
"Telenoche", remozado
Santillán y Santo Biasatti también hacen notas en la calle
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La renovación de la pareja de conductores de "Telenoche" no fue un cambio que llegó solo. Anteayer, junto con el debut de la dupla María Laura Santillán-Santo Biasatti, hubo otras modificaciones fundamentales, tanto periodísticas como estéticas. Y lo cierto es que no puede definirse al conjunto de la renovación como positiva.
Para partir de un contexto sólido, es bueno comenzar por el final, lo que en TV equivale a la respuesta del público. Anteayer, en su debut, "Telenoche" consiguió 16 puntos de rating, una cifra que lo convirtió en lo más visto de Canal 13 (una pantalla últimamente deprimida en términos de audiencia). Esos 16 puntos también lo convirtieron, el lunes, en el quinto programa más visto de la televisión en general (los primeros cuatro puestos le correspondieron a Telefé).
Que aun como están las cosas en el 13, con un horario central aplastado por "Los Roldán" -oscila entre los 35 y los 40 puntos- y una tarde que se remonta poco a poco, "Telenoche" se las arregle para conservar una valiosa porción de público en el horario bisagra de las 20, no debe sorprender.
"Telenoche" es, más allá de quienes lo presiden, un formato exitoso construido con el concepto de magazine de noticias y no de simple y puro noticiero. Ningún otro canal ha podido igualar la capacidad de "Telenoche" de mezclar los temas del día con notas de color y equilibrarlo todo con una medianía que le permite no cubrir nada con demasiada profundidad, pero tampoco pasar por alto algo que sea esencial para la media de los televidentes.
Mónica Cahen D´Anvers y César Mascetti fueron una pareja de hierro que comprendió el delicado equilibrio constitutivo de "Telenoche".
No obstante, uno de los primeros actos de la nueva etapa no fue afianzar la tarea de la dupla como bastoneros, sino construirles un espacio propio en el estudio (innecesario, como el de Santillán, en mesa aparte, con un columnista fijo como el especialista en Economía Marcelo Bonelli) o bien "en la calle".
Así, Santillán y Biasatti tuvieron sendos informes sobre la extrema pobreza (él se ocupó de una madre con diez hijos que se turnan para ir a la escuela y ella mostró una escuela-comedor que no cierra por vacaciones). Tal vez para borrar diferencias entre los conductores se optó porque los dos cubrieran temas del mismo campo, pero esto sólo resultó repetitivo.
Como decíamos al inicio de este comentario, la nueva dupla llegó acompañada de cambios estéticos. La escenografía y la artística de "Telenoche" tiende esta temporada a presentar un aspecto metalizado y extiende este concepto hasta la mesa de conducción, que no es más que la parte superior de una letra T gigante emplazada en medio del estudio. Este diseño, con los cuatro periodistas sentados detrás de la barra, desdibuja el concepto de dúo en los planos generales y convierte a todos en un cuarteto (sólo se aprecia el concepto de dupla cuando la cámara cierra el plano).
En cuanto a los otros dos integrantes: en deportes, Sergio Gendler hizo su tradicional trabajo; en cambio, en su debut como "vendedor" de noticias, José Antonio Gil Vidal no alcanzó el nivel de Luis Otero, dueño de una voz potente y convocante. Gil Vidal, a diferencia del propio Otero -que ahora conduce la edición informativa del mediodía- es un gran presentador de noticias tanto por su capacidad de mostrar la actualidad como por su habilidad en las coberturas periodísticas en vivo pero, en este caso, ha sido limitado a la función de "vendedor" (bien valdría la pena un enroque entre Otero y Gil Vidal).
"Telenoche" ha cambiado. Habrá que acostumbrarse a las diferencias.
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