
Un asunto de familia
Kiefer Sutherland habla de la relación con su padre y con su hija, también actriz, de 24 y de la nueva temporada de Touch, que comienza hoy
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LOS ANGELES.- Hubo un tiempo en el que a Kiefer Sutherland se lo reconocía por ser el hijo de Donald, otro por ser el chico malo de Hollywood y el novio dejado en el altar por Julia Roberts, pero todo eso pasó cuando la serie 24 llegó a su vida y, más específicamente, cuando se hizo con el papel de Jack Bauer, ese que le cambiaría la carrera para siempre. Y la vida también. Porque aunque interpretar al letal y perpetuamente apurado agente lo sacó por fin de la sombra de su padre y sus famosos escándalos, también lo condenó para siempre a hablar de él. Aunque ahora esté promocionando la segunda temporada de Touch, que comienza hoy a las 22, por Fox. Una historia que combina la emotiva relación de su personaje con un hijo autista con el que no puede comunicarse y un misterio o red de misterios que conecta al chico con el mundo entero.
Y, sorpresa de sorpresas, a Sutherland, conocido también por sus pocas pulgas, parece no molestarle que todos los caminos -y las preguntas- conduzcan a Jack Bauer. Todo lo contrario.
De un humor excelente, hasta expansivo, el actor de 46 años sonríe, agradece por la presencia del puñado de periodistas de todo el mundo entre los que se encuentra LA NACION y se prepara para lo que está seguro que se viene. Y tiene razón.
–Ahora que está grabando la segunda temporada de Touch, ¿sigue siendo extraño interpretar un personaje tan diferente a Jack Bauer como es Martin Bohm?
–Ciertamente son personajes muy disímiles y la relación de Martin con su hijo, núcleo central de la trama, me permite como actor tener un punto focal mucho más directo. Jack Bauer tenía que lidiar con muchas cosas al mismo tiempo y a una escala bastante mayor. Aunque en esta temporada se amplió bastante el espectro de mi personaje. En la primera se trataba del esfuerzo de ese padre para comunicarse con un hijo autista, pero ahora están a la fuga y en situaciones de vida y muerte, así que algo de la interpretación física de Jack Bauer está volviendo.
–Otra vez está a las corridas.
–Sí, de hecho el otro día, por primera vez en mucho tiempo, tuve que perseguir a alguien en una escena. Muchos de los que trabajan ahora en Touch también estuvieron en los diez años de 24 y cuando terminamos la secuencia, uno de ellos me dijo: "Fue lindo verte correr de nuevo. No sabía si todavía podías hacerlo".
–En este programa la mayoría de sus escenas son con David Mazouz, que hace de su hijo. ¿Cómo es trabajar con un colega de 12 años?
Es fantástico. No le importa el tamaño de su camarín, no tiene celular y su mamá lo trae al trabajo a tiempo. Hablando en serio, David es fantástico. Fue algo que sentí desde la primera vez que leímos el guión juntos. Tiene la habilidad única de transmitir muchos sentimientos sin decir una palabra. Es un joven muy interesante, viene al set con un sentido del asombro y una frescura que me recuerda a mis inicios.
–¿Sus experiencias como padre lo ayudan en esta interpretación?
–Puede ser. La verdad es que ser padre es un largo viaje. Mi hija menor tiene 25 años, tengo dos nietos. Tenía 19 años cuando fui padre por primera vez. Crecí junto a mis hijos. Nunca fuimos ese tipo de familia en el que el papá impone las reglas. Todavía me acuerdo de la primera vez que la tuve en brazos y me asusté en serio. Nada que ver con mi fantasía de que por tener un hijo la gente empezaría a creer que era más maduro. Fue un proceso de aprendizaje, pero creo que las cosas salieron bastante bien. Logré mantener vivos a todos.
Sutherland se ríe y por un segundo la carcajada profunda rompe el hechizo que esa voz tan grave había creado. Tiene ganas de hablar de todo, pero, sobre todo, quizá por el papel de padre preocupado, desesperado, por el bien de su peculiar y poderoso hijo, la conversación da vueltas para regresar a la familia. Su familia.
–¿Hay continuidad para la dinastía Sutherland en el mundo de la actuación?
–Bueno, me parece que no es negocio que se herede. Pero lo cierto es que mi hija está empezando a trabajar como actriz y algo de mi experiencia le sirve. Un proyecto en el que estaba trabajando se atrasó y ella estaba preocupadísima, entonces le conté de mi primer trabajo. Estaba en una esquina, a las ocho de la mañana esperando que me pasaran a buscar y nunca aparecieron. Volví a mi casa, hice unas llamadas y después de un rato me enteré de que el proyecto se había cancelado, y nadie se había acordado de avisarme. Tenía quince años.
–¿Sus padres lo incentivaron a actuar a esa edad?
–No directamente, pero mi madre, una reconocida actriz de teatro en Canadá, me influenció simplemente por verla trabajar. Yo hacía mi tarea y escuchaba su interpretación, y cómo el público reaccionaba ante ella. Era fuertísimo. Luego, a los 18 años, vine a Los Ángeles a filmar Cuenta conmigo. Un amigo tenía copias en video de un montón de películas de mi papá y como muchas no eran aptas para menores las vi todas juntas por primera vez. Venecia rojo shocking; el Casanova de Fellini; El botín de los valientes, El pasado me condena; Novecento de Bertolucci. Creo que ese fin de semana miré nueve películas protagonizadas por mi padre y me di cuenta de que no sólo era un actor muy prolífico, sino que conseguía una interpretación muy diferente en cada papel. Eso tuvo un profundo efecto en mí. Antes de esos días sabía que tenía un papá famoso y exitoso, pero no sabía lo bueno que era y enseguida entendí que ése era el tipo de actor que yo quería ser.
–¿Y qué pensó cuando su hija le contó que quería ser actriz? ¿Se sintió halagado?
–No, la verdad es que creo que mi primera reacción fue más bien de decepción. ¿Por qué? Porque ella es realmente inteligente. [Risas] No, en serio, siempre fue una estudiante brillante, se graduó con honores en la Universidad de Nueva York y podría haber sido lo que se le antojara. Yo, por el contrario, si no trabajara como actor, estaría instalando cables de teléfonos en el norte de Ontario. Soy un tipo bastante limitado que a los 14 o 15 años ya había apostado todo a esta profesión. Ella tiene un espectro de intereses amplísimo y es una persona muy capaz, pero igual eligió esto.
–¿Y qué pasó la primera vez que la vio actuar?
–Fui con mi papá a verla en una obra y mientras la esperábamos después de la función fuimos a cenar. Nos sentamos y estuvimos callados durante mucho tiempo hasta que él me miró fijo, y me dijo: "Es realmente buena". Y yo le contesté: "Sí, lo sé". Y él insistió: "Pero en serio, es muy, muy buena". Y yo repetí: "Sí, lo sé". Entonces, me preguntó: "¿Fue por eso que la dejaste intentarlo?". Mi respuesta fue: "No pude detenerla". Y él con una sonrisa me dijo: "Yo a vos tampoco".
Proyectos para la pantalla grande
Mientras sueña con el film de 24, rodará uno con su padre
Aunque la televisión lo haya consagrado como una estrella de ésas que sólo Hollywood sabe producir, lo cierto es que Sutherland nunca dejó de hacer cine. Y por estos días, más allá de su compromiso con Touch en la pantalla chica, hay un par de proyectos para la pantalla grande que lo entusiasman bastante. Por un lado, está la muy anunciada pero nunca concretada película de 24.
"No tengo idea si finalmente se hará. Intenté de todas maneras poner la película de 24 en marcha, pero está en una etapa en la que no depende de mí si se hace o no. Yo quiero hacerla. Al menos mientras que todavía pueda correr y, como dije, en las últimas semanas descubrí que aún puedo hacerlo", dice el actor riéndose de sí mismo. Claro que dado lo complicado de poner a la recordada serie en los cines, Sutherland optó por concentrar su trabajo para la pantalla grande en otro film que lo ilusiona tanto como aquél. Tal vez más.
"Voy a filmar una película con mi padre. Es un western. Lo vamos a empezar a rodar en abril, en Canadá. Es la historia de un padre y su hijo que vuelve a casa luego de la Guerra Civil. Es una historia hermosa que me tiene muy entusiasmado y bastante nervioso también."
<b>Touch</b>
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