
Un entretenimiento federal
"El gran juego de las provincias, desafío CTI" , programa de entretenimientos conducido por Dady Brieva y Diego Pérez. Escenografía: Gustavo Pomés. Guión: Leonel D Agostino. Producción ejecutiva: Ignacio Berterreix. Coordinador general de entretenimientos: Alejandro Chernov. Dirección: Julio Hormaeche. Producción general: Marcelo Tinelli. Una producción de Ideas del Sur para Artear. Los domingos, a las 20, por Canal 13.
Nuestra opinión: bueno
Anteanoche, poco después de las 20.30, se podía seguir en vivo y en directo por el canal de cable TyC Sports la gresca entre un grupo de desaforados seguidores de Quilmes y la policía que determinó la suspensión del partido de fútbol que cerraba el torneo Clausura de primera división entre el equipo local y River. A la misma hora, por Canal 13, "El gran juego de las provincias" parecía inaugurar su camino con un aliento similar al de las competencias futbolísticas, aunque aplicado esta vez a un torneo federal con juegos, entretenimientos, familias en las tribunas y un muy loable propósito benéfico, y a una distancia sideral de la locura que parece ganar cada vez más a simpatizantes que no aprenden a tolerar ni el más mínimo revés.
Sin embargo, el juego que podía verse a través de la pantalla del 13 en el mismo momento en que arreciaban los incidentes en Quilmes no escondía un origen que, en algún punto, terminaba uniendo ambos episodios. Los integrantes del equipo de una de las cuatro provincias que abrieron la competencia, con un simpático disfraz de cocodrilos, salían de unos compartimentos ocultos con la idea de lanzar la mayor cantidad de pelotas en forma de huevo dentro de un cesto. Lo debía impedir el equipo rival, cuyos componentes -vestidos como piratas- golpeaban con garrotes de cotillón a los "cocodrilos" a fin de que volvieran a sus madrigueras.
Por más inofensivas que resultasen las "armas" de este juego, el espíritu que lo inspira es el de la anulación por la fuerza del contendiente a porrazo limpio, gesto que la imagen reforzaba con efectos de sonido, repeticiones en cámara lenta de los mejores golpes y el risueño festejo de los conductores.
Todo en principio muy lejano al tono que, según recordamos, parecía caracterizar a aquellas competencias entre ciudades o regiones del alemán "Telemach" y otros ciclos de distintos orígenes que se encuentran en la raíz de esta flamante y ambiciosa producción de Ideas del Sur. En cambio, está más cerca de la otra visible fuente de inspiración del ciclo, explícitamente señalada en pantalla cerca del cierre del programa: "Takeshi s Castle", un descomunal éxito de los años 80 en la TV japonesa en el que Takeshi Kitano (director de "Flores de fuego" y "El verano de Kikujiro", entre otras grandes películas), maquillado y vestido con quimono, alentaba pruebas disparatadas sobre la base de coscorrones y topetazos entre concursantes.
Esta clase de confrontación no parece ir demasiado de la mano con el estado de ánimo que debería prevalecer en un certamen cuyo objetivo no pasa por el lucimiento personal -de hecho, ninguno de los participantes es presentado o identificado con nombre y apellido, sino sólo por su pertenencia al equipo de su provincia- sino en conseguir a través del esfuerzo conjunto una suma de dinero para obras de bien público. Por esa razón, resultan mucho más bienvenidos aquellos juegos en los que -aún con caídas y magullones que provocan la risa- se imponen la destreza, la resistencia física o la decisión por llegar a la meta más que la anulación del adversario.
Cuando esta tendencia prevalece -y eso ocurre, por fortuna, en la mayor parte de un programa en el que desfilan coloridos juegos "de aire, de agua y de tierra", algunos francamente ingeniosos como el basquet aéreo o hilarantes como el de los "carteros"- es posible ver cómo se aprovecha en plenitud el imponente dispositivo escenográfico y de producción armado en el microestadio de Argentinos Juniors, con puntos muy altos en algunos rubros clave como la dirección de cámaras, la iluminación y el montaje. En este último caso, hay que decir que "El gran juego de las provincias" aprovecha el hecho de que no se emite en vivo. La grabación previa permite reforzar el trabajo de posproducción y mostrar al aire el mejor resultado en términos de imagen, límpida y sin desajustes.
Apoyados en un modelo estético y una puesta en escena muy semejantes a "ShowMatch", que ya conocen bien, Dady Brieva y Diego Pérez se mueven con comodidad. Están lo suficientemente entrenados en las distintas secuencias de la competencia como para no perder detalle, y además saben afrontar con humor y mucha atención el complicado manejo de un escenario de dimensiones considerables y con casi un centenar de personas afectadas a la producción. Aunque por momentos se nota la falta de un animador con oficio y características precisas de tal, capaz de compensar y equilibrar algunos desbordes eufóricos de Pérez.
La emisión inaugural de "El gran juego de las provincias", como es habitual en estos tiempos de campante impuntualidad, se puso en marcha 20 minutos después del horario prometido de comienzo, lo que permitió su continuidad sin tandas -los auspicios se hicieron a través de "publicidad no tradicional" dentro del programa o como sostén de algunos juegos- en algo más de una hora y media neta de extensión. Así, a pesar de esa demora, "Fútbol de primera" pudo empezar sin problemas a las 22 su última transmisión antes de la pausa impuesta por el inminente Mundial en Alemania.





