
Noches políticamente muy incorrectas
La movida comienzacon una sitcom y termina cuando ya es mediodía en China
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Dicen los que saben que no hay que temerles a los cambios, que luego del caos llega un nuevo orden superador del anterior. Es posible que tengan razón y también es posible que ellos no pensaran nunca en su teoría aplicada a la televisión. Sin embargo, pocas cosas más caóticas y cambiantes en estos días que las que aparecen en la pantalla chica. Claro que, lejos de los incordios que genera la competencia en la TV abierta, en el cable el cambio parece ser parte de la genética de sus contenidos. La modificación permanente es casi su marca de fábrica, marca que los espectadores aceptan y disfrutan. Pero pocas veces la televisión paga se arriesgó a mostrar una programación como la que se estrena esta noche, a las 21, por Sony Entertainment Television.
Acostumbrados a los segmentos de series dramáticas y cómicas y a los reality shows producidos en Estados Unidos, como a la versión latinoamericana de American Idol,al público seguidor del canal lo espera una sorpresa. Para evitar falsas expectativas o interpretaciones, el nuevo segmento se llama PI ("Políticamente incorrecto") y hace honor a su nombre. Para comenzar se verá a las 21, la sexta temporada de Scrubs, la sitcom en la que los médicos están decididamente peor que sus pacientes. Media hora después de la serie norteamericana, llegará sin ninguna sutileza Balls of Steel ("Pelotas de acero"), ciclo cómico británico con un grupo de inadaptados, al estilo de los de Jackass de MTV, haciendo lo posible por molestar, incomodar y enfurecer a cualquiera.
Anímate
Tal vez lo más novedoso de este segmento sean sus producciones animadas para adultos. Primero, a las 22.30, se verá la serie Boondocks, que muestra las vivencias de dos chicos afroamericanos que tienen que vivir entre ricos blancos. Algo así como si la recordada Blanco y negro hubiese contado la verdad sobre la vida de Arnold y Willis en la casa de Drummond. Y, a las 23, la apuesta más arriesgada del universo políticamente incorrecto que armó Sony para las noches de martes: el programa animado Nada que ver.
Pensado por dos creativos venezolanos y animado en la Argentina, este ciclo intenta acumular, procesar y regurgitar en media hora toda la cultura popular de América latina. Allí aparecen escenas de un reality show en el que compiten la estrella del rock argentino del bigote bicolor, Char Lee, siempre con una jeringa en el brazo y usando todos los insultos porteños que se pueda imaginar, la niña mimada del pop mexicano Paulita Morena, Don Cisco, Jaime Be y Jenny Low. Algunas referencias podrán apuntar demasiado cerca de México o Venezuela y algo lejos de la Argentina y algunas serán entendidas por todos y más de uno se ofenderá. Pero esa parece ser la intención de los creadores de Nada que ver al escribir una telenovela protagonizada por Diana, la del túnel, que se enamorará de Ernesto, un galán con la ropa y la boina del Che Guevara, aunque sin acento argentino. Y, por si fuera poco, el mayordomo de la mansión en que transcurre la historia se llamará Adolfo, usará una esvástica en el brazo y ofrecerá galletitas hechas en forma de hombrecitos con kipá en la cabeza.
La delgada línea entre el humor irreverente y la falta de respeto parece algo borroneada en este programa que también incluye un curioso ciclo de entrevistas llamado Coffe Time, conducido por Coffe, un hombre con cabeza de taza de café, muy parecido a Kofi Annan, ex secretario general de las Naciones Unidas.
Después de media hora de risas en castellano neutro, llegará, a las 23.30, Da Ali G Show, el ciclo que hizo conocido al cómico británico Sacha Baron Cohen o más bien a sus personajes, especialmente al periodista de Kazakhstan, Borat, que aquí no estará solo. Del entrevistador rapero, Ali G, al experto de la moda Bruno, todas las criaturas de Baron Cohen aparecerán para mostrar el talento del inglés.
Para terminar el incorrecto bloque, a la medianoche llegará Ya es mediodía en China, ciclo que pertenece al género conocido como late night show, que tan bien funciona en los Estados Unidos y tan poca suerte ha tenido en la Argentina. Ahora será el venezolano Luis Chataing desde la ciudad de México quien se ponga al frente del programa por el que pasarán figuras del espectáculo de toda América latina. El mexicano Arturo Hernández, conocido por su participación hace algunos años en la señal latina de MTV, ejercerá el papel de notero y tendrá, entre sus primeras tareas imposibles, la de convencer a los argentinos de que Pelé es mejor que Maradona o al menos lograr que lo digan en cámara. Se trata de un segmento que podrá provocar carcajadas un poco más al Norte, pero difícilmente arranque alguna mueca de simpatía en el territorio nacional.
Muchas veces se acusa a la TV de repetir fórmulas, formatos e ideas; de cambiar la cáscara, pero mantener el contenido intacto. Está claro que Sony Entertainment Television decidió romper con ese concepto para cambiar en serio. Y decidió hacerlo dejando la seriedad de lado, tomando el humor zarpado, salvaje e irónico como trampolín para volver a empezar. Una operación de cirugía mayor con muchos riesgos y sin anestesia.





