas]. Una porquería eso. Porque, que estuviera él en el elenco, fue parte importante de la elección del trabajo. No sé si me engañaron un poco o tendría que haber pedido por contrato compartir una escena con él. ¡Aunque sea un encuentro casual en el quiosco!", suelta la risa y revolea los ojos.
Habituada a los escenarios, reconoce que debe hacer el ejercicio de obligarse, "cada tanto", a verse en la pantalla. "Me cuesta un montón. Y escucharme, mucho peor", expresa.
Con la energía también puesta en lo que viene, Barrientos comenzará el mes próximo, una vez concluidas las grabaciones de Contra las cuerdas (que tendrá 60 capítulos y se extenderá hasta el fin del verano en pantalla) con los ensayos de Un tranvía llamado deseo , de Tennessee Williams, que estará dirigida por Daniel Veronese y protagonizada por Erica Rivas y Diego Peretti. "A pesar de un par de propuestas, tomé la decisión de no hacer tele y teatro a la vez, porque quiero pasar más tiempo con mi hijo. Así que, este año, estará dedicado a la familia y al teatro". Como sea, el público podrá seguir disfrutando de su talento.
El próximo proyecto de Barrientos es Un tranvía llamado deseo , junto a Erica Rivas
¡Te conozco por el aviso!
Es probable que el lector recuerde haber visto a Paola Barrientos en las divertidas discusiones del matrimonio que conformó con el actor Gonzalo Suárez en las publicidades de un banco que promocionaba los beneficios de su tarjeta de crédito (para más detalles, en algunas escenas cantaba Valeria Lynch eso de "Más, me das cada día más..."). "Estuvo buenísima la experiencia y todo lo que sucedió después -rememora la actriz-. Los mitos se derribaron solos, porque contra cualquier pronóstico o presupuesto mío, fue un buen lugar de exposición y me abrió puertas. El encuentro con Gonzalo fue muy particular y parte del resultado del trabajo fue producto de esa química". Recuerda, además, que el rodaje, dirigido por Juan Taratuto, "fue muy interesante" y significó para ella, que creció sobre las tablas, "un primer paso en el aprendizaje del trabajo con cámaras".
Lo cierto es que para muchos artistas provenientes del teatro, la aparición en publicidades televisivas significó que su rostro se popularizara, y que el público los recordara como "el o la de la publicidad de tal marca". Gonzalo Suárez, por caso, protagonizó también, entre otras, aquellos comerciales de una marca de cerveza que tenían como cortina musical "Provócame", de Chayanne.
También Hernán "Curly" Jiménez, quien actualmente comparte elenco con Barrientos en Contra las cuerdas , protagonizó más de cuarenta comerciales (y fue Piñata en Ciega a citas , entre otras apariciones en TV)).
¿Quién no recuerda a Don Carlos, de las publicidades de la AFIP? ¿O a Walter, de Telefónica? ¿Y al presentador de otra cerveza, quien después de varios intentos logró decir "tapa a rosca" Vale decir que, si bien Mariano Argento ( Malparida ), Daniel Hendler y Luis Machín ya eran actores con varios trabajos reconocidos en su haber, esas publicidades quedaron grabadas en el imaginario del público y, seguramente, les aportaron una pizca de notoriedad





