
Una historia de mafiosos a la argentina
El carro utilizado para hacer el travelling recorre un decorado que parece salido de Las mil y una noches. Telas y más telas, un narguile en el rincón, mucha influencia de arquitectura morisca en ventanas y puertas, y en el medio de todo, Omar Yariff. Así, con i griega, se llama el personaje de Miguel Angel Rodríguez en El capo, la comedia dramática que Telefé estrenará pasado mañana, a las 22.
Una historia de mafiosos argentinos, segunda o tercera generación de inmigrantes árabes, judíos e italianos que en lugar de hacer la América decidieron robársela. Ni Los Soprano nilos Corleone de El padrino. Los Yariff, los Mostrogiuseppe y los Svarsky, tres familias cuyos patriarcas manejan el juego clandestino en una aparente armonía que no tardará en estallar en mil pedazos cuando Mustafá Yariff muera de manera poco clara y su hijo Omar tenga que asumir, quiera o no, su lugar en el submundo del que sabe poco y nada.
"Quiero ser un tipo común", dirá Omar, un simple vendedor de alfombras, al tiempo que don Chicho Mostrogiuseppe, interpretado por Hugo Arana, lo nombra su sucesor cuando él deba emprender un viaje que lo depositará directamente en un calabozo vip, pero calabozo al fin. Por supuesto que los deseos del personaje de Rodríguez chocarán de frente con las intrigas que comandará Moisés Svarsky, el mafioso de origen judío al que Roberto Carnaghi le prestará la cara y los gestos.
Apenas a unos pasos del living de los Yariff, es fácil identificar dónde termina la casa árabe y comienza la residencia de la familia judía. Una estrella de David a modo de pisapapeles marca la frontera entre uno y otro territorio, y un candelabro de siete velas adorna el comedor de los Svarsky, mientras que unos metros más allá el mobiliario cambia y de las fotos de señores de sombrero y barba tupida se pasa a las de Frank Sinatra, ícono indiscutido del mafioso italiano en el mundo. El detalle en los decorados es reflejo fiel de la minuciosidad con la que Marcelo Caamaño y Adriana Lorenzón, el dúo de celebrados guionistas de Montecristo, delinearon esta historia de personajes tan complejos que pueden provocar el espanto y la risa con apenas unos segundos de diferencia.
Traje oscuro a rayas muy finas, pelo engominado, anteojos de sol y un habano encendido en la boca, Rodríguez ensaya una escena en el living de la casa que en la ficción compartirá con su esposa, Zulema, interpretada por Silvia Kutica, sus hijos Elías (Mariano Torre) y Nacira (Laura Cimer), su sobrino Yamil (Ludovico Di Santo) y su mamá, Janah, una Claudia Lapacó platinada que esconderá más de un secreto. Una suerte de lady Macbeth de la mafia que instigará el involucramiento de su hijo en los negocios turbios de don Chicho y Moisés. "No te preocupes, yo me ocupo", le dirá a su hijo en una escena grabada en la cocina llena de ollas de cobre y una cafetera lista para servir el café a la turca.
Hijos de la mafia
Mientras madre e hijo Yariff discuten con un plato de pan árabe de por medio, Svarsky (Carnaghi) está en su elemento. Entre mesas de ruleta, máquinas tragamonedas y fichas de póquer es rey de su universo. Ese que verá amenazado cuando la balanza de poder se incline hacia el capo recién llegado. Los planes de este hombre que pretende quedarse con todo y de su hijo Adrián (Maxi Ghione) serán la parte más negra de este relato que tiene más grises que blancos. El joven Svarsky, a diferencia de Yariff, está más que dispuesto a tomar la posta de sus mayores en el negocio familiar y ensayará sus primeros pasos en el lavado de dinero que realiza a través de su productora de cine y teatro musical. Esa fachada lo cruzará con Elías -el hijo mayor del capo-, un joven con más ganas de bailar que de vender alfombras, y con Ornella Mostrogiuseppe (Luisana Lopilato), la nena de la familia italiana ,también aficionada al baile.
Claro que el principal encuentro, que tendrá más de desencuentro que otra cosa, será entre Omar y Sofía Mostrogiuseppe (Gianella Neyra), la hija mayor de don Chicho. Cuando todavía está intentando zafar de la responsabilidad y el peligro de ser el nuevo capo, el personaje de Rodríguez sumará el peligro de enamorarse de la hija de su socio a todos los otros peligros que lo rodean. Ella, que vivió toda su vida como una princesa de la mafia sin saberlo, comenzará a acercarse a este hombre que, al igual que su padre, prefiere mantenerla al margen de las empresas familiares.
Buenos muchachos
Las comparaciones son odiosas pero inevitables. Especialmente cuando el objeto a comparar pertenece a un subgénero que es tema favorito del cine casi desde sus primeros días. Algo en esa hermandad de hombres dispuestos a cometer los crímenes más atroces pero siempre respetando estrictos códigos de conducta y honor fascinó desde a Francis Ford Coppola hasta a Martin Scorsese, por nombrar a dos directores que hicieron de los relatos mafiosos un género artístico con peso propio. Y en TV desde la aparición de la serie Los Soprano y su impresionante personaje principal todo se mide con la vara de esos guiones y la interpretación del genial James Gandolfini.
Por todo esto, El capo no podrá evitarser mencionadoen la misma lista que el programa de HBO, El padrino o Los infiltrados. No es una mala lista de la que formar parte. Especialmente si, como sucede con el ciclo producido por Telefé Contenidos, se tiene una historia propia. Después de todo qué es más argentino que tres familias de diferentes orígenes y culturas obligadas a convivir más allá de sus diferencias para lograr el bien común: cometer los crímenes necesarios para su supervivencia sin terminar en la cárcel. Nobles planes que comenzarán a tramarse desde pasado mañana, a las 22, en la pantalla de Telefé.
David Bolzoni, el cantor de Telefé
Su voz acompañó los amores de Pablo Echarri y Celeste Cid en la canción de Resistiré, la tira que inauguró el camino que transitó Montecristo y que ahora continúa El capo. Luego de cantar "Hazme" y "Yo soy aquel" para la telenovela basada en la novela de Alejandro Dumas, ahora el cantante cordobés David Bolzoni interpretará "Bamboleo", de los Gipsy Kings, elegida como tema principal del programa.






