
El pasado, a través de múltiples voces
¿Dónde estabas? , programa periodística y documental conducido por Nara Ferragut y Pablo Marcovsky. Idea: Javier Morello, Ferragut y Marcovsky. Coordinadora de producción: Daniela Blanco. Realización de exteriores: Guillermo Andreotti. Libro: Blanco y Morello. Producción ejecutiva y realización: Javier Morello. Producción general: Nara Ferragut. Una producción de Innovo para Canal 9, los sábados, a las 21.
Nuestra opinión: bueno
¿Dónde estabas? es una suerte de variante y actualización con pretensiones más realistas y claro afán documental del espíritu que inspiró dos décadas atrás aquella tan atractiva y original idea de búsqueda de hechos clave de nuestro pasado que se conoció con el título de Yo soy testigo .
Aquí no hay, como en la recordada creación de Ricardo Halac y Cernadas Lamadrid, un narrador (Arturo Bonin) que reconstruye desde su propio testimonio las circunstancias de algún acontecimiento. El propósito declarado de ¿Dónde estabas? es recrear algunos de esos momentos a partir de la certeza aportada por la voz de quienes los vivieron como protagonistas o testigos.
Pero más allá de esta opción, con la que pretende marcar diferencias respecto de otras producciones de su tipo, ¿Dónde estabas? elige un modo tradicional de narrar en términos de género documental. La memoria viva de quienes fueron protagonistas y pueden dar cuenta de los hechos está en primer lugar, pero a la vez forma parte de un mecanismo que incluye la presencia de un presentador-narrador (representado aquí por la pareja Ferragut-Marcovsky) y un relato cronológico apoyado en materiales de archivo y en algunos juicios de valor que a veces le quitan cierta mirada de conjunto a los hechos elegidos para ser descriptos.
El programa descansa en los abundantes testimonios cosechados por el equipo de producción, que permiten observar el pasado sin caer en la costumbre -lamentablemente extendida en los últimos años- de extraer conclusiones rotundas sobre hechos muy controvertidos sólo a partir de un par de figuras convocadas para hablar.
Aun cuando se hace un aprovechamiento integral de esas palabras (varios convocados aparecen en más de una emisión), las voces resultan suficientemente amplias y diversificadas como para enriquecer el modo en que los hechos se presentan ante el televidente, junto al buen aprovechamiento de un impecable material de archivo.
Estos meritorios aportes contrastan con una sobrecarga informativa y documental que en varios tramos resienten la eficacia del programa. Para afirmarse desde una mirada distinta, al programa le alcanzaba con ser fiel a su título y quedarse con el recuerdo estricto del hecho invocado en cada emisión: qué hacía cada uno la noche en que murió Rodrigo, el 24 de marzo de 1976, el 11 de septiembre de 2001 o el día de la final del Mundial 78.
Pero, en cambio, al optar por un modelo convencional, esos valiosos recuerdos dichos de memoria y en primera persona se pierden en medio de una farragosa descripción sobre meses y años previos o posteriores al hecho puntual. Las prolijas, monótonas y rutinarias presentaciones de los dos conductores contribuyen todavía más a estirar innecesariamente una buena idea original, que con media hora semanal cumpliría tranquilamente su objetivo.







