
Julián Weich, con diversión y suspenso
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"Trato hecho", programa de entretenimientos conducido por Julián Weich. Escenografía: Julio Bangueses. Iluminación: Daniel Abregu. Sonido: Daniel Branda. Producción ejecutiva: Alejandro Chernov. Dirección: Marcelo Ferrero. Producción por Endemol: Adrián Santucho. Productores asociados: Marcelo Kohen y Martín Kweller. Una coproducción de Endemol Argentina y Telefé Contenidos. Domingos, a las 21, por Telefé.
Nuestra opinión: muy bueno
"Trato hecho" es uno de los mejores programas de entretenimientos que se han estrenado últimamente en la televisión. No tiene, por supuesto, la creatividad y la audacia que tuvo en su momento "El juego de la oca", pero es tan sólido e inteligente su formato que logra mantener en vilo al espectador a partir de una pregunta, si se quiere, zonza: ¿hay 250 mil pesos en este maletín?
"Trato hecho" es un desafío para jugadores y su mecánica parece salida de una mente como la de Gerardo Sofovich, que no tiene nada que ver con este programa, pero que es insoslayable cuando se habla de convertir algo nimio en una gran apuesta.
Pero habrá que retroceder un poco porque el programa tiene dos partes: la primera se basa en la mecánica de preguntas y respuestas y sólo tiene como objetivo seleccionar al ganador; sólo en la segunda etapa, sostenida a puro suspenso, llegan las apuestas.
Dos tribunas
En "Trato hecho" participan 500 personas divididas en dos tribunas de 250 personas cada una. A su vez, cada tribuna está segmentada en secciones de 25 participantes. La primera ronda de preguntas y respuestas sirve para declarar ganadora a una de las dos grandes tribunas. Luego, esa tribuna compite hasta que gana una de sus secciones. Esa sección de 25 personas más quien surja de un vigésimo sexto sorteado entre las 475 restantes juegan la última etapa de preguntas masivas. Los dos finalistas de ese grupo se enfrentan cara a cara por una sola pregunta. El ganador será el gran protagonista de la noche. Entonces, aparece el cuerpo de baile de 26 chicas con sendos maletines numerados del 1 al 26 y el jugador es invitado a presentir -aquí comienza a palparse el fondo del juego- cuál de ellos contiene el premio mayor de 250 mil pesos. Una vez seleccionado el maletín, el resto -con premios menores que van de un centavo a cien mil pesos- es entregado a los 25 participantes restantes, que regresan a su sector de tribuna.
Así se llega a la instancia de la negociación. A medida que se van abriendo maletines y según los premios que se vayan revelando, la banca ofrece "comprar" el maletín elegido por el jugador por una suma mayor o menor. Es decir, si al abrirse los maletines de la tribuna sólo salen premios muy bajos, la banca aumenta su oferta porque presume que, en verdad, es posible que el maletín elegido contenga los 250 mil pesos. Si al abrirse los maletines de la tribuna salen los premios más altos la banca deprime su oferta.
De modo que "Trato hecho" es un juego de cálculo de probabilidades, de intuición y, por supuesto, de azar, y está inteligentemente construido -como lo haría cualquier jugador empedernido- a base de suspenso: cuánto hay en esta valija, cuánto hay en las demás, cuántos premios grandes ya salieron, cuántos chicos, cuántas oportunidades hay de que el premio esté en la tribuna (¿diez a una?, ¿cuatro a una?), qué pasa si se acepta la oferta de la banca, qué pasa si el premio mayor está en la valija elegida y qué pasa si resulta que no está... Aceptar o no aceptar la oferta de la banca, he ahí la gran pregunta.
Magnífico equipo técnico
Pero anteayer "Trato hecho" no solamente mostró cómo puede armarse un formato televisivo compacto, sino que también evidenció las ventajas de contar con un equipo técnico idóneo que cuanto mejor trabaja más transparente se vuelve; cuanto más consistentes son sus aportes menos visibles quedan sus huellas; cuanto más fluida es su mecánica, más natural y placentera resulta a los ojos del espectador.
La espectacular escenografía de color frío -gris metalizado- está montada en un estudio inmenso que, anteayer, las cámaras recorrieron como dando cátedra de televisión. A ese trabajo impecable, siempre atento al proceso del juego y a los movimientos improvisados del conductor, se sumó el esencial trabajo de iluminación que fue imprimiendo calor en el decorado con luces de tonos amarillos, verdes y lilas. Y a ese conjunto se agregó la tarea de sonido, que no solamente brindó lo esperable (que todos los micrófonos funcionaran, que no hubiera distorsiones), sino que fue el elemento sutil pero altamente significativo que les dio cuerpo a los cambios escénicos y así, por ejemplo, cuando se identificó a los sectores de tribuna cada número gigante encendido fue acompañado por un golpe resonante (esos detalles son los que, en la mente del espectador, transforman una pieza metálica en lata o en hierro porque, a mayor cuerpo del sonido, mayor es el peso del elemento al que se le adjudica).
Por último, pero no por eso menos importante, el estupendo producto de Endemol Argentina y Telefé Contenidos acompañó sus aciertos con uno más: la designación del conductor.
Julián Weich, como animador de la noche, se distinguió tanto por sus conocidas aptitudes humorísticas como por su menos difundida rigurosidad, aptitud imprescindible para dominar a 500 personas con ánimo lúdico.
"Trato hecho" es un programa decididamente recomendable para jugar desde casa, para apostar en familia al maletín ganador, para realizar cálculos de probabilidades, para evaluar márgenes de negociación, para bregar por la buena fortuna del participante, o para desearle la peor de las suertes por no saber retirarse a tiempo como un gran jugador.






