La máquina de hacer preguntas
Para alimentar programas como "¿Quién quiere ser millonario?", equipos especializados trabajan en completa reserva
1 minuto de lectura'
A simple vista, hacer preguntas no parece un asunto tan complicado. Los chicos hacen preguntas, los grandes también; todos hacemos preguntas. Pero cuando del otro lado hay una planta carnívora que devora, insaciable, todas esas preguntas, el tema se vuelve más complicado. "El imbatible", "Quién quiere ser millonario" y "Audacia" gastan decenas de interrogantes en cada emisión. Y alimentarlos no es tan sencillo como parece desde este lado de la pantalla.
En Promofilm -la productora que se ocupa de los dos programas de Canal 13, "¿Quién quiere ser millonario" y "Audacia"-, los preguntólogos tienen una habitación especialmente ambientada para que la inspiración no se escape. Hay estantes repletos de libros, una mesa redonda desbordada de papeles, alimento suficiente para pasar una tarde creativa, y una puerta que se cierra para que nadie los distraiga. Ellos aseguran que no falla. Y que, en realidad, tampoco hay tiempo para darse el lujo de esquivar a las musas.
Las cifras lo demuestran: cada cuestionario de "Audacia" tiene diez preguntas. Pero en un mismo programa el conductor, Eduardo de la Puente, puede usar hasta tres cuestionarios distintos. A eso hay que sumarle que, durante gran parte del año, el ciclo se veía todos los días de la semana. Y ahora, aunque ha disminuido su frecuencia, se emite los sábados y domingos. Es decir que Eduardo de la Puente lleva gastadas unas 5700 preguntas en lo que va del año. Y la verdad es que no germinan solas.
Algo similar ocurre con "Quién quiere ser millonario". Detrás de cada "¿respuesta final?" que pronuncia Julián Weich hay una pregunta que salió de aquella habitación secreta. Y por cada participante que se planta o se retira porque falló en su respuesta hay un cuestionario que se consume.
El cuarto secreto
Lo de la habitación secreta no es una exageración. Las puertas de ese recinto privado sólo se abren a las 10 de la mañana y se vuelven a cerrar herméticamente a las 19. En el medio, sólo puede ingresar la gente que se ocupa de mantener la limpieza. Ni Weich ni De la Puente tienen autorizado el ingreso en esa zona restringida. Tampoco puede traspasar la puerta alguien ajeno a ese equipo. Es más, hay una sola persona especialmente designada para transportar las preguntas desde la productora hasta las manos de De la Puente. Y eso ocurre exactamente dos minutos antes de que empiecen a grabar el programa en cuestión.
Para Weich, el secreto es aún más grande. El conductor de "Quién quiere ser millonario" sólo se entera de esa respuesta correcta que devela al jugador en el momento en que aparece en su pantalla.
Eleonora Córdova, productora general de ambos ciclos, junto a Pablo Martins, asegura que tanto recelo no es en vano. "La confidencialidad de las preguntas es elemental para que no exista ninguna suspicacia. Además, es una exigencia del formato." El formato en cuestión es norteamericano y, desde 1999, es un éxito de la pantalla de los Estados Unidos. Aquí, se defiende bien con 14 puntos de rating de promedio.
Para "El imbatible", el trabajo es similar. Gustavo González, productor de "Susana Giménez", tiene que coordinar el trabajo de otras cuatro personas que se reúnen diariamente a hacer preguntas. Pero González corre con un currículum y una base de datos a su favor. El mismo se ocupó del ping-pong de "Feliz domingo", aquel clásico que conducía Silvio Soldán, en Canal 9. Y de aquellos tiempos tiene un buen número de preguntas archivadas.
De todos modos, el equipo de "El imbatible" debe apelar a la imaginación, las enciclopedias y los diarios para mantener el engranaje en movimiento. Porque, antes de que la diva de Telefé pronuncie su ya clásico "correcto" (o incorrecto), hay que hacer por lo menos las 30 preguntas que se consumen en cada emisión. Y como en el caso de Weich, Giménez tampoco se entera de las respuestas hasta que se sienta frente a su atril.
¿A falta de inspiración buena es la competencia? Nadie cree que eso ocurra. Ni el equipo de "Susana Giménez" se siente robado, ni el de Promofilm supone que sus preguntas hayan aparecido en los cuestionarios de la diva. Según Cristina Viturro, coordinadora del equipo de Promofilm, aun en el caso de que se oigan las mismas preguntas en uno y otro ciclo, sólo es cuestión de coincidencia: "A todos se nos ocurre lo mismo. Nadie se copia".
De profesión: preguntones
El equipo de preguntólogos de Promofilm viene elaborando interrogantes desde octubre del año último, cuando "Audacia" (que entonces se llamaba "Codicia") estaba por salir al aire.
Desde entonces, la rueda no se detuvo. Viturro comanda el equipo que integran Javier Kanovich, Betina Casanova, Carolina Gil Posse, Rovith Gitelman y Daniela Levin. Desde las 10, cuando se cierran las puertas del cuarto secreto, eso hacen los seis: preguntarse cosas. Cualquier cosa.
El abanico es enorme. Porque en una misma jornada hay que hacer los interrogantes más sencillos de "Quién quiere ser millonario", que incluyen algunos toques de humor, y los más difíciles de "Audacia". Y no sólo eso. El trabajo incluye también las respuestas incorrectas. Porque, para ambos programas, el sistema es el de multiple choice con lo que hay que buscar la respuesta correcta y aquellas que no lo son.
Y todo esto lleva a otra discusión. ¿Qué es lo fácil y qué lo difícil? "Lo fácil -dice Viturro- tiene que ver con lo popular. Y, en general, lo que aparece en la TV es accesible a todos. Ese es nuestro parámetro. Claro que no siempre resulta. Más de una vez, los participantes fallan en esa serie de preguntas (las que van hasta los 600 pesos) que, se supone, son fáciles.
Pero tanto Viturro como Córdova saben que las cámaras pueden ser traicioneras. "Yo ya me di cuenta -dice Viturro- de que los que dicen, desde su casa: "Eh, ¡qué fácil!" no son los que van a jugar. Y los que van, a veces no saben todo o se ponen nerviosos."
Como ejemplo de esas malas pasadas que juega el destino en la TV, Córdova recuerda a un jugador que perdió cuando llevaba unos diez mil pesos acumulados. Al hombre le tocó una pregunta sobre un pintor paraguayo. Quiso hacer una llamada para que lo ayuden, pero pensó que ninguno de sus conocidos podía sacarlo de la duda. Se retiró y, en cuanto atravesó la puerta, se acordó de que uno de sus amigos era pintor y seguramente sabía la respuesta. "El había hecho la lista y en el momento no se acordó de que podía llamarlo. Los nervios te pueden jugar una mala pasada."
Puede ser. Pero para el equipo, da igual. Todas las preguntas llevan el mismo trabajo. Para todas hay que buscar las fuentes que permitan confirmarlas. Y para eso hay otro equipo que se dedica exclusivamente de corroborar las respuestas. Algo que también puede fallar. Y terminar en juicio (ver aparte).
En el programa de Giménez, el error llegó con el debut. En ese momento, cuando el juego se llamaba "El invencible", la conductora preguntó si una palabra terminada en ía y acentuada, era grave o aguda. El concursante respondió: "Grave" y Giménez la dio por mala.
Lo cierto es que el equipo que se ocupa de hacer "El imbatible" tiene una tarea menos que sus pares de Promofilm. Como es el participante el que da la respuesta, y no hay multiple choice , no debe buscar otras alternativas que confundan al participante.
Aun así, para unos y otros las preguntas son la base del menú. La materia prima con la que deben alimentar a jugadores, a conductores, y a ese público anónimo que, desde este lado de la pantalla, consume interrogantes.
Actores y autores
Adrián "Facha" Martel: el actor, que interpreta a un personaje en "El sodero de mi vida", tuvo su etapa detrás de las cámaras. En un momento en el que no tenía trabajo, el conductor y productor Gerardo Sofovich le ofreció hacer las preguntas de su programa, "La noche del domingo", que se emitía por ATC. Y según reconoció en una entrevista radial, eso le permitió vivir "en tiempos difíciles".
Coco Sily: el actor, que ahora está en "22, El Loco", era no sólo la voz del juez de "El imbatible", sino que también colaboró en la confección de los cuestionarios del ciclo de "Susana Giménez".



