
Humor seco para una ficción inspirada
Guapas, ficción producida por pol-ka . / Autores: Leandro Calderone, Carolina Aguirre. / Sonido: Aníbal Girbal, Adrián de Michele. / Arte: Adriana Slemenson. / Fotografía: Alejo de Falco, Guillermo Zappino. / Vestuario: Lorena Díaz. / Producción: Mauro Santiago, Ariel Ferrero. / Dirección: Lucas Gil, Daniel Barone. / Elenco: Mercedes Morán, Carla Peterson, Isabel Macedo, Florencia Bertotti, Araceli González, Dady Brieva, Mike Amigorena, Mauricio Dayub, Rafael Ferro, Esteban Lamothe. / Emisiones: de lunes a jueves, a las 23, por El Trece.
Nuestra opinión: muy buena.
La premisa de Guapas es sencilla y hasta poco dramática, en el sentido que el gran golpe de timón que pone en marcha la trama ocurre en flashback. Las cinco protagonistas tienen la desgracia de haber perdido sus ahorros a manos de una financiera: no todas han perdido la misma cantidad ni esa pérdida ha significado lo mismo. Pero todas sienten que con ese dinero perdieron la vida que soñaban.
La tira de Pol-ka tiene muchos aciertos, buena parte de los cuales está definida en la primera escena de su quinteto protagónico, en la que, sin mediar palabra y aún sin conocerse, llegan a la empresa para reclamar por lo suyo. La forma en que cada una enfrenta las noticias muestra todo lo que tenemos que saber de ellas, y predice cómo predice encararán, en su futuro (que es el presente de la tira) su nueva vida. Gracias a la mano segura del director Daniel Barone y la delicada fotografía del dúo De Falco-Zappino, Guapas arranca sin más explicaciones y nunca vuelve a mirar atrás, concentrándose en lo que le importa: cómo harán juntas, para enderezar ese revés que dejó sus vidas en pausa. La mirada es siempre comprensiva y el tono jamás abandona la comedia, pero las observaciones certeras del guión no ahorran golpes ni se privan de torpedear el "relato" de las protagonistas, empeñadas en contarse peripecias de vidas soñadas en las que nadie cree. El uso de los mensajes en pantalla como forma de comunicación del grupo agrega agilidad y realismo y libra al público de esos monólogos informativos que son el azote de las tiras más convencionales (a la vez que resaltan el trabajo de imagen y producción superlativo de la ficción).
En el caso de Mónica (Mercedes Morán, a puro oficio), la estafa significó no sólo la pérdida de su restaurante sino también una fuente más de resentimiento, hábilmente canalizado en su trabajo como inspectora municipal, pero no tanto en su volcánica relación con su hija (Mercedes Scápola, hija de Morán en la vida real) y en los vaivenes de su atracción por un afable pizzero que la desarma con la labia característica de los galanes de Dady Brieva. La revelación de que muy joven, casi mata al padre de su hija de un sifonazo luego de que éste la golpeara consolida el inusual registro de Guapas: seco, cerebral y sin ánimo de agradar.
Y el personaje en el que mejor se plasma esta natural inclinación por la reticencia de los inspirados libros de Leandro Calderone y Carolina Aguirre es en el de Mey, forzada tras la bancarrota a vivir de las apariencias que provee su trabajo de azafata. En las expertas manos de Carla Peterson es un festival de pequeños gestos, traiciones y debilidades, cuyo corazón va para un lado y sus ambiciones para otro: ejemplificado en el desopilante triángulo que emprende con el capitán del avión casado (un untuoso Rafael Ferro) y el mecánico (Alberto Ajaka) al que se descubre deseando contra todo pronóstico.
Ninguna de las mujeres es aquí material de telenovela -tampoco los hombres- y la que más se acerca al prototipo melodramático, la eterna optimista de Bertotti, suele ser denostada por sus amigas por su falta de maldad y pisoteada una y otra vez por el ego kilométrico del cirujano para el que trabaja (un Mike Amigorena de antología), una relación de explotación que su naturaleza -y una inesperada ternura en la de él- conspiran para tornar en algo más.
El retrato de las hermanas Luna (Isabel Macedo y Araceli González) es algo más esquemático, porque hasta el momento parecen definirse más que nada por su desprecio mutuo y sus necesidades insatisfechas: la primera, de un hijo, y la segunda, de soledad y silencio. Los primeros episodios dejan con ganas de saber cómo las afectará el hecho de conseguir lo que desean y cómo el resto de sus amigas lograrán sabotear sus proyectos no bien se les pongan a tiro.
11,5
puntos de rating
El jueves tuvo su medición más baja desde su estreno y quedó segundo tras Sres. Papis (12, 4 puntos)
El jueves tuvo su medición más baja desde su estreno y quedó segundo tras Sres. Papis (12, 4 puntos).






