
Una acertada versión de "La niñera"
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"La niñera" , comedia protagonizada por Florencia Peña. Con Boy Olmi, Roberto Carnaghi, Carola Reyna, Mirta Busnelli, Agustina Córdova, Malena Luchetti, Mariano Colombo, Carmen Vallejos y Jorgelina Aruzzi. Versión argentina de la comedia "The Nanny". Creada por Peter Marc Jacobson y Fran Drescher. Escenografía: Silvana Giustozzi. Iluminación: Héctor Frontini. Sonido: Rubén Perreta. Diseño de vestuario: Georgina Duarte. Producción ejecutiva: Mariano Berterreix-Andrea Tuozzo. Adaptado por Diego Alarcón-Axel Kuschevatzky. Dirigido por Claudio Ferrari.
Nuestra opinión: muy bueno
Se estaría mintiendo si no se admitiera desde un principio que la versión local de "The Nanny" despertaba más dudas que esperanzas. Porque ya aquí se había conocido la original, porque durante años Telefé programó sus sucesivas temporadas, porque a nadie que intentó aquí hacer una sitcom le fue bien. Porque la sitcom (comedia de situación) es un formato norteamericano que en la TV argentina de los últimos tiempos no tuvo lugar (aunque podría decirse que la pantalla local tuvo sitcoms desde sus comienzos: "Cuánto te quiero Ana", con Ana María Campoy y Pepe Cibrián, o "La nena", con Osvaldo Miranda y Marilina Ross). Pero, contra todos los pronósticos, "La niñera" funcionó. Y muy bien, a juzgar por los 29,2 puntos en su debut del lunes y los jugosos 25,6 que logró al día siguiente, cuando la expectativa por la novedad ya es habitual que empiece a disminuir.
La copia casi perfecta
Cuando un libro es adaptado para el cine es obvio que debe ser transformado para lograr ese traslado ("trasposición" es el término exacto). En ese pase se pierden decenas de páginas, se agregan cientos de imágenes y se producen ciertas concesiones que son correctas siempre y cuando esa pequeña traición al texto sea necesaria para conservar la fidelidad hacia el espíritu de la historia.
Operación exitosa
Con "La niñera" se puede decir que esta operación ha sido realizada con éxito aunque se trate de un traslado no de soporte sino de idiosincrasia. No es lo mismo una nanny de los Estados Unidos que una niñera argentina. No son iguales ni su origen, ni su barrio, ni sus gustos, ni sus ambiciones. Tampoco son idénticas las situaciones de vida de quienes la rodean. En la Argentina de ninguna manera puede suceder que su empleador sea un inglés millonario radicado en Buenos Aires con el objetivo de producir comedias musicales. Algo del aire aristocrático de Maxwell Shefield se ha perdido en el camino, pero se entiende que aquí ese personaje sería demasiado excéntrico para ser real (y demasiado imbécil por no haberse instalado directamente en Broadway).
Por lo demás, además del acierto en la adaptación a la argentina, es notable el impecable trabajo realizado por los trabajadores de Telefé en términos de escenografía, iluminación, sonido, vestuario, cámaras y dirección. Todo es perfecto, al servicio de la comedia, sin fallas, y todo hace que "La niñera" aparezca como un programa sólido, visualmente acabado, armoniosamente televisivo desde la primera escena hasta la última. Esto sólo es posible cuando se cuenta con un equipo técnico que sabe hacer su tarea y vale la pena destacarlo, porque éstos son los rubros que cuando se desempeñan bien no "se notan" y cuando lo hacen mal reciben duras críticas.
No se puede decir lo mismo del elenco, que sí tiene un par de debilidades. Claro que, mejor, primero lo bueno: Florencia Peña es una magnífica Flor Finkel, judía, mayor de 30 años (aunque pretende tener 25) y soltera. Roberto Carnaghi es el ajustado mayordomo Fidel, preciso en el decir de sus líneas cortas y, por lo general, malintencionadas; Mirta Busnelli es una Sylvia perfecta, madre obsesionada por la soltería de su hija, una señora del barrio de Lanús que vive su más grande sueño desde hace tres días, cuando su hija consiguió trabajo en casa de un millonario; Carola Reyna es una magnífica Teté, la versión local de la agria C.C. Babcock, la archienemiga de la niñera (algún día habrá que reconocer en Carola Reyna a la gran actriz que es: fue crucial en el capítulo debut de "Los simuladores", fue encantadora como la secretaria tímida de "Máximo Corazón"; es maravilloso el trabajo que actualmente está haciendo en la obra de teatro "La prueba"); más acertado imposible fue haber elegido a Carmen Vallejos para interpretar a Yetta, la abuela que vive en un geriátrico, y muy bien están los tres chicos Malena Luchetti (Mica), Agustina Córdova (Maggie) y Mariano Colombo (Agustín).
Puntos flojos
Pero, decíamos, en su reparto, "La niñera" tiene dos puntos flojos: Boy Olmi y Jorgelina Aruzzi. Olmi interpreta a Juan Manuel Iraola, el millonario productor de comedias musicales que odia a Pepito Cibrián, la celebridad del género. Con este personaje suceden dos cosas. Por un lado, una cuestión de concepto: Iraola (Maxwell Shefield en el original) en ningún caso aparece aquí como el reprimido que es el personaje en la versión norteamericana. Y esto a la larga será un problema porque esa característica es la que justifica que no pueda expresar sus sentimientos. Es cierto que el hecho de que Shefield sea inglés ayuda mucho a pintar el estereotipo en terreno norteamericano; sin embargo, habría que haber optado aquí por un fisic du rol menos "canchero" y más conservador, menos "suelto" y más tradicional, y por lo tanto más introvertido y menos generoso en gestos y ademanes. A esa cuestión del concepto se agrega el factor de la actuación, y en ese aspecto no siempre Boy Olmi da en la tecla justa (algo esencial para la comedia).
La amiga
La otra debilidad es el personaje de Valeria, la amiga, que interpreta Jorgelina Aruzzi. Aquí, lisa y llanamente se tropieza con un total error de concepto. Val es la amiga "gordita, fea, solitaria y tonta" de la niñera, que funciona por oposición a las características de "bella, coqueta, ligera de cascos y pícara" de la niñera. Jorgelina Aruzzi no es gordita, no es fea y no hace bien de tonta. La gracia de Val es que sea lo suficientemente boba como para dejarse embarcar en las aventuras de la niñera y/o creerle todo lo que le diga (por ejemplo, que Susana Giménez vive a dos casas y que Jazmín está estreñido).
Conclusión: "La niñera" es un producto casi redondo de Telefé y corre con una gran ventaja: los embrollos de cada día con los que Florencia Peña hará reír al público ya están escritos y vienen con la garantía del éxito de Fran Drescher.
25,6 puntos
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