
El boom del DVD
En 2005, el alquiler de películas en VHS cayó el 21 por ciento, acosado por el avance de los films y las series de TV editados en el nuevo formato
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El DVD es, oficialmente, el nuevo estándar del mercado audiovisual argentino, según se desprende de las conclusiones a las que arriba un completo informe realizado por la Unión Argentina de Videoeditores para el Observatorio de Industrias Culturales de la Ciudad, cuyos indicadores confirman el boom que experimenta este formato digital en nuestro país.
El mercado del video, tanto en VHS como en DVD, representa gastos por 600 millones de pesos anuales y -de acuerdo con las proyecciones de sus autores- crecerá a pasos agigantados durante lo que resta de 2006, gracias a los precios cada vez más competitivos de los DVD y la financiación existente para los equipos de última generación. Sin ir más lejos, durante 2005 se vendieron en la Argentina 1.550.000 reproductores de DVD, un alza del 182 por ciento con respecto al año anterior (en 2001 sólo había 120.000 aparatos). La UAV prevé que para fines de este año habrá en la Argentina 3.500.000 reproductores de este soporte, lo que llevaría el porcentaje de hogares del país con DVD al 36 por ciento (se calcula que la mitad de las familias argentinas cuenta con una videocasetera).
Pero, en el caso del DVD, es sin duda la cantidad y variedad de títulos disponible la que despierta el entusiasmo de la mayor parte del público por adquirir la tecnología y no al revés. Así, el crecimiento de las ventas de reproductores pone en perspectiva el considerable aumento de títulos disponibles en este formato, que está a punto de cumplir diez años de vida (fue presentado en Japón en 1996). En 2005 se editaron 1004 películas, series, musicales y otras obras en DVD, un 51 por ciento más que en 2004.
La cantidad de obras editadas anualmente en este soporte digital se ha duplicado en sólo cuatro años (fueron 502 en 2001), una curva ascendente que confirma que nuestro país ha retomado el rápido desarrollo que tuvo este formato en el mundo desde su aparición. En los Estados Unidos, por ejemplo, sólo tres años separaron a la presentación de la primera película en DVD (“Twister”, en 1996) del primer largometraje en vender un millón de copias tras su lanzamiento en DVD (“The Matrix”, en 1999).
Por supuesto, el avance digital que representa el DVD necesariamente significa la obsolescencia analógica encarnada en el video. Y los números demuestran que el VHS ha emprendido una lenta pero segura despedida hacia la nostalgia retro que envuelve al casete: los alquileres en este último formato cayeron el 21 por ciento en el último año, mientras que aquéllos en DVD ya representan el 67 por ciento del total de películas que retiran los argentinos de los videoclubes.
Mi propia “DVDteca”
Del análisis de los datos vertidos en el reporte del OIC se desprende también una interesante tendencia en el consumo de contenidos audiovisuales: cada vez más espectadores argentinos prefieren adquirir los DVD de sus películas o series preferidas (cuya aceptación también ha crecido exponencialmente; ver aparte) para construir su propia colección hogareña. Las 868.036 copias adquiridas por el público en nuestro país en 2005 superaron largamente –y por segundo año consecutivo– el número de unidades adquiridas por los videoclubes (785.138). El 74 por ciento de aumento en la venta de DVD es el indicador más alto entre todos los analizados por el informe (sólo los discos vendidos en quioscos de diarios pasaron de 7500 unidades, en 2004, a 146.172 al año siguiente).
A la aceptación del formato por parte del público contribuyen su calidad de sonido e imagen digital, sus reducidas dimensiones y lo que se percibe como una durabilidad casi infinita de sus materiales y una confiable capacidad de reproducción (aunque ambos, a sólo diez años de su debut, aún están por comprobarse) frente a los temibles enganches de cinta y las espontáneas desmagnetizaciones del VHS.
La frecuente inclusión de contenidos exclusivos al DVD (como comentarios en off del director, documentales y entrevistas) se convierten en un atractivo adicional para cinéfilos y teleadictos, que además han visto cómo clásicos inéditos en VHS han comenzado a llegar a las bateas en copias prístinas y remasterizadas.
El informe también pone en perspectiva la dimensión que tiene el comercio no legal (o pirata) de contenidos audiovisuales en la Argentina: aunque la cantidad de DVD truchos en circulación es imposible de determinar con exactitud, sus autores toman como índice la cantidad de discos grabables comercializados en el país –más de 12 millones en el primer semestre de este año–, del que se estima que el 70 por ciento será destinado a copiar ilegalmente películas y series de TV (provenientes tanto de estrenos en DVD norteamericanos y europeos como de descargas de Internet). Sobre la base de tal ecuación, la piratería posee una cifra equivalente al 52 por ciento del mercado o más de 300 millones de pesos al año.
Pero este boom del DVD no es más que el prólogo de la gran batalla tecnológica que vendrá, y en la que se definirá el futuro de transmisión y almacenamiento digitales. Mientras el DVD acorta a pasos agigantados la brecha que lo separa en la Argentina de su estatus de estándar mundial, el Blue-ray y el DVD de alta definición (almacenan de 3 a 10 veces más que los DVD tradicionales) ya se disputan cuál será el que enviará a estos discos por el camino que emprendieron sus predecesores de vinilo.
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