
El conquistador de la mañana
Hoy, por Canal 13, comenzará la tercera temporada de Mañanas informales
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Es la una del mediodía, pero dentro del estudio de Canal 13 podrían ser las diez de la noche, las tres de la mañana o las cinco de la tarde, y no habría diferencia: aislado del ruido de la ciudad, aquí se genera ruido propio. Entre el olor a pintura fresca, las escaleras y los grandes focos de iluminación que esperan ser colgados, Jorge Guinzburg ultima los detalles de la tercera temporada de Mañanas informales que comenzará hoy, a las 9.30. Mientras el conductor charla con director del ciclo, Eduardo Mazzitelli, a su alrededor los técnicos trabajan a toda marcha para tener todo listo para el comienzo del ciclo que conquistó un espacio televisivo que, antes de su aparición, se parecía mucho a un terreno baldío.
"Pase lo que pase, éste es un programa que tiene que recordarse como el programa que incorporó la mañana al universo televisivo, no por ser el primero, sino porque me parece que fue el primer éxito de este horario que se lo tomó en serio. Nosotros no trabajamos pensando en que estamos a la mañana", dice Guinzburg, en un descanso de un largo día de preparativos y ensayos.
Pero claro: desde hace un par de años, y frente al éxito que cosechó este ciclo en el horario que menos interés generaba en los programadores -porque la recaudación por venta de publicidad era casi nula y el rating sólo se promedia desde las 12-, la mañana comenzó a hacerse competitiva. Muy competitiva. Tanto que AM , el ciclo matutino de Telefé, se transformó en la primera sucursal del Gran Hermano en continuado, con un rating que supera los nueve puntos. Algo que no preocupa a Guinzburg: "A mí no me importa el rating. Aunque no se mida hasta el mediodía, aunque el canal de enfrente esté apagado y empiecen la programación a las 12, yo igual voy a hacer el programa de esta manera", explica. Y esa manera tiene una fórmula clara que el público aceptó, hasta el punto de prender el televisor en un horario en el que antes prefería darle (y darse) un merecido descanso.
"Este programa es una combinación entre lo entretenido, lo divertido y, sobre todo, lo periodístico. Me parece que acá se dieron cosas muy fuertes. El debate universitario que se tendría que haber armado en algún programa periodístico nocturno ocurrió en Mañanas informales. La primera vez que se vio la foto en TV de Jorge Julio López fue en nuestro programa, presentada por el hijo. Entonces, aunque nos divertimos y puede haber una guerra de tortas de crema, también tenemos un compromiso ético y periodístico que hace que la gente se acerque. La programación de Canal 13 desde la mañana hasta las primeras horas de la tarde es muy coherente desde lo ético, desde el compromiso", detalla el conductor.
Aires de ventilador
Cuando comenzó Mañanas informales, los seguidores del Guinzburg televisivo se encontraron con un personaje algo diferente del que conocían de Peor es nada, pero para sus fanáticos radiales había algo extremadamente conocido y extrañado, en el programa y en su responsable. "Creo que este programa es la versión televisiva de El ventilador " , dice Guinzburg, rememorando aquel ciclo radial que se escuchó durante dos años por Radio América y que terminó abruptamente en 1998.
Allí, Adolfo Castelo, Carlos Ulanovsky y Guinzburg, acompañados por María O Donnell y Gabriela Radice, le sacaban chispas a la radio con iguales dosisdeinformación y humor, además de un trabajo en equipo que se reflejaba en cada sección. Algo similar a lo que sucede en Mañanas informales, donde el entendimiento frente a cámaras del equipo que encabezan Guinzburg y Ernestina Pais y que completan Osvaldo Bazán, Gastón Recondo, Mario Mazzone y el "Bicho" Gómez (ver aparte), llega hasta los espectadores sin adulterar.
"Hay un libro de Hernán Kesselman y Eduardo Pavlovsky que se llama La multiplicación dramática. Creo que lo que hacemos acá es multiplicación creativa. No importa de quién sea la idea, nadie es espectador pasivo de la idea de otro. Todos suman. De una plumita, la propuesta se transforma en un halcón", dice Guinzburg bromeando, pero hablando muy en serio.
Cuando se le menciona el nivel de espontaneidad e improvisación que parece ser el motor del programa, el conductor no puede estar del todo de acuerdo con sus espectadores. "Es cierto que hay repentización y buena sintonía del equipo, pero no son saltos al vacío, hay mucho trabajo previo". Un trabajo que se vuelve más detallista y roza la obsesión cuando se trata de preparar las entrevistas que realiza Guinzburg durante el programa.
"Sé que uno de mis fuertes son las entrevistas, pero lo cierto es que nunca llego al estudio con lo puesto. Hay un equipo de producción que trabaja para conseguir datos, que hace archivo, para que yo tenga la mayor cantidad de información y a partir de ella pueda pensar por dónde pasa el reportaje", cuenta el conductor, que prefiere no revelar las novedades que se verán desde hoy en pantalla. Será porque entre sus muchas reflexiones sobre el arte de hacer TV está aquella que indica que cada nueva temporada debe ser más difícil que la anterior. "Uno tiene que dar exámenes constantes y aunque nunca sabe cómo le va a ir, en este caso puedo decir que éste es el programa que quiero hacer."






