
Una serie sin comparaciones
"Amas de casa desesperadas" , serie basada en "Desperate Housewives", de Marc Cherry. Adaptación: Marcos Carnevale. Dirección: Marcos Carnevale y Sebastián Pivotto. Con Gabriela Toscano, Mercedes Morán, Carola Reyna, Araceli González, Cecilia Roth, Raúl Rizzo, Nahuel Pérez Biscayart, Romina Gaetani y elenco. Los miércoles, a las 23.30, por Canal 13.
Nuestra opinión: muy buena
Cuatro mujeres descubren, gracias al suicidio de una quinta, que sus vidas en un impecable barrio privado son bastante menos originales de lo que creían. No son ni lo felices ni lo auténticas que pensaban, sobre todo dada la cantidad de cosas que han tenido que resignar para conseguirlas. Este es el planteo de "Amas de casa desesperadas", la inteligente adaptación local de la serie norteamericana que logra ser fiel al encanto mordaz del original -así como a su construcción, narrativa y estética, casi hasta el último plano y borla de cortina-, encontrando, sin embargo, ciertos resquicios de composición e intención que le dan el aire espontáneo de un ciclo autónomo.
La historia es conocida por aquellos que siguen el programa original por Sony: la suicida es Alicia Oviedo (Cecilia Roth), considerada por el grupo como la más avezada intérprete de lo que es realmente ser un ama de casa (el resto, se verá, son en mayor o menor medida impostoras en el papel). La incapacidad de comprender las razones de su suicidio sirve como disparador para que la historia comience a desandar las realidades de sus amigas, que -piensan- bien podrían haber terminado como ella.
La torpe y enamoradiza Susana (Gabriela Toscano), divorciada con una hija adolescente, aún sufre por la traición de su marido hasta que la aparición del plomero Miguel Delfino (Juan Palomino) parece abrir un mundo de sensaciones; la reprimida Vera (Carola Reyna) se refugia en la atmósfera controlada de una casa perfecta y una familia ejemplar, en la que el pedido de divorcio de su marido le descubre que sólo los objetos inanimados parecen acatar sus imposibles exigencias; la volcánica Lía (Mercedes Morán) recuerda con cariño las épocas en las que quienes sufrían su voz de mando y admiraban su capacidad de resolver problemas eran sus empleados y no sus cuatro hijos pequeños, que han aprendido a ignorarla olímpicamente y, finalmente, Gabriela (Araceli González), una ex modelo que cambió fama y fortuna por una mansión vacía, un marido que la ignora y un amante del que se avergüenza (un jardinero adolescente).
Las mentiras que se cuentan cada una de ellas para seguir adelante van construyendo cuatro historias paralelas unidas por el misterio central que define a la serie y, sobre todo, por la narración de Alicia desde el más allá, que une cada uno de los hilos de estas vidas separadas en un gran tapiz humano de "alienación suburbana", como se suele decir en los Estados Unidos.
Apuesta ambiciosa
La adaptación local de "Amas de casa desesperadas" es una apuesta particularmente compleja, ya que no se apoya en un producto terminado sino en una serie que, en su versión original, ha experimentado una buena cantidad de marchas y contramarchas en su enfoque y tono -una rara y exacta combinación de comedia, folletín y suspenso que es la verdadera razón de su éxito y no es, necesariamente, una de las virtudes de la TV local, siempre inclinada a ser tan unívoca como pueda- y no en todos los casos para mejor.
La ingrata condición de partir de una adaptación, por otra parte, hace que la mayoría de los méritos de la versión local sean atribuidos al original, mientras que sus falencias terminan siendo pura y exclusivamente propias. "Amas de casa desesperadas" ha sabido responder astutamente a esta realidad, seguramente injusta, simplemente ignorándola, pensando que la mayor parte del público del canal jamás ha visto la versión original y, por lo tanto, la comparación es tan ociosa como irrelevante.
Así, "Amas de casa desesperadas" parece encaminada a sostenerse por sí misma, sin comparaciones ni deudas, como un experimento televisivo original cuyo éxito puede abrir las puertas a grandes cambios, tanto dentro como fuera de la pantalla. La apuesta se trasluce detrás de su cuidada puesta en escena y producción (muy funcional a la narración; mérito que puede extenderse al excelente vestuario, fundamental en la caracterización de los personajes), su precisa noción del ritmo (aunque, por momentos, parece que el timing cómico queda a discreción de sus intérpretes) y, sobre todo, un inspirado casting en el que parece apoyarse toda la sensatez de su adaptación -buen trabajo de Marcos Carnevale- a la idiosincrasia argentina, más atento a una verdadera equivalencia dramática que a una traducción fiel.
Este espíritu se refleja en las eficaces composiciones de su cuarteto protagónico, que ha sabido encontrar en sus personajes una chispa de inteligencia interior que les es propia, en las que se destacan la considerable energía de Mercedes Morán como Lía y la perpetua perplejidad con la que Gabriela Toscano dota el andar de su solitaria Susana.
"Amas de casa desesperadas", con un poco de suerte, no sólo terminará por probar a los programadores locales el carácter universal de las buenas historias, sino también la avidez de los televidentes argentinos por historias originales en la misma vena, que sepan superar las rígidas convenciones que encarnan desde hace tiempo la tira y el unitario en nuestro país.







