
La sombra de un futuro amor
El final de "Floricienta" abrió el camino para otra historia
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Y Dios hizo lo que los contratos no permitieron. Federico Fritzenwalden bajó del cielo y se metió en el cuerpo del galán que lo reemplazará el año próximo, Máximo Augusto Calderón de la Olla. Y, entonces, cuando la cuenta regresiva de los segundos parecía indicar que el encuentro no se iba a producir, Florencia Fazzaro, sumergida en espuma, y el alma de Fritzenwalden en el cuerpo de Máximo, hicieron contacto. Fin de temporada para "Floricienta", la tira juvenil que, a las 19, logró convertirse en lo más visto de Canal 13. "Floricienta" se despidió de la pantalla con esa fantasía que sólo Cris Morena, productora de la tira, les sabe imprimir a sus creaciones. La productora debía resolver el alejamiento del galán de la tira, Juan Gil Navarro (Federico Fritzenwalden), que no renovó su contrato, y la incorporación de su reemplazante, Fabio di Tomaso (Máximo Calderón de la Olla). Llamó a Mario Pergolini, y lo transformó en el Dios menos pensado. Lo vistió de blanco, lo hizo jugar al golf y le dejó cierta acidez propia del conductor de "Caiga quien caiga". Pero no le ahorró truculencia ni temas complicados: hizo morir atropellado por un auto a Fritzenwalden y mostró su velorio a esa platea de niños que sigue la tira.
Fritzenwalden quiere que Dios le permita bajar a la tierra para encontrarse con Flor (la carismática Florencia Bertotti). Mientras tanto, abajo, las malas de la tira hicieron lo imposible por deshacerse de la buena de Floricienta. Y de los niños también. Malala (Graciela Stefani) y Delfina (Isabel Macedo) encerraron a los más chicos en el altillo; obligaron a Greta a darles sólo pan y agua; denunciaron a Floricienta anta la Justicia por raptar a los pequeños y, finalmente, metieron en un internado a dos de los hermanitos Fritzenwalden.
Finalmente, en el capítulo que volverá a verse hoy, a las 20, Dios le da dos horas a Federico para que baje y se meta en el cuerpo de Máximo, que cada vez que se mira en el espejo ve a Federico. Aunque al principio se resiste a tener un huésped en su cuerpo, finalmente accede a ayudar a quien lo salvó de morir en el accidente.
Juntos, entonces, van a la casa de los Fritzenwalden. Lo primero que hacen es grabar un video en el que Máximo-Federico le deja un mensaje de amor a Floricienta. El video queda guardado en un sobre, en la cama de la chica, pero habrá que esperar hasta el año próximo para ver qué ocurre y para saber qué pasará con el texto que le deja Máximo a la Justicia, firmado por ambos galanes (en un sólo cuerpo), que asegura que Máximo será el responsable de los niños Fritzenwalden.
El tercer cometido de Federico era ver a su enamorada. Corrió, anduvo en bici y, finalmente, se subió a un mateo para llegar a la peluquería donde la torpe de Floricienta acaba de romper una máquina de hacer burbujas que terminó inundando toda la calle. Sumergida casi por entero en el baño de espuma no puede ver a su príncipe, que llega en carruaje, con un ramo de flores para ella. Flor cree escuchar a Federico. "¿Y vos quién sos?", le pregunta a su nuevo galán. Pero queda claro que entiende lo que está ocurriendo. Ahora sólo resta saber cómo es que Dios le permite quedarse para siempre en el cuerpo de Máximo. Y cómo ella se da cuenta de que Federico está allí, siempre. Pero ésa es otra historia. La del año próximo.






