Carrizo, el gran conversador
Aunque modernizó su espacio escenográfico, incorporó dos nuevos conductores y amplió una propuesta musical hasta ahora encasillada en una sola dirección, "Siempre sábado show" está muy lejos de ser considerado como un programa auténticamente nuevo.
Se trata, apenas, de un leve cambio de maquillaje sobre un rostro fácilmente reconocible. De un módico retoque formal que apenas en la superficie altera la mecánica de una propuesta que siempre se apoyó en una sucesión más o menos organizada de números musicales (casi siempre actuando en playback ) que responden a la llamada "movida tropical".
Buena parte de las siete horas de "Siempre sábado show" se suman a las seis de "Pasión tropical" para redondear este curioso y persistente fenómeno de amplificación televisiva de la "cumbia a la argentina", que no se registra ni por asomo en el resto de los géneros musicales. A duras penas, el folklore cuenta con algunos espacios dispersos en Canal 7 y las demás expresiones musicales -como hemos dicho varias veces desde esta columna- brilla olímpicamente por su ausencia en el resto de las emisoras abiertas.
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En esta nueva etapa, los recurrentes números de la música tropical se matizan ahora con breves apariciones de algunos artistas folklóricos (Ariel Ramírez, Abel Pintos, El Chaqueño Palavecino) o melódicos. Pero el detalle más destacado de "Siempre sábado show", en su relanzamiento, no pasó estrictamente por lo musical. Fue una pequeña y más que significativa charla de los dos nuevos conductores, Matías Santoiani y Paola Prenat, con Antonio Carrizo.
La invitación en estas circunstancias al hombre de General Villegas, que hacía tiempo no aparecía en televisión, puede leerse como una suerte de mínimo reconocimiento a quien fue, durante los años 60, uno de los protagonistas de la gran etapa de los programas ómnibus del fin de semana como animador de "Sábados continuados" durante algunas temporadas.
Pero lo más reconfortante, por lejos, fue el reencuentro con ese gran conversador que es Carrizo, que entre recuerdos y anécdotas relatadas con aire risueño o nostálgico, volvió a demostrar desde su palabra siempre enfática que, en su especialidad televisiva, nadie llegó como él a sintetizar creativamente el saber popular y las inquietudes intelectuales.
"La televisión recoge especialmente la improvisación y la indisciplina del argentino. Pero también su capacidad creadora para producir belleza y la velocidad para resolver problemas sobre la marcha", dijo Carrizo en 1976 durante un diálogo con Carlos Ulanovsky. Antes y después de esa fecha, su nombre se asoció a grandes momentos de la pantalla chica. Su paso fugaz por "Siempre sábado show" dejó en claro cuánto se lo extraña.





