
La cenicienta, el polista y un elenco soñado
"Se dice amor" , telenovela escrita por Marcela Citterio y Enrique Estevanez. Con Juan Darthés, Eugenia Tobal, Gerardo Romano, Antonio Grimau, Hilda Bernard, Silvia Kutika, Alicia Zanca, Millie Stegman, Segundo Cernadas, Sabrina Garciarena, Gigi Rua, Osvaldo Santoro, Cristina Alberó y elenco. Escenografía: Sergio Carnevalli. Producción ejecutiva: Gabriel Krivitzky. Dirección de exteriores: Pablo Vázquez. Dirección: Alejandro Moser. Producción general: Enrique Estevanez. Por Telefé, de lunes a viernes, al término de "Amor en custodia".
Nuestra opinión: Buena
Si no es posible contar con los múltiples recursos de producción, exteriores y desplazamientos que caracterizan a los grandes títulos brasileños o colombianos, bien válido es el recurso de armar un elenco estelar multitudinario e imaginar para cada uno de estos nombres reconocibles un lugar destacado, virtualmente protagónico. El resultado, "Se dice amor", no es más que la versión recargada en figuras de esa eterna materia prima de la telenovela que consiste en urdir una intriga romántica entre un chico rico y una chica pobre (o viceversa), a partir de la cual se pone en juego una multitud de relaciones, vínculos, acercamientos y desencuentros entre el espacio vital de ambas familias, por cierto muy considerables en número e influencias de toda clase.
La cenicienta de turno (a la que Eugenia Tobal trata de extraer dignidad desde una postura altiva y desafiante) es una repartidora de pizzas de origen humilde, en cuya familia no todos parecen dispuestos a dar el ejemplo. El príncipe es un diestro polista muy seguro de lo que hace (por más que Juan Darthés se apoye casi siempre sólo en una postura física muy recia y varonil para expresarlo) y a la vez heredero de una familia patricia en la que sus miembros compiten para ver cuál es el más ambicioso. Y alrededor hay muchos, muchísimos personajes secundarios que por momentos parecen adquirir protagonismo propio, y cuyo retrato todavía esbozado abre más de un interrogante y, hasta aquí, algún desconcierto.
Con la excepción, claro está, de los que aparecen como villanos de turno: el padre (Antonio Grimau) y la abuela (Hilda Bernard) del polista, los dueños de un imperio empresarial y familiar manejado con mano de hierro. Frente a ellos, nadie en la familia puede desviarse de un camino marcado desde la cuna.
Por lo visto hasta aquí, las múltiples historias de "Se dice amor" descansarán en sucesivos intentos de varios de los personajes por rebelarse a mandatos y obligaciones a partir del impulso afectivo y del deseo que tiende a acentuar, cada vez más dentro de este género, un lugar para el erotismo light poco adecuado para el horario en el que se desenvuelve esta historia.
Todo depende, en el fondo, en que se concrete la buena química entre los protagonistas, algo que está todavía en proceso de elaboración. Mientras tanto, el oficio y la astucia de los guionistas para recrear los clásicos conflictos del género y el talento de quienes son convocados para interpretarlos harán el resto. Son tantas las subtramas paralelas a lo que vive la pareja protagónica que alguna convocará la atención del público, y si ésta deja de interesar no tardará en ser reemplazada por otra. El extraordinario elenco es toda una garantía para que "Se dice amor" funcione como sustituto perfecto en todo sentido del éxito de "Amor en custodia", cuyos últimos tramos imponen una vez más un manejo antojadizo y caprichoso de los horarios.
19.8 puntos
Con menos rating que en el debut del jueves (21.9) gana cómodo su franja.






