
Susana Vieira, una estrella en portugués
Protagoniza "Señora del destino"
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"¿Por qué hay tanta gente acá?", pregunta Susana Vieira, la protagonista de "Señora del destino" , la telenovela brasileña que emite Telefé todas las tardes. La explicación es sencilla: la estrella de la pantalla chica comparte hotel con Joaquín Sabina. "¿Quién?", vuelve a preguntar desorientada, y cuando se le explica que se trata de un exitoso cantautor español, la respuesta de la actriz la pinta de cuerpo entero. "Será famoso, pero no tanto como yo", bromea a medias. Es que aunque en la Argentina recién se está haciendo conocida gracias al suceso de "Mujeres apasionadas", primero, y de "Señora del destino", ahora, lo cierto es que Vieira es en su país una de las más queridas y conocidas estrellas.
Una estrella que vivió más de diez años en la Argentina cuando era una adolescente que todavía se llamaba Sonia. "Susana es mi hermana. Pero cuando yo empecé en la televisión me preguntaron si me podía cambiar el nombre y el primer nombre que me vino a la cabeza fue el de mi hermana. Así que hoy en día somos dos Susanas”, explica Vieira con una sonrisa contagiosa. Esta visita a Buenos Aires funcionó como una especie de reencuentro en el que incluyó a su padre de noventa años y a su hermana, la Susana original.
“Cuando comencé, hace más de treinta años, en la televisión no había muchos jóvenes trabajando ahí porque la gente tenía prejuicios. En cambio, ahora los padres obligan a sus hijos a trabajar en la TV”, rememora la actriz que interpreta a María De Carmo, una mujer fuerte con un único objetivo en la vida: recuperar a su hija, secuestrada siendo una bebita.
“Nosotros los actores de telenovelas brasileños disfrutamos muy poco del éxito internacional. Porque la dueña de todo lo que hacemos es la emisora. Cuando me invitaron a venir acá acepté como un favor para Rede Globo, pero no imaginaba que las personas ya seguían la tira ni que me iban a reconocer por la calle”, dice Vieira. Tan seguidor es el público local de “Señora del destino” que la tira fue, el día de su estreno, el programa más visto, con 25,5 puntos de rating. Una cifra impresionante a nivel local, pero apenas aceptable comparada con los más de sesenta puntos que alcanzó la telenovela cuando se emitió en Brasil el capítulo en el que se reencontraron madre e hija.
“Lo más impresionante de esta historia, de este personaje, es que María De Carmo tiene un acento típico del nordeste de Brasil que es muy diferente del que tiene la gente de Río de Janeiro o San Pablo. Generalmente esa forma de hablar es utilizada de manera burlona en la TV. Muchas veces se caracteriza, sin mucho respeto, a los personajes más pobres con este acento. Y ésta es la primera vez que una protagonista seria y dramática habla de esta manera. Es una victoria para los que viven en el Nordeste, una zona muy pobre de mi país en la que los gobernantes son casi todos unos ladrones que no hacen nada por su pueblo”, se indigna la actriz.
Para ella, que lleva más de treinta años como protagonista de telenovelas, está claro que ese género hace bastante más que entretener a ese público que religiosamente se sienta a verlas todos los días, a las 20.
“Ver a una mujer nordestina con éxito económico, querida y feliz fue algo muy importante para las personas de ese lugar. La historia tiene unos elementos imbatibles: el amor familiar, y la emoción que genera ver la relación entre esa mamá y sus hijos. Es que el amor romántico entre un hombre y una mujer es algo que se cuenta desde que el mundo es mundo, pero creo que al ser humano le conmueve más un relato con el tema familiar como centro”, se entusiasma Vieira.
La mujer, de 63 años y madrina de la scola do samba “Madrinha da Bateria”, no tiene reparos en hablar del tema que más conoce: la actuación y las telenovelas. Ella, que forma parte del cuadro de honor de las actrices brasileñas de TV junto a Regina Duarte (“Vale todo”), Vera Fischer (“Lazos de familia”) y Renata Sorrah (“Señora del destino”, entre otras), no tiene problemas en criticar a propios y ajenos. Dice que no entiende cómo es que las tiras “de habla hispana” no abandonan de una vez la historia que cuentan desde siempre: “Eso es lo diferente de la TV brasileña. No hay en nuestras historias niñitas burras ni tontas que quieran casarse con el chico rico. Y ése es el problema con las telenovelas de habla hispana. Esa no es la realidad, no es la vida ni el objetivo de una mujer de verdad”, explica la actriz, enfática. Con el mismo ánimo defiende a las protagonistas que, como ella, hace tiempo dejaron atrás los veinte y hasta los treinta años. “Nadie tiene una historia interesante con menos de veinte años. Salvo «Romeo y Julieta» y eso porque se mataron. Claro que en Brasil el culto al físico existe y que hay que estar bien, pero en la TV las divas somos las personas que tenemos más de cuarenta y cincuenta. Las protagonistas tienen que ser de esa edad y tener gente joven alrededor. Pero los que sostienen una novela no son los jóvenes que están empezando y no tienen público. Siempre hay parejas jóvenes en las novelas, pero para cargar el texto y el peso dramático necesitan de una viejita”, dice medio en broma, medio en serio, la diva televisiva más interesante que Brasil logró exportar.






