
Florencia Peña, para todo terreno
A los 20 se cansó de la fama fácil; ahora, a los 27, demostró que es inquieta y versátil
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Son las 13. Florencia Peña acaba de despertarse y está desayunando. Dice que está un poco cansada, aunque, la verdad, no tiene ningún rastro en la cara que delate ese agotamiento. De todos modos se comprende: la chica no sólo volverá hoy a la pantalla de Telefé -a las 21, junto a Guillermo Francella en "Poné a Francella"-, sino que hoy mismo estará también en el teatro Astral al frente de la obra infantil "Alicia Maravilla", que ella misma actúa y produce. Por si eso fuera poco, de miércoles a domingos, a la noche, se sube al escenario para protagonizar "El romance del Romeo y la Julieta", junto a Guillermo Fernández, y está grabando "Amores diarios", una miniserie junto a Lito Cruz y Alicia Bruzzo que se verá a partir de junio, en Canal 7.
No es por el agotamiento, pero en los primeros minutos Peña parece parca. Dice que le aburre hacer notas, que no le gusta. Pero después de esos rezongos iniciales la actriz se larga a hablar como si la entrevista fuera un extenso monólogo que abarca toda su vida.
Si algo queda en claro después de esa verborrágica marea es que en sus 27 años de vida hay un antes y un después. Un antes que va desde los 6 años, cuando debutó cantando en "Festilindo", hasta los 20, cuando le puso un freno a la fama que se ganó por "Son de Diez". Y un después que es exactamente todo lo que vino más adelante: mucha autogestión y algunas apuestas que la pusieron en un lugar muy diferente del que había ocupado hasta entonces.
El punto de inflexión -dice y repite ella- es la mediocridad que amenazó su vida. "Particularmente fue en la época de "Son de diez", de los 16 a los 20 años. Fueron cuatro años en los que me pasó de todo. Me volví hiperfamosa, fui tapa de revistas, fui la imagen sexual, y de pronto sentí un vacío fenomenal, una contradicción enorme y la sensación de estar inmersa en una mediocridad que no tenía que ver con mi necesidad interna. Pero paré, estuve exactamente un año y medio sin hacer nada. Me retraje, me dediqué a estudiar, y un día me levanté y me puse a producir."
Después de ese ostracismo autoimpuesto surgió otra actriz. "Yo sabía que iba a poder hacer lo que me gustaba. Que iba a poder ser reconocida en esto. Y eso no tiene nada que ver con ser famoso: son carriles opuestos. Que Lito Cruz me llame para trabajar con él y me diga: "Cómo creciste" es un premio increíble. La otra etapa fue muy dura. Había periodistas que me pedían que me dedicara a otra cosa, y fue muy duro para mí. Hasta que un día no pudieron más. Se dieron cuenta de que soy una apasionada de lo que hago."
Del deseo a la acción
Parece cierto. Pasión no le falta. Si algo puede decirse de Florencia Peña es que cada centavo que gana en lo que hace lo reinvierte: en proyectos que ella misma produce, en un bar como El Gran Lebowsky, en obras teatrales y en una casa bastante grande, en pleno Palermo Hollywood.
"Cuando me empecé a conectar con mi deseo lo comencé a poner en acción. Me di cuenta de que la única manera de hacer lo que tenía ganas era salir a buscarlo. Yo tengo muy en claro en qué lugares puedo cobrar algo y decir "con esto vivo" y en qué lugares lo puedo hacer por placer. Para mí es peor estar ganando dinero en algo que no me gusta que no estar ganando tanto en algo que me encanta. Por eso nunca tuve mucha plata. Y cuando tengo la invierto y produzco, y la pierdo, y después la vuelvo a ganar. La guita va y viene, y yo la vivo de esa manera. Ahora me compré esta casa, pero debo mucha guita del crédito, y Dios sabe cuándo la voy a poder pagar. Pero me relajo y gozo. Y digo: "Bueno, la pagaré con mi trabajo, y si la tengo que vender, la vendo". Yo he vivido con mucho dinero y he vivido con muy poco dinero. Y está bueno que sea así, porque cuando vivís con poco dinero sabés cuáles son las cosas importantes", dice de un solo tirón y casi sin tomarse respiro.
Las cosas que Peña salió a buscar porque, si no, no se las ofrecían, fueron muchas. La ex "Pechocha", un apodo que le pesa tanto como ese pasado que sigue ahí, colgando, hizo de todo en los siete años que lleva esta nueva etapa: cantó en la obra musical "Grease", trabajó con José María Muscari en teatro infantil (de hecho está haciendo ahora "Alicia Maravilla", bajo su dirección), incursionó en el humor absurdo de "Chabonas", un proyecto fallido que se vio por América, formó parte del elenco rotativo de "Tiempofinal" y ahora es una de las actrices fijas de "Poné a Francella".
"Eso es lo que más me divierte de la carrera que estoy haciendo. Sin ningún tipo de estrategia; lo que hago es lo que me gusta. Y lo que me gusta tiene que ver con cosas distintas. Primero, porque me aburro muy rápido, y segundo, porque detestaría sentirme encasillada en un espacio. Yo siento que puedo tocar muchas teclas: que puedo bailar, que puedo cantar, que puedo actuar, que puedo hacer humor y "Tiempofinal". Me siento mucho más realizada, me enriquezco mucho como actriz haciendo cosas diferentes", vuelve a entusiasmarse.
Ahora que saldó la mayor parte de las deudas con ese pasado, Peña se ríe de aquellas tapas de revista en las que se mostraba casi como una vedette. De hecho, hasta está convencida de que ese camino tan largo y doloroso es lo que la trajo hasta el punto en el que está hoy. "Para mí actuar es disfrazarse y jugar. Y yo me divierto muchísimo. De todos modos, sé que la cabeza termina cobrándose todo esto. ¿Viste que las actrices a los cincuenta años están locas? Hay unas que están locas bien, y otras que están locas mal. Yo creo que voy a estar loca. Y creo que nos volvemos locas porque es loco lo que hacemos. ¿Cuál es la información que recibe mi cabeza? Yo soy 30 personajes a la vez. Hay un momento en que te preguntás quién sos realmente. La cabeza recibe demasiada información y en algún momento seguro que me va a pasar esa factura."
Ponelo de nuevo
- Guillermo Francella regresa hoy a la pantalla de Telefé, en nuevo día y horario. "Poné a Francella" se verá esta temporada los sábados, de 21 a 22. Con el cómico estarán Gabriel Goity, Florencia Peña, Manuel Wirtz, René Bertrand, Andrea Frigerio y Cecilia Milone. Entre las novedades figuran dos nuevos sketchs: uno de ellos ambientado en un hospital; el otro, un "Llame ya" en el que todo sale mal. También habrá un nuevo personaje, "Enrique, el antiguo", que vive fuera de tiempo. Y a falta de la "bebota" que enloquecía a Francella, habrá ahora una "cuñada" (Frigerio) que hará peligrar la relación.





