Malas palabras que embarran la cancha
Anteanoche, en el comienzo de la emisión semanal del programa más criterioso y rico en debates genuinos de todos los que se dedican a seguir la actualidad del fútbol por televisión, Víctor Hugo Morales se puso muy serio para condenar con duros términos la peligrosa e incomprensible vocación de la pantalla chica por difundir cada vez con mayor generosidad las actitudes y los gestos más vulgares, obscenos y antideportivos que exhiben los aficionados de nuestro país mientras siguen los partidos de primera división.
El comentario del relator uruguayo no bien se puso en marcha la emisión de "Hablemos de fútbol", el ciclo que comparte por ESPN con Roberto Perfumo, casi no encontró eco en el resto de la profusa oferta dedicada al fútbol que desparrama la TV a partir de la medianoche del domingo cuando concluye cada emisión de "Fútbol de primera". Sólo en ese momento, el resto de los canales dejan de estar sujetos a la veda impuesta hasta allí por el ventajoso contrato que liga a la Asociación del Fútbol Argentino con Torneos & Competencias, empresa que hasta cada medianoche dominical es la dueña absoluta del monopolio de las imágenes y los goles de la jornada.
Fue precisamente lo que se vio el domingo último en "Fútbol de primera" lo que despertó anteanoche la justificada indignación de Morales, cuyas observaciones estuvieron dirigidas con especial énfasis, aunque se cuidó de ilustrarlas con detalles por una razón de elemental decoro, al modo entusiasta -rayano en la justificación- con que el ciclo de Canal 13 reprodujo varios gestos ofensivos utilizados por "hinchas" de Racing para "festejar" el triunfo sobre Independiente.
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De un tiempo a esta parte, "Fútbol de primera" se vale de un despliegue tecnológico reconocido e indiscutible que no tiene parangón en nuestro medio -bien utilizado cuando logra atrapar al detalle los momentos más intensos y polémicos de cada encuentro-, para reproducir en primer plano las reacciones más desagradables de los simpatizantes. Como si existiera -y Morales se encargó oportunamente de subrayarlo- una especie de regodeo por parte de las cámaras en mostrar el costado menos edificante del fútbol y, paralelamente, un deseo cada vez más manifiesto de algunos aficionados de expresar un supuesto "amor a la camiseta" a través de un lenguaje sórdido y expresiones descalificatorias hacia los rivales, los árbitros o sus propios jugadores.
Esta costumbre ya no es fruto del azar, de la casualidad o de la tensión que surge de seguir en vivo algún partido caliente. En el lapso que transcurre entre el final de la fecha y el comienzo de la emisión de cada domingo, a las 22, "Fútbol de primera" tiene tiempo de editar y elegir lo que se emite y lo que deja de salir al aire de cada cotejo de primera división. Y lo que eligió en el caso de Racing v. Independiente, además del colorido del estadio y del festejo del equipo académico en la cancha, fue un desfile de primeros planos con gestos soeces y un final a toda orquesta con la tribuna local en pleno a puro insulto -de gruesísimo calibre- contra su tradicional adversario. Toda una elección, voluntariamente manifestada.
Esta deliberada actitud no es más que la continuación de una costumbre que no llama la atención entre quienes siguen "Fútbol de primera". No pasa un domingo sin que allí se aprecien, en primer plano y sin necesidad de sonido amplificado, palabrotas e interjecciones que, así expuestas, hasta podrían leerse como un estímulo al comportamiento de los grupos más violentos. Para colmo, ni las mujeres están ajenas a esta falsa expresión del folklore de las tribunas.
A algo parecido contribuye desde hace un buen tiempo el programa "El aguante", de emisión semanal por la señal de cable TyC Sports, cuyo aliento a los rituales tribuneros suele confundirse con el respaldo a prácticas contrarias al juego limpio y al espíritu competitivo.
"Es responsabilidad nuestra tomar conciencia de lo que estamos haciendo con la pantalla", remató anteanoche Víctor Hugo Morales. Por ahora, buena parte del mundo futbolístico y televisivo mira para otro lado.





