
Historias de traiciones
Pablo Echarri, Joaquín Furriel y Paola Krum cuentan detalles de "Montecristo", la tira que Telefé emitirá, por fin, desde el martes, a las 22
1 minuto de lectura'

Catorce años pasó Edmundo Dantés en prisión hasta convertirse en el conde de Montecristo. Diez años pasará Santiago Díaz Herrera para sufrir igual destino. Catorce y diez años, respectivamente, para urdir una venganza pensada con el detalle que aporta la desesperación y el tiempo que parece infinito entre las paredes de una prisión donde lo seguro es la muerte y todo lo demás es incertidumbre. El argumento de la novela que Alejandro Dumas publicó diariamente a mediados del siglo XIX tiene todos los elementos del melodrama. Su tela es la del culebrón distribuido a modo de novela en entregas, el folletín tan popular en su época como la telenovela en la nuestra.
Pero claro, las más de mil páginas que cuentan la historia de amistad, traición y venganza más famosa de la literatura a primera vista parecen la pesadilla del adaptador, de aquel que se atreva a querer trasladar del papel a la pantalla chica las tribulaciones de un conde que no lo es y de su venganza, que será terrible. Según Pablo Echarri, el protagonista de "Montecristo", la tira que Telefé estrenará el martes, a las 22, la pesadilla de la adaptación no es tal. Todo lo contrario. "Montecristo es más fácil de "agarrar" de lo que uno cree. Desde el punto de vista de mi personaje es la historia de un pibe al que la vida le sonríe, con una carrera ascendente, con una mujer a la que ama y con la que está a punto de casarse, que es víctima de una conspiración. Por un lado porque alguien está enamorado de la misma mujer que él y, por el otro, por algo que tiene que ver con una causa que tiene su padre, que es juez de la Nación. El también es abogado, acaba de ser designado secretario de un juez y de golpe es traicionado. Y queda en el medio de una conspiración contra él y su familia. Es traicionado y dejado en un hoyo perdido", dice el actor que para este papel, al menos en las escenas grabadas en la cárcel del país africano, aparecerá algo cambiado. El encargado de llevar adelante esa traición, de cambiar la máscara de la amistad por la de la maldad apenas llegados a Marruecos será Marcos Lombardo, el personaje de Joaquín Furriel. "Marcos también es abogado, tiene muchos puntos en común con Santiago. De alguna manera mantienen esa simbiosis que se genera a veces en la adolescencia y la preservan al punto de que Marcos termina transformándose en una especie de sombra de Santiago. Según la mirada de Marcos, Santiago es un tipo absolutamente exitoso pero, a diferencia de él, Santiago no busca ese éxito. Es exitoso haciendo esgrima, es exitoso en la abogacía al punto de que le otorgan un cargo muy importante y lo neurálgico del personaje es que no solamente es exitoso con las mujeres sino que también lo es con Laura, la mujer que Marcos ama en silencio", describe Furriel, casi como si su personaje fuera apenas la cara oscura del héroe.
Entonces, lejos de la honestidad y la franqueza de Santiago, Marcos arma la traición y ocupa un lugar que naturalmente le correspondía a su "amigo". Claro que no lo hará sólo por una disputa entre amigos. Detrás del encierro de Santiago en Marruecos hay una historia secreta que convierte a "Montecristo" en un relato muy argentino. "Todo comienza por un secreto familiar", dice Furriel, y Echarri explica esa trama desconocida que destruirá la vida de su personaje: "Alberto Lombardo, el padre de Marcos, fue un ginecólogo que colaboró con la dictadura militar y estuvo involucrado con algunos secuestros, específicamente con el de un sindicalista que tenía una hija de siete u ocho años, cuya mujer estaba embarazada, y que en el secuestro la nena fue dejada en un lugar para que no la encuentren y ese bebe fue apropiado. Toda esa gente tiene que ver con la investigación judicial que lleva adelante el padre de Santiago. Y Marcos, por pedido de su padre, colabora para tapar esta historia, para que quede enterrada en el pasado". Como quedará enterrado Santiago en una prisión de Marruecos de la que sólo saldrá para vengarse. Un tema que generó y genera debate entre los protagonistas de la tira que escriben Adriana Lorenzón ("Doble vida") y Marcelo Camaño.
"Como espectador, lo único que uno quiere es que se vengue de todos los que le hicieron mal", dice Paola Krum, que interpretará a Laura, la mujer por la que la sangre llegará al río.
Para Echarri, el deseo de venganza justificado borra la posibilidad de calificar de bueno o malo al vengador. Esa racionalización, dice, es de otro orden. "La primera reacción del ser humano que sufrió algo como lo que sufre Santiago no es decir la venganza está mal. Eso lo aprendimos después. La primera reacción es querer hacer sufrir al que te hizo sufrir, eso es lo básico. Entonces, hablar de maldad y bondad con este pibe que tiene una justificación grande como una casa... Por el sólo hecho de ocultar la culpa de otro le arruinan la vida. En los diez años de preso entiende todo lo que pasó. En ese tiempo pasa cinco años de absoluta soledad y los últimos cinco entra en contacto con otro personaje, que interpreta Ulises Dumont, que de alguna forma le ayuda a ordenar todo lo sucedido y también, como cuenta la novela, dice tener un tesoro, dice ser rico afuera y está dispuesto a compartir con quien lo ayude a la salir de la cárcel todas sus riquezas. Esa chance de la riqueza hace que la venganza sea distinta. Podría haber agarrado una metralleta para matarlos a todos, pero elige la estrategia", detalla el protagonista.
Por el amor de Laura
De todos y de cada uno querrá vengarse Santiago, incluso de Laura, la mujer que amó y él cree que participó de su ruina. Especialmente cuando descubre que ella está casada con su viejo amigo y nuevo enemigo, Marcos. "Ella piensa que Santiago murió pero, al mismo tiempo, vive como si siguiera estando. Entonces tiene una sensación de locura permanente. Ella vive como si él siguiera existiendo, y lo siente como una tortura y al mismo tiempo como un motor. Una vez que su amor se muere algo en ella también muere y queda inerte. Pero se rearma porque necesita continuar, porque tiene un hijo, pero no vive realmente, está casi muerta y esta cosa dual de seguir viviendo con su presencia la atormenta y al mismo tiempo la hace seguir. Laura es muy ingenua respecto a todo y por eso el camino que ella hará es enorme, una gran maduración". Algo de la inercia de Laura, de su imposibilidad de seguir adelante, marca la diferencia entre la tira y la novela, de ese texto original que podría haberlo abarcado todo, pero no.
"Laura queda con la muerte de Santiago... es notable la diferencia de sentimientos entre lo que sucede cuando alguien muere o cuando desaparece. En la adaptación, Lorenzón y Camaño encontraron, y creo que es uno de los fuertes de la historia, ese paralelismo entre Napoleón y lo que cuenta Dumas, y lo que vivimos nosotros en esa época. Además en este caso tiene que ver con los civiles que colaboraban con los militares de una u otra forma.
Sin aire
Hay quienes creen que en tiempos televisivos tres meses de trabajo, de grabaciones, sin salir al aire, equivalen a los diez años de prisión del personaje.
-Estos tres meses de grabaciones sin salir al aire no son lo normal para una tira.
Furriel: -Lamentablemente.
Echarri:- Esta tira tampoco es normal y lo cierto es que está lista hace rato. (Claudio) Villarruel la tiene guardada en un cajón.
Furriel:- Toda esta demora tiene que ver con estrategias de programación y no con que el producto no esté.
Krum: -Vaya a saber con qué cuestión del minuto a minuto tiene que ver (risas).
Echarri:- La TV está así y no se puede negar. Hay que trabajar y adaptarse.
Furriel: - En todo caso nosotros vamos atrás de una historia, de lo que se quiere contar. La historia siempre le gana al minuto a minuto (silencio seguido de risas y aplausos por la inspiración de Furriel).
-¿No les importa el rating entonces?
Echarri: - Preocuparse por eso es trabajo de otra gente. Lo que nosotros queremos es que nos vaya bien para poder permanecer un añito haciendo esto.
Furriel: -Sería hipócrita decir que el rating no nos afecta porque de eso depende el trabajo de mucha gente, pero no es que vamos a ver qué pasa y que si en un mes levantó el minuto a minuto cuando salimos con la espada, nos las pasamos con la espada.
Echarri:- Convengamos que las tiras dan la posibilidad de reajuste sobre la marcha. Pero acá lo primero y lo más importante es la historia y nosotros tenemos al "Conde de Montecristo". Ojalá que la gente la vea de esa forma porque tenemos un historión.





