
Un rincón con poco brillo
"Rincón de luz", telenovela para chicos y adolescentes sobre idea original y producción general de Cris Morena. Coordinación autoral: Patricia Maldonado. Libros: Ricardo Morteo y Marcos Villalón. Con Soledad Pastorutti, Guido Kaczka, Susana Lanteri, Salo Pasik, Alejandra Darín, María José Gabin, Marcela Ferradás, Melina Petriella, Juan Ponce de León y un elenco infantil. Diseño y producción gráfica: Miguel Angel Pérez Alfaro y Diego Cusato. Fotografía: Adrián Díaz. Escenografía: Juan Mario Roust y Marcela Bazzano. Producción ejecutiva: Gabriela Espiño. Director de exteriores: Osvaldo Capra. Director de piso: Jorge Oneglia. Por Canal 9, de lunes a viernes, a las 20.
Nuestra opinión: regular
"Algunos se fueron y otros aquí estamos", canta Soledad Pastorutti en el comienzo de cada episodio de "Rincón de luz", como para dejar en claro que este programa no es más que la continuidad de una idea que desde hace varios años funciona como marca registrada, reconocida e inconfundible llamada "Chiquititas".
Aunque este nombre ahora no pueda ser utilizado por cuestiones de derechos, el hilo conductor con el pasado asoma a simple vista desde el mismo nombre del programa (igual al del orfanato que funcionaba durante el ciclo 2001 de "Chiquititas") hasta la asombrosa semejanza de imagen entre aquélla Romina Yan de los comienzos y esta Soledad vestida con falda larga y zapatillas que canta y baila en el clip que acompaña los títulos de apertura.
A la vez, la historia en la que va y viene una decena de personajes adultos y otros tantos infantiles tiene buena parte de los ingredientes del menú fijo que construyó la exitosa serie a lo largo del tiempo: pequeños huérfanos que abrigan sueños de éxito en los escenarios o las canchas de fútbol, relaciones familiares en donde los roles paternos brillan por su ausencia, diferencias sociales sobrecargadas en su exterioridad (ricos ambiciosos frente a pobres bienintencionados), malvados de trazo grueso, alguna casa que encierra antiguos misterios y la música que seguramente llegará junto con el personaje de Soledad, ausente durante los cuatro primeros capítulos.
Pero también hay que decir que la combinación de todos estos elementos no responde a algunas de las más recientes tradiciones de la serie. Ya no hay una puesta cercana a la de una comedia musical (como se veía en el ciclo 2000) ni se vislumbra aquella generosa sucesión de canciones e impecables efectos visuales que caracterizaba a la temporada 2001.
A tono con los tiempos, el envase visual de "Rincón de luz" tiene alcances más modestos, aunque por el despliegue de situaciones pueda imaginarse una complejidad que en los hechos no se concreta. Este año, el protagonismo es para un grupo de chicos de la calle que por uno de los tantos azares del relato le viene como anillo al dedo al joven Alvaro (Guido Kaczka), que acaba de volver de Europa y teme que la parte de la herencia que su abuela Victoria del Solar (Susana Lanteri) está dispuesta a repartir en vida se convierta en nada si no hace una buena acción.
Es así que Alvaro suma -a fuerza de regalos y promesas de dinero- a la pequeña pandilla a su idea de armar un supuesto hogar de huérfanos en una casa que esconde un pasado ominoso y así garantizarse su futuro sin dejar su vida de tarambana. En el medio, la familia del Solar se mezcla en una sucesión de tragicómicos avatares acentuados en su efecto por las permanentes intervenciones traviesas de los chicos.
Si los primeros capítulos de una tira suelen marcar a fuego el rumbo del relato, "Rincón de luz" parece descansar mucho más en la narración que en los comentarios ilustrados con poesía y música que abundaban en los ciclos anteriores de este modelo. Pero el argumento, que funciona básicamente como una sucesión de equívocos, no ofrece otra cosa que la reiteración de un único artificio: que los protagonistas vivan la situación que ocurre en ese momento como si todo lo demás -en materia de espacio y de tiempo- desapareciera y no existiera un antes y un después en condiciones de sostener el presente.
Sucesión de escenas
Además, ante la falta de un elemento unificador -que tal vez pueda remediarse cuando la casa "embrujada" de la calle Arboleda se convierta en el escenario central- lo que presenciamos hasta aquí es una sucesión de escenas inverosímiles en las que cuesta sacar a flote personajes capaces de mostrar espesor detrás de algún rasgo exterior exageradamente pintado.
La idea de acercarse, mediante el retrato de un grupo de chicos con carencias, a una pintura costumbrista de nuestra realidad desaparece cuando vemos cómo ellos logran sus propósitos cuando en apariencia parecen estar privados de todo. Y a la vez, el dibujo de los personajes adultos se desmorona ante algunas situaciones insostenibles, como la villana Meme (María José Gabin) expresando en un momento que lo más importante de su vida es tener una hija y, poco después, andando despreocupada pese a la prolongada desaparición de aquélla, que en realidad es su sobrina y escapó para unirse a la pandilla mientras añora a su verdadero padre.
Podrá argumentarse que para mantener fija la atención de un chico hay que trabajar en un solo aspecto dramático o cómico a la vez, dejando de lado lo accesorio, pero la elección de este camino, a la larga, puede dejar secuelas muy visibles al quedar la mayoría de los personajes condicionados a expresarse a través de una única conducta.
La excepción a la regla es la estupenda Alejandra Darín, que parece divertirse en serio con una composición llena de matices y calculado desborde de una solterona llena de inseguridades. A ella se suman de a ratos, con aplomo y oficio, Marcela Ferradás, María José Gabin y Salo Pasik, un elenco infantil aplicado a las rígidas marcaciones del guión y del que todavía no se desprenden personajes carismáticos y la eficacia de los rubros técnicos (en especial la iluminación) a cargo del fiel equipo que acompaña desde siempre a Cris Morena.
Y mientras Guido Kaczka parece andar tan a la deriva como la vida del chico calavera que le toca interpretar, de Soledad Pastorutti poco y nada se puede decir hasta ahora: su personaje sólo aparece en el quinto capítulo. Con ella puede empezar a escribirse otra historia, aunque lo dicho hasta ahora no ayude demasiado.
- 9,4 puntos. Fue el rating del lunes 10; el jueves marcó 9,2. Pero pierde con el imbatible “Telenoche”, del 13







