
"Son amores", con nueva protagonista
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Que se produzca una vacante para protagonizar un probado megaéxito televisivo como "Son amores" es poco menos que un milagro. Y los milagros, créase o no, existen. Porque el año último Millie Stegman, después de vivir en la piel de Lola tantos encuentros y desencuentros con Sánchez (Miguel Angel Rodríguez), finalmente le dijo adiós a la tira. Y así el tío de los Marquesi se quedó sin un amor y "Son amores" sin actriz protagónica.
Fue entonces cuando Adrián Suar tuvo la feliz idea de convocar a Gabriela Toscano (ex "Culpables") para protagonizar la temporada 2003 de la comedia familiar. Y la idea no sólo es feliz porque ella, en la piel de la tierna Chela, enriquecerá el programa con su calidad actoral, sino porque, además, a la luz de cómo se relaciona con el resto del elenco (basta estar en el bar de Pol-ka para verlo), ha conquistado a sus compañeros a fuerza de calidez.
-La salida del personaje de Millie Stegman permitió la entrada de tu personaje. ¿Qué dudas tiene un actor en ese caso? ¿Se pregunta cuánto va a durar el papel? ¿Se pregunta si volverá o no el personaje que se fue?
-Mirá, cuando yo recibí la propuesta fue porque necesitaban una protagonista. Yo, a partir de este año, soy la protagonista del programa. No tengo dudas. Me proponen esto, luego me cuentan el personaje, me interesa el personaje, me interesa contar su historia y ya está. Ahora estoy concentrada en mi trabajo, que es lo que más me interesa.
-Pero si se dividiese a los actores en "conflictivos" y "no conflictivos" vos serías absolutamente una "no conflictiva". ¿Esa forma de ser influye en casos como éste?
-Tengo mi carácter...
-Sí, pero sos una persona "normal", y eso no abunda entre los actores.
- (Sonríe) Claro, mi "anormalidad" la pongo en la actuación y en lo creativo.
-Exactamente. ¿Y eso no es una ventaja para un productor?
-Creo que por lo primero que me llamó Adrián Suar es porque sabía que podía hacer el personaje y porque sabe que trabajo mucho. Cuando yo pido algo es porque busco cosas para el personaje, y eso lo hago todo el tiempo. Pero es cierto que mis pedidos, como actriz, pasan por un trapo o una escoba o cualquier otro elemento que creo que puede enriquecer al personaje. Esto no es nuevo. Todo el mundo ya me conoce.
-Ahora, desde tu punto de vista, ¿cuál fue la razón para decir sí?
-A mí, irremediablemente, lo que me gusta es contar personajes. Yo estoy concentrada en armar personajes que sean arriesgados, interesantes y que puedan revelar algo. Lo que me interesa de Chela es que es una mujer de barrio.
-Pero no es la Chona...
-No es la Chona. Chela habla mal, pero no tan mal, aunque tiene un cierto tono y se come algunas letras. Es una de esas personas que se crían en el barrio y aprenden a hablar mal y siguen así de grandes. Ella es una mujer que está tratando de salir adelante en la vida.
-Una forma de salir adelante es trabajar en la cantina de All Boys.
-Bueno, como ella está tratando de salir adelante en la vida y tiene un trabajo que se frustra, el hermano (Norberto Díaz), que es el nuevo director técnico del club, le consigue la concesión del buffet de All Boys.
-¿Y cómo es que termina en la pelea entre Carmona y Sánchez?
-Mi hermano me va a querer enganchar con Carmona, pero a mí me cae simpático Sánchez...
-Chela tiene, además, un hijo...
-Sí, ella tuvo una mala relación en la vida, quedó embarazada y tuvo un hijo.
-¿Es madre soltera?
-Sí. Y está sola. Sola con este hermano. Lo único que verdaderamente tiene en la vida es a su hijo Tomás (Milton de la Canal, el "Enano" de "Kamchatka") . Por eso ella está muy encima del chico, porque tiene miedo de que le pase algo, y lo sobreprotege. No quiere que juegue al fútbol, por ejemplo, pero el chico se le escapa, cruza la calle, se mete en los lugares que no se tiene que meter y así Chela conoce a Sánchez: un día ve a su hijo en la plaza jugando al fútbol con un desconocido.
-¿Te relacionaste con Milton antes de empezar a grabar?
-La verdad es que no. Directamente empezamos a grabar y nos adaptamos ahí mismo. Pero estamos tratando de armar una relación porque creo que el vínculo que uno tiene en la vida cotidiana se ve en la pantalla.
-¿Y qué fantasía tiene Chela para su hijo?
-Chela quiere que su hijo progrese, que sea lo que ella no pudo. En un diálogo con Sánchez Chela le dice que le gustaría que su hijo fuese un profesional, y si no, un artista... porque a ella le encantan los artistas. Y sobre este punto yo espero que este personaje pueda revelar algo en la gente, pequeñas cosas, algunas frases o alguna actitud. No digo que los espectadores se tienen que sentir identificados, sino que se descubran a sí mismos en el personaje, que puedan decir: "A mí esto me pasó".
-Chela parece un personaje de una Argentina que quedó atrás.
-Ella es muy franca, no tiene vueltas, no quiere mentir, no le gusta la mentira. Es como una heroína.
-Y además cree en el trabajo y el estudio como herramientas de superación personal. Eso lamentablemente parece haber pasado de moda en la Argentina.
-Sí, es verdad. Creo que esa convicción es un aspecto importante de Chela y lo voy a sostener en el personaje. Esto de que se puede salir adelante, de que los argentinos también podemos salir adelante, de que los inmigrantes pensaban que sus hijos podían estudiar y tener una profesión y que las escuelas públicas también eran buenas son conceptos que me interesa rescatar. Si el personaje puede transmitir eso, yo estaría recontenta. Porque además "Son amores" llega a un público de todas las edades y todos los niveles sociales. Para un actor es muy interesante estar en un programa así, porque tiene la posibilidad de investigar y probar en bruto, de experimentar mientras trabaja. No es como el teatro, que tenés ensayos...
-No es como hacer Chejov (por su trabajo en "La gaviota" en el Teatro San Martín, dirigida por Augusto Fernandes)...
-Claro, a mí me encanta el teatro y cada vez más me gusta ensayar. Pero en televisión pasan otras cosas, tenés que estar alerta, probar, ver cómo sale al aire, tomar y poner, tomar y poner para ir armando el personaje y para poder hacer comedia. A mí me gusta no hacer reír sino que al personaje le pasen cosas y que esas situaciones hagan a lo gracioso. Y dentro de eso que puede ser gracioso, que algo, una palabra, una frase de ese personaje, pueda transmitir algo, pueda aportar algo pequeño, aunque sea con un gesto.
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