Smash, una serie con raíz de musical de Broadway

Se verá desde esta noche, a las 22, por la señal de TV paga Universal Channel
Hernán Iglesias Illa
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28 de marzo de 2012  

NUEVA YORK.- En un viejo teatro de Staten Island, del otro lado de la bahía frente a Nueva York, casi 200 personas se mueven de un lado al otro preparando la siguiente escena de Smash , la nueva y ambiciosa serie de la cadena NBC, protagonizada, entre otros, por Anjelica Huston y Debra Messing, que comienza hoy, a las 22, por Universal Channel.

En esta mañana de invierno hay técnicos que tiran o levantan cables, iluminadores que corren focos un milímetro hacia la izquierda o la derecha y actores y actrices que esperan a un costado, vestidos y maquillados, hasta la próxima toma. Finalmente alguien grita "¡Rodando!" ("¡Rolling!") y una docena de voces lo repiten como un eco. En el escenario, Uma Thurman, disfrazada de Marilyn Monroe, reparte pedazos de torta y dice algo, pero desde la platea es imposible oír qué dice. Es una escena de celos: Thurman (que sólo aparecerá en un par de episodios) está flirteando con el director de Marilyn: El Musical , la falsa obra de Broadway cuya producción es el asunto central de Smash . Derek, interpretado por el británico Jack Davenport, es el típico director de teatro de películas y series: talentoso pero cruel y mujeriego. A su lado, sonriendo menos, está Ivy (Megan Hilty), la Marilyn que primero le arrebató el papel a la novata Karen (Katharine McPhee) y después parece haberlo perdido frente a Thurman. Ivy empieza a responder algo, también inaudible, cuando la misma voz de antes grita ahora "¡Corten!" ("¡Cut!") y las 200 personas del equipo técnico vuelven a respirar y a hacer lo que tienen que hacer.

En ese momento de descanso, uno se da cuenta de que algunos de esos técnicos vestidos con mamelucos no son técnicos sino actores interpretando a los técnicos de Marilyn: El Musical . Y, como dicen sus productores (los de Smash , no los de Marilyn ), el principal desafío de la nueva serie es la obligación de producir dos shows al mismo tiempo: Smash , sobre los choques y dramas provocados por la tensión de montar un musical de Broadway; y Marilyn , el show dentro del show, que tiene sus propias escenas y sus propias canciones compuestas por Marc Shaiman y Scott Wittman, dos de los autores más reconocidos de la comedia musical neoyorquina.

Como Smash está producida por gente de la televisión, pero también por gente del teatro, es difícil saber dónde termina Hollywood y dónde empieza Broadway. El primer gran conflicto de la serie, por ejemplo, es quién va a interpretar a Marilyn Monroe. Después de varias rondas de casting, quedan dos candidatas: Ivy, que es técnicamente perfecta (baila bien, actúa bien, canta bien) y tiene diez años de experiencia en Broadway; y Karen, que canta bien, pero baila más o menos y no tiene nada de experiencia, pero sí tiene esa frescura e inocencia de Marilyn al principio de su carrera.

Esta dualidad está perfectamente repetida en las actrices elegidas para ambos papeles: Ivy, la actriz veterana que hace todo bien pero es quizá "demasiado perfecta", está interpretada por la rubia y talentosa Megan Hilty, una actriz con muchísima experiencia en Broadway (Wicked, 9 to 5: The Musical), pero casi sin créditos en televisión. Y Karen, la provinciana recién llegada a Manhattan que no conoce a nadie en el mundo del teatro, es interpretada por McPhee, que tampoco tiene nada que ver con el mundo del teatro y se hizo famosa en televisión, cuando participó (y terminó segunda) en la edición de 2007 de American Idol . (McPhee debe estar harta de que la asocien con American Idol . En el currículum entregado por la gente de prensa de NBC no hay ni una mención a su paso por el reality de Fox.)

Cuando LA NACION le pregunta si en el Broadway verdadero existe (como en el Broadway de Smash ) el mismo resentimiento contra los novatos que reciben papeles protagónicos, Hilty suelta una risita incómoda y dice: "En cualquier profesión debe ser un poco irritante, si trabajaste toda tu vida y después aparece alguien de la nada y te quita lo que te merecés". ¿Es algo que le ha ocurrido a ella? "Digamos que es un obstáculo interesante, con el que me puedo sentir identificada", responde, con otra risita.

El origen de Smash ocurrió, como muchísimas cosas en Hollywood, dentro de la cabeza de Steven Spielberg, que figura como productor ejecutivo y en un momento sugirió a los otros productores ejecutivos crear "un drama sobre el backstage de un musical", según describe Theresa Rebeck, jefa de guionistas y productora de la serie. El concepto avanzó hasta toparse con su principal obstáculo: ¿de qué hacer el musical? Rebeck quería algo victoriano -"Me gustan las plumas, quería hacer algo con plumas", explica a LA NACION-, pero los productores ejecutivos Neil Meron y Craig Zadan querían hacer la versión musical de una película, como se han hecho en Broadway versiones exitosas de El rey león , Legalmente rubia y muchas otras. "Además, no nos gustan las plumas", dice Meron. El punto intermedio fue Marilyn , cuya vida ya tuvo una versión musical y fue un desastre artístico y comercial. "Al principio parecía una idea absurda", admite Rebeck. "Pero después vimos sus ventajas. A partir de ahí empecé a escribir los personajes".

O sea que para que existiera Smash , primero tuvo que existir Marilyn: The Musical . Esta prioridad se nota en el programa y se nota en este viejo teatro de Staten Island, donde hay tanta gente dedicada a los decorados y los diálogos de la serie como al maquillaje y las canciones del musical. Meron y Zadan, que adaptaron al cine musicales como Chicago y Hairspray , dicen que, comparado con esto, aquello era fácil: "Aquel trabajo infernal, en las películas, por lo menos había que hacerlo sólo una vez", dice Meron. "¡Acá tenemos que hacerlo todas las semanas!" Y agrega Zadan, su socio: "La logística es como la de una película de acción".

Tanto cariño y tanto esmero por el musical de ficción -existe un guión bastante avanzado y hay ocho canciones terminadas-, ¿no les dan ganas de estrenar Marilyn como un musical de propio derecho en Broadway, sin la mediación de la televisión? Wittman hace una mueca de resignación y dice: "Yo primero quiero llegar al episodio 15, el último de la temporada. Después vemos".

Un rato más tarde, Christian Borle, que interpreta a uno de los compositores de las canciones de Marilyn (su cocompositora es Julia, el personaje de Debra Messing) y tiene un pasado en Broadway ( Legally Blonde , Spamalot ), dice algo que refleja bastante bien el espíritu del elenco: "La serie muestra el mundo del teatro como es. Es un mundo difícil, donde la gente a veces es cruel con el prójimo". Después se explica mejor: "Lo específico de la gente del teatro, y es lo que la serie quiere contar, es cuántos golpes podemos recibir e igual aguantarlos y reponernos y hacer un musical".

Otros actores han encontrado en la serie una manera rara de volver a Broadway. Debra Messing, la Grace de Will & Grace , que llevaba mucho tiempo sin hacer televisión, dice que Smash es para ella una manera de volver a sus orígenes, porque de chica estudió danza y canto con el objetivo de convertirse en actriz de Broadway. Su carrera después la llevó hacia la TV. "Pero poder estar en este universo, rodeada de gente de Broadway, me permite sentir que estoy viviendo en un musical, aun cuando sé que estoy haciendo televisión y no teatro".

Cuando la escena entre Thurman, Davenport y Hilty finalmente es completada, los técnicos (los de verdad y los extras de Marilyn ) trotan por los pasillos del viejo teatro abandonado y van hasta el vestíbulo, donde los esperan las mesas del catering de almuerzo. Su convenio colectivo indica que tienen una hora para volver al set de televisión. O de teatro, según corresponda.

Televisión y teatro, unidos

A pesar de ser una serie de TV abierta (sin la libertad ni los contratos de un canal como HBO), Smash ha hecho un esfuerzo notable por adquirir la mayor credibilidad artística posible. Además de contar con la actuación estelar de Anjelica Huston, buena parte de este esfuerzo consistió en contratar actores y guionistas del teatro. "Cuando armamos el equipo quisimos que hubiera un ADN parejo de TV y de teatro, para poder hablar los dos idiomas y ser tan auténticos como pudiéramos" –dice Neil Meron, uno de los productores. Scott Wittman, cocompositor de las canciones de los musicales Hairspray y Catch Me If you Can, entre otros, dice que las canciones de la serie (en cada episodio hay dos o tres números musicales) tienen la dificultad añadida de que deben funcionar para el musical de Marilyn pero también dentro de Smash: "Técnicamente no hay diferencias. Pero cada canción debe funcionar en dos niveles al mismo tiempo".

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