Despedida de solteros: lo que nos dejó el primer programa
El nuevo reality de Telefé mostró algunos aciertos y dejó varios interrogantes
1 minuto de lectura'


Procurando escapar de la sombra de Gran Hermano -aunque con algunos inevitables puntos de contacto-, se presentó Despedida de solteros, el nuevo reality que busca ser el programa que le marque el paso al verano. Hacemos un repaso por lo que nos dejó el primer envío y qué riesgos corre este ciclo con el que Telefé vuelve a apostar a este polémico formato.
1. El objetivo del juego
Están de moda los juegos de citas y hacia ahí va Despedida de solteros. Anoche, pudimos ver cómo doce parejas fueron divididas en dos casas y mezclados unos con otros para convivir -los que aguanten- por cuatro meses. Bajo esa consigna, todos y todas deberán descubrir cómo lo pasa su media naranja a la distancia y si cae a los pies de un nuevo amor. Este disparador habilita todo tipo de situaciones y blanquea algo que es sabido desde los albores de Gran Hermano: el público siempre busca espiar posibles escenas de tensión y coqueteo. El formato también habilita otras herramientas que suman mucho al avance del reality. Por un lado, hay una "Casa en el árbol", que es el lugar en el que los enamorados podrán visitarse una vez en todo el juego, ya sea con el objetivo de reencontrarse durante un par de horas para entregarse al amor o bien para discutir estrategias o saldar algún que otro ajuste de cuentas. También las casas poseen un teléfono cuyo uso aún es un misterio. Por ahora, y tal como fue planteado, todas las semanas una pareja abandonará la casa. Pero estas reglas presentan algunos interrogantes: ¿qué sucede si la tensión sexual no surge y hasta qué punto la producción podría generar climas para que eso suceda? El eje de todo el juego es la fantasía de la infidelidad y solo la concreción de ese objetivo podría alimentar el rating, por lo que es un riesgo muy elevado para el programa que eso no pase o que haya episodios aislados que no sirvan para mantener vivo el interés de los televidentes.
2. Los participantes y sus objetivos
El elenco de parejas, indudablemente, es de lo más variado. Desde jóvenes que llevan en pareja pocos meses hasta otros algo más adultos que no conocieron otro amor más que el de su novio/a, los 24 participantes de Despedida de solteros buscan el suculento premio final que promete el reality: casamiento, luna de miel y techo propio. Si bien a diferencia de Gran Hermano podríamos pensar que los chicos y chicas de este programa nos pretenden per se fama, seguramente esta vidriera se convertirá para algunos en un trampolín para llegar a la marquesina de algún teatro. Como siempre hay perfiles para todos los gustos: desde Kiara, la chica Youtuber de 18 años que es de las más jóvenes del juego pasando por otras como Angie (indudablemente decidida a llevarse la casa por delante, buscando una posible fama post-juego) hasta participantes en la línea de Matías, el periodista de espectáculos (¿que podría tener sueños de panelista?), varios jugadores van con objetivos que no necesariamente podrían ser el del casamiento. De todas maneras, será cuestión de ver cómo se desarrolla este juego y qué jugadores terminan conquistado el corazón del público -si alguno lo hace-.
3. El rating
En su primera emisión, Despedida de solteros lideró su franja horaria con picos de rating que llegaron a los 12 puntos. Aunque lejos de las noches de Susana Giménez, que habían escalado hasta alcanzar momentos que superaban los 18, el reality deberá ahora no solo mantener este número inicial, sino superarlo a través de galas que muestren el costado más débil de todos los participantes. El ciclo también intenta alentar a los espectadores al uso de las redes sociales, haciendo especial hincapié en Twitter y si bien todas presentaron su propios hashtag, la pareja que más fuerte pegó en el público fue #JenniYLucasDDS, una de las más jóvenes del certamen (hasta Marian Farjat, jugadora eximia de Gran Hermano, salió a tuitear a favor de ellos, en lo que indudablemente puede leerse como la bendición de una verdadera experta en el rubro reality).
Ayyyy,que lindos que son #JenniYLucasDDS&— Farjelotta? (@Marian_Brian_) 23 de enero de 2017
4. Las notables diferencias entre Zampini y Marley
Otro de los puntos más flojos del programa fue la química entre Carina Zampini y Marley. Si bien él es un verdadero experto en la conducción de programas de entretenimiento y ella ya demostró y se ganó a pulso la aprobación del público luego de dos años en Morfi, todos a la mesa hubo algo en el desempeño de los dos juntos que hizo ruido. La diferencia de tono entre ambos era evidente, y eso jugó en contra del programa. Zampini estaba cargada de energía y no dejaba de emocionarse con cada historia mientras que Marley parecía notablemente más frío e incluso no hizo gala del humor que suele caracterizarlo. Para varios participantes entrar en la casa de la mano de Carina supuso ingresar llorando a moco tendido, mientras que con el conductor la cosa tendía a ser algo más exprés. Esperemos que en las próximas galas ambos sincronicen sus actitudes, equilibrando el tono general del programa y sin presentarle a los jugadores caras tan opuestas.
5. El riesgo de prometer y no cumplir
Más allá del número a favor, más allá de gran despliegue de producción y más allá de la variedad de participantes, la primera emisión dejó con ganas de más (o con gusto a poco, si queremos ver la mitad del vaso vacío), y corrió el gran riesgo de hacer una promesa que quizá no pueda cumplir: el presentar jugadores que puedan pisar fácilmente el palito, ¿pero... y si eso no pasa? El apuro del televidente está en buscar personajes favoritos; en elegir parejas preferidas o incluso en apoyar el nacimiento de nuevos amores. Como una novela improvisada, los participantes podrán verse envueltos muy rápidamente en triángulos o cuadrados amorosos con nuevas personas. Otro de los elementos que no terminó de sumar fue el promocionado After Hours, que no fue más que un tímido acercamiento a la casa que no terminó de aportar nada (y que con la inclusión de tandas publicitarias, atentó contra la permanencia en el programa).
Es claro, Despedida de solteros no es Gran hermano y acá las estrategias individuales se evaporan y el destino de un hombre está anclado al de su mujer y viceversa (no olvidemos que si en una casa queda expulsado un participante, automáticamente su pareja también deberá irse del juego). Eso puede dar por resultado un avance algo engorroso, echando participantes que tienen el apoyo del público y que deben irse por el mal desempeño de su pareja, y ese es un riesgo que el reality eligió asumir. Habrá que ver entonces cómo transcurre esta primera edición, y cuáles son los obstáculos que deberá sortear la producción si las historias de los jugadores comienzan a empantanarse, y con ellas también el interés del público...





